MADRID, 5 Oct. (EUROPA PRESS) -
La legislatura que termina por el anuncio de elecciones generales el próximo 29 de noviembre arroja como uno de sus principales hitos legislativos la aprobación de la primera Ley de Prevención de las Pérdidas y el Desperdicio Alimentario, cuya tramitación parlamentaria acabó dejando la gestión del lobo ibérico en un limbo regulatorio.
La inclusión a última hora de varias enmiendas al texto aprobadas en las Cortes permitió revertir la inclusión del cánido en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial (LESPRE) al norte del río Duero, abriendo la puerta a su control cinegético pero situando la protección de la especie en un limbo regulatorio pendiente de la adaptación de los planes autonómicos y de los criterios marco de la Unión Europea.
A través de la Ley de Prevención de Pérdidas y Desperdicio Alimentario se modificó el Real Decreto que desarrolla el LESPRE y del Catálogo Español de Especies Amenazadas para limitar la inclusión en este listado --lo que impide su caza-- exclusivamente de las poblaciones del lobo al sur del Duero.
Además, se estableció que las autorizaciones excepcionales para cazar lobos --y cualquier especie depredadora con alto impacto en el sistema productivo incluida en el LESPRE-- podrá justificarse en "la eficiencia del sistema productivo", además de las otras razones ya previstas en la Ley de Patrimonio Natural y de la Biodiversidad.
Este año, las comunidades autónomas y el Ministerio para la Transición Ecológica (MITECO) han protagonizado diversos choques sobre la gestión y los datos de población del lobo. En junio, un informe promovido por Galicia --que dice que el lobo está en estado de conservación favorable en España y que, por tanto, de acuerdo con la legislación vigente, se puede cazar-- obtuvo el respaldo de casi todas las CCAA en la Conferencia Sectorial de Medio Ambiente.
La Unión Europea (UE) requiere a cada Estado la realización de informes sexenales para revisar la aplicación de normativas ambientales clave y el estado de conservación de especies y ecosistemas protegidos. Por ejemplo, el lobo, que se enmarca dentro de la Directiva Hábitats.
A finales de agosto de 2026, el secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán, advirtió que España no enviará a Bruselas las cifras aportadas por algunas CCAA al considerar que "falsean la realidad" y defienden criterios científicos propios del ministerio frente a las presiones autonómicas.
En cuanto contenido principal de la Ley de Prevención de las Pérdidas y el Desperdicio Alimentario, su aprobación estableció obligaciones para los bares y restaurantes que tienen que proporcionar envases para las sobras de comida, mientras que los supermercados tienen que vender productos considerados "feos, imperfectos o poco estéticos", o promover el consumo de productos de temporada, de proximidad o ecológicos.
La norma promueve la donación de alimentos sobrantes en el sector de la distribución, obliga a los establecimientos de más de 1.300 metros cuadrados a disponer de un plan para la prevención de las pérdidas y desperdicio alimentario y a promover acuerdos o convenios para donar sus excedentes de alimentos a entidades de iniciativa social y otras organizaciones sin ánimo de lucro o bancos de alimentos. Además, contempla sanciones por incumplimiento, quedando excluidas de cumplir estas obligaciones las microempresas.