MADRID, 14 Jul. (EUROPA PRESS) -
Facebook tendrá que responder cuestiones sobre armas de fuego tras conocerse que el tirador que mató a cinco policías la pasada semana en Dallas, Micah Johnson, compró un rifle AK 47 a través de un acuerdo al que llegó por Facebook, acordando el intercambio en una cadena Target a través de la red social de Zuckerberg.
Johnson adquirió un AK47 a través de la red social pero, aparentemente, según explica el diario estadounidense 'Wall Street Journal', dicha arma no fue utilizada en el ataque de Dallas, donde se utilizó un rifle Izhmash-Saiga 5.45.
En cualquier caso, Facebook se ha visto incolucrado en esta polémica y se ha abierto el debate sobre la facilidad para adquirir armas a través de la red social, lo que ha derivado en preguntas sobre cuánto hace la compañía para que el sitio no se convierta en un bazar cibernético de compra y venta de armas.
Ed Markey, senador de Massachusetts, envió una carta al CEO de Facebook, Mark Zuckerberg, y al CEO de Instagram, Keving Systrom, instándolos a que aumenten el control en sus plataformas para evitar que se conviertan en un mercado de armas de fuego. "Sigo profundamente preocupado de que la venta de armas en Facebook e Instagram, puede soslayar o infringir las leyes estatales y federales, lo que deriva en numerosas ventas ilegales de pistolas, armas de asalto y otras armas de fuego", escribe Markey, según recoge Mashable.
Por su parte, un portavoz de Facebook ha explicado en un comunicado que la compañía elimina los anuncios de ventas de armas en cuanto se dan cuenta de ello. “Prohibimos a la gente usar Facebook para ofrecer o coordinar ventas privadas de armas de fuego. Cualquier contenido que infrija esta política será eliminada tan pronto como nos damos cuenta”, explican.
Pese a la respuesta por parte de la red social, la polémica está servida y el debate sobre si Facebook hace o no lo suficiente para evitar este tipo de hechos no ha hecho más que empezar. Los acuerdos están prohibidos por las reglas de Facebook pero los de Zuckerberg aún siguen expuestos a críticas “por no hacer más” para frenar las ventas 'online'.