ONG europeas denuncian que la UE está fallando "dramáticamente" para evitar sustancias químicas peligrosas para la salud

Canadá.- La exposición a bisfenol A en el embarazo puede provocar cambios en los
GOBIERNO CANTABRIA - Archivo
Publicado 02/04/2019 16:59:18CET

   MADRID, 2 Abr. (EUROPA PRESS) -

   European Environmental Bureau ha denunciado este martes que la unión Europea está fracasando "dramáticamente" en el control de sustancias químicas peligrosas para el consumo y la salud, ya que desde 2012 solo se han analizado 94 de estos compuestos de las miles de sustancias químicas registradas en Europa.

   La coalición de ONGs advierte de que una sustancia puede comercializarse durante 16 años de manera legal desde que comienza a investigarse hasta que se regula o prohíbe y denuncia que este es un problema que está desembocando en una "amplia exposición" a estas sustancias por parte de la población y contribuir a una "epidemia silenciosa" de enfermedades.

   EEB aporta estos datos en un informe después de haber revisado las acciones que se están llevando a cabo en los diferentes países de la UE, así como en las instituciones europeas.

   En Europa hay registradas para su uso decenas de miles de sustancias químicas. Las autoridades nacionales de cada país tienen la posibilidad de anotar en un registro, dentro de un programa llamado CoRAP (Community Rolling Action Plan), las que considera que hay que estudiar más a fondo por tener dudas en torno a su seguridad. A día de hoy solo hay un total de 375 sustancias seleccionadas.

   De las sustancias inscritas en el registro solo 94 han sido analizads en profundidad y un total de 46 de ellas (el 49%) ha sido calificadas como peligrosas por su potencial nocividad para la salud humana y por el daño ambiental que producen.

   La legislación europea obliga a las compañías a facilitar información de calidad sobre la seguridad de los químicos que fabrican. Si este trámite se hace correctamente, la revisión se resuelve generalmente en el plazo de un año. Sin embargo, afirman que desde el año 2012 los funcionarios, ante la deficiente de información han tenido que pedir una ampliación de datos en el 64 por ciento de los casos.

   El responsable de la campaña Hogar Sin Plásticos, Carlos de Prada, considera "increíble" que exista "tal descontrol" con las sustancias química en la Unión Europea que, por otro lado, "pasa por ser la región del planeta donde mejor se controlan".

   "Que no se actúe debidamente con la mayor parte de las sustancias que pueden representar una amenaza para la salud de las personas, desoyendo la voz de la comunidad científica, es intolerable", ha añadido.

   De Prada afirma que en la práctica es la propia industria interesada en seguir utilizando una serie de sustancias tóxicas, la que dicta y controla los sistemas por los que debería ser regulada" y se consiente, por ejemplo, que a la hora de determinar la seguridad o no de un compuesto químico sean tenidos en cuenta estudios "secretos" realizados o encargados por las propias industrias que no pueden ser revisados por la comunidad científica".

   En este sentido, advierte de que el Reglamento europeo de control de químicos REACH está encontrando "grandes lagunas" de información y datos "muy pobres" por parte d ela industria. En concreto, según la Agencia Europea de Químicos del año 2018, el 74 por ciento de los dosieres tenían lagunas en información importante sobre seguridad.

   En cuanto a las 46 sustancias ya calificadas de poco seguras, los técnicos encontraron que podrían aumentar el riesgo de desarrollar cáncer o problemas de fertilidad entre otros trastornos de salud, además de estar creando serios problemas de contaminación ambiental. A pesar de que se concluyó que había que tomar medidas de protección frente a estas sustancias, no se ha adoptado ninguna, una inacción que EEB achaca en parte a la falta de recursos.

   Entre estas 46 sustancias está el bisfenol A, presente en muchos plásticos como el de los embalajes alimentarios. La exposición a dosis bajas de esta sustancia está asociada a abortos espontáneos, bajo peso al nacer, disfunciones sexuales y reproductivas, cáncer de mama y próstata, obesidad y alteraciones del sistema inmunitario y del desarrollo cognitivo en niños pequeños. La orina de la gran mayoría de los humanos contiene bisfenol A.

   Entre 2004 y 2014 la venta de sustancias químicas ha crecido más del doble y se estima que se volverá a duplicar en 2030 y se cuadriplicarán en 2060. A los niños que nacen en la actualidad se les califica como pre-contaminados con un cóctel de químicos y todos los adultos albergan en su cuerpo al menos 300 químicos elaborados por el hombre que hace una generación no se encontraban. Algunas de estas sustancias se relacionan con epidemias como la diabetes o los tumores de próstata y mama.

   La directora del área de químicos de EEB, Tatiana Santos, sostiene que las compañías deberían tener el listón "mucho más alto para poder entrar en el mercado y también ser penalizadas y perder el acceso al mercado en el caso de que los datos que aporta sean débiles, algo que sucede muy a menudo".

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