Los certificados de sostenibilidad en textiles, pescado y aceite de palma no benefician al medio ambiente

Fruto de la palma para producir aceite de palma
FUNDACIÓN ESPAÑOLA DE ACEITE DE PALMA SOSTENIBLE
Publicado 03/05/2018 12:47:10CET

   MADRID, 3 May. (EUROPA PRESS) -

   Los sistemas de certificación voluntaria o etiquetas de sostenibilidad en productos marinos, textiles y con aceite de palma no producen beneficios en el medio ambiente "en la gran mayoría de los casos" e incluso lo perjudican, según una investigación realizada por la Fundación Changing Markets.

   El informe analiza varias iniciativas voluntarias que dan un "aval de sostenibilidad" a una empresa, producto o servicio, como por ejemplo la etiqueta de Marine Stewardship Council, para el pescado sostenible, o iniciativas como el Índice Higg en los textiles, dirigida a mejorar el desempeño ambiental del sector.

   Así, el trabajo concluye de que no hay pruebas "suficientes" de que estos sistemas sean beneficiosos para el medio ambiente, e incluso advierte de que "en numerosas ocasiones están encubriendo a empresas que destruyen el medio ambiente".

   Precisamente, estos sistemas de certificación según el estudio son una "falsa promesa de sostenibilidad" que ayudan presuntamente a los consumidores a tomar decisiones respetuosas con el medio ambiente. Sin embargo, la organización denuncia que en realidad, estos sistemas son un obstáculo que se interpone en el camino hacia una mayor sostenibilidad y que deberían someterse a una profunda reforma.

   La investigación de Fundación Changing Markets analizó si los sistema de certificación voluntaria para los productos del mar, los textiles y el aceite de palma están orientando de forma correcta a los consumidores hacia la adquisición de productos sostenibles.

   En ese sentido, concluye que "en la gran mayoría de los casos" no hay pruebas suficientes de los beneficios de estos sistemas, mientras que en numerosas ocasiones encubren a las empresas que destruyen el medio ambiente.

   "Los sistemas de certificación están fallándole al medio ambiente y también a los consumidores, puesto que cada vez son más los que prefieren elegir opciones éticas y sostenibles. Ya es hora de replantearse seriamente cómo alcanzar la sostenibilidad, porque el mecanismo actual no funciona", ha manifestado la directora de Campañas de Changing Markets, Nusa Urbancic.

   La investigación concluye que estos sistemas se centran en conseguir la participación de la mayoría d e los actores del sector o bien, en responder a la creciente demanda de productos certificados, que tienen que bajar el listón en términos de sostenibilidad.

   El informe asegura que su "principal" conclusión es que la certificación "ha perdido el rumbo" y su contribución a crear un mundo más sostenible es "minúscula".

   Por ello, la Fundación pide la abolición de los peores sistemas de certificación en los tres sectores y una reforma profunda de otros, que esté basada en los principios de la transparencia, el enfoque integral y la mejora continua.

   El informe advierte también de que los sistemas de certificación voluntaria no deberían reemplazar a una "sólida normativa" nacional e internacional.

   En cuanto al aceite de palma, el estudio afirma que se estima que está presente en la mitad de los productos de los supermercados y en un tercio del biodiésel que sirve de carburante a coches y camiones en la UE, pero su producción, sin embargo es uno de los principales causantes de la deforestación de las emisiones de gases de efecto invernadero y dela pérdida de hábitats para especies amenazadas como orangutanes, elefantes y rinocerontes.

   Al respecto, el informe apunta que "ninguno" de los sistemas de certificación ha sido efectivo a la hora de ralentizar la deforestación, el drenaje de turberas o la pérdida de biodiversidad.

   En cuanto a la pesca industrial, considera que dos de los sistemas más importantes de certificación de pescado sostenible, el de Friends of the Sea y el de MSC, certificaron unos 9 millones de toneladas métricas cada uno en 2015.

   Sin embargo, el informe denuncia que ambas organizaciones han certificado pesquerías sobrepescadas y que tienen niveles muy elevados de capturas fortuitas y, que en algunos casos se apartan de la legislación nacional.

   Por último, en cuanto al textil, añade que este sector utiliza una cuarta parte de los productos químicos que se emplean en todo el mundo y se le achaca el 20 por ciento de la contaminación industrial del agua, lo que lo convierte en el segundo mayor contaminador de agua dulce del planeta.

   El informe concluye que pese a la proliferación de iniciativas de certificación, no hay ningún sistema general que contemple de forma efectiva la sostenibilidad a lo largo de toda la cadena de suministro y que existe una acuciante falta de transparencia en algunos de los sistemas de uso más difundido.

   En definitiva, el estudio recomienda abolir los "peores" sistemas de los tres sectores examinados porque "inducen a la confusión y al shopping de etiquetas", lo que va en detrimento del propósito general de la certificación.

   Además, reclama mayor ambición a los sistemas de certificación y no desarrolle diferentes módulos con distintos requisitos para satisfacer las prioridades de las distintas empresas. La mayoría de los sistemas deberían adquirir un mayor alcance, para abarcar todo el ciclo de ida del producto.

   Los sistemas deberían ser selectivos con respecto a sus miembros e imponer elevados requisitos de entrada y considera que esta reforma tendría que basarse en la transparencia, la independencia y un enfoque integral con alta trazabilidad y afán de mejora continua.

   Finalmente, recomienda a gobiernos, empresas y consumidores que a falta de buenos sistemas de certificación tomen medidas para fomentara la sostenibilidad como prioriza las pesquerías sostenibles a pequeña escala, establecer e implantar reservas marinas y cuotas de pesca basadas en la ciencia; introducir una moratoria sobre deforestación y drenaje de turberas en el sector del aceite de palma y adoptar políticas de contaminación cero y una mayor transparencia en la cadena de suministro en el sector textil.