BARCELONA, 19 Dic. (EUROPA PRESS) -
La Audiencia de Barcelona acordó hoy la puesta en libertad provisional de un joven que llevaba un año en prisión preventiva acusado de distribuir imágenes y vídeos de pornografía infantil a través de Internet, ya que la Sección Décima comprobó hoy durante el juicio que actuó por última vez un mes antes de la entrada en vigor de la reforma del Código Penal de 2004, que supuso su entrada en la cárcel por el endurecimiento de las penas para este tipo de delitos.
Enrique M.J., conocido en Internet como 'Dark Boy', fue detenido el 22 de noviembre de 2005 en su domicilio de El Prat de Llobregat (Barcelona) junto a su compañero sentimental, Carlos M.B. --acusado inicialmente en el proceso que se sigue en la Audiencia de Barcelona--, en el marco de la operación 'Lolita Saima', cuyo objetivo era desarticular una red que distribuía pornografía infantil a través de Internet.
La investigación se inició en marzo de 2004, cuando la Policía española recibió información procedente de la Oficina de Interpol en Helsinki (Finlandia) sobre la detención por distribución de pornografía infantil de un ciudadano finlandés, que intercambiaba archivos con otros usuarios utilizando la red de servidores de chat llamada IRC.
Las pesquisas policiales finalizaron con la detención de otras 16 personas en Catalunya, Andalucía, Comunidad Valenciana, Baleares, Castilla y León y Castilla-La Mancha, entre ellas el ex concejal del Ayuntamiento de La Seu d'Urgell (Lleida) David Rueda, de ERC, que fue condenado en diciembre de 2005 por un juez de La Seu a cuatro meses de prisión por consumir imágenes de pornografía infantil, pena que decidió sustituir por un año de terapia psicológica.
En el caso de Enrique M.J. y Carlos M.B., la Fiscalía solicitó inicialmente ocho años de cárcel para cada uno por un delito de pornografía infantil, la pena máxima cuando el menor que aparece en las fotografías o imágenes es menor de 13 años. La acusación pública, no obstante, decidió retirar los cargos contra Carlos M.B. tras escuchar la declaración de su novio y de los agentes que participaron en la investigación, quienes le desvincularon de los hechos.
En lo que respecta a Enrique M.J., tras la práctica de la prueba pericial, a cargo de dos agentes de la Policía Científica, el Tribunal y la Fiscalía pudieron constatar que la última vez que había enviado un archivo de pornografía infantil a través de Internet fue en agosto de 2004, justo un mes antes de que entrase en vigor la reforma del Código Penal.
Hasta el 1 de octubre de 2004, la Ley castigaba con penas de entre uno y tres años de prisión la distribución de pornografía infantil y no consideraba delito la posesión de este tipo de material. La entrada en vigor de la reforma del Código Penal supuso un endurecimiento de las penas, que ahora pueden alcanzar los ocho años de prisión, y estableció como delito la posesión de pornografía infantil para uso propio.
Por ello, al comprobar que el procesado no había enviado ningún archivo después del 1 de octubre, el fiscal se vio obligado a rebajar su petición inicial de condena a tres años de cárcel, la pena máxima aplicable antes de la reforma, y la Sección Décima acordó su puesta en libertad provisional a la espera de sentencia, ya que ha permanecido un año en la cárcel y, por tanto, ha cumplido una tercera parte de la condena máxima que se le puede imponer.
Se da la circunstancia de que la propia Sección Décima había desestimado con anterioridad una petición de libertad efectuada por la defensa de Enrique M.J., algo que también hizo la Sección Séptima de la Audiencia de Barcelona y el Juzgado de Instrucción número 1 de El Prat, en este último caso, hasta en tres ocasiones. Según informaron fuentes judiciales, para justificar dicha decisión, se alegaba la falta de arraigo del procesado y la existencia de riesgo de fuga por la elevada pena a la que se enfrentaba.
"ES LO QUE HACE TODO EL MUNDO", SEGÚN EL ACUSADO
Enrique M.J. reconoció hoy durante el juicio que intercambiaba fotografías pornográficas de menores de edad con otras personas a través de los canales IRC en Internet, pero aseguró que no ha "exhibido, difundido y, ni mucho menos, producido" este tipo de material. "Yo no he dado a conocer esto a nadie, lo hice lo más anónimo posible", señaló el procesado, quien, según las diligencias, llegó a intercambiar más de 200 archivos.
El acusado no ocultó sus prácticas ya que, según dijo, "es lo que hace todo el mundo". El presidente de la Sección Décima, Josep Maria Pijuan, no pudo evitar interrumpir al procesado al escuchar este último comentario. "La utilización de menores de edad o incapaces en la elaboración de material pornográfico está en el Código Penal y esto no es lo que hace todo el mundo porque, si no, nuestras salas de justicia estarían llenas", le recordó.
El acusado, al que la Policía incautó 72 CD y 26 DVD que incluían 8.167 archivos de imagen y 167 archivos de vídeo de contenido pornográfico infantil, aseguró hoy que "todos los DVD contienen exclusivamente pornografía de adultos y que se puede contar con los dedos de una mano todo el material que hay de la infantil".
"Lo que he hecho puede ser asqueroso e inmoral, pero yo no he hecho daño a nadie", añadió. Según explicó el procesado, él no veía "nada ilegal" en su afición, ya que "podía entrar gratuitamente en estos canales y nadie me decía nada, había montones de participantes".
"Yo no hacía ninguna práctica que no hiciesen los demás --añadió Enrique M.J.-- y cuando veía en las noticias que habían cogido a alguien pensaba que era a los que habían hechos las fotos y las colgaban en Internet, creí que eso no me afectaba a mí".
El acusado aseguró que sólo intercambió fotografías hasta mediados de 2004 y que, a partir de entonces, se compró otro ordenador con el que se limitaba a bajarse archivos de Internet. En cuanto a su compañero sentimental, con el que convive y mantiene una relación desde hace nueve años, afirmó que éste "no sabía nada", ya que "entiendo que esto a la gente le repulsa y lo hacía cuando él no estaba en casa".
FOTOGRAFÍAS DE BEBÉS
Carlos M.B., por su parte, explicó que sólo llegó a ver una foto de un menor en el ordenador de Enrique M.J. "Le dije que no me gustaba ese tema y me prometió que la borraría, ya no vi ninguna foto más", señaló. Según dijo, él no suele intercambiar fotografías en Internet y se limita a chatear a través de los canales IRC.
En lo que respecta al material que la Policía halló en su domicilio, Carlos M.B. señaló que "eso era una cosa de Enrique, me dijo que eran cosas del trabajo y que no tocara los CD que había al lado del ordenador".
Durante el juicio, también declararon los agentes de la Brigada de Investigación Tecnológica de Catalunya que participaron en la operación, quienes señalaron que los canales IRC permiten un intercambio "uno a uno", no "masivo", de manera que se debe contactar con cada usuario y "tú le ofreces y él te da".
En el caso de Enrique M.J., el procesado había enviado y guardaba imágenes de niños menores de 13 años en actitud obscena, incluso de bebés. El acusado, igual que el resto de detenidos durante la investigación, intercambió archivos tanto a nivel nacional como internacional.