El arte que trata el terror y el erotismo "exorciza al hombre de sus propios miedos", según una experta

La filóloga Alicia Mariño asegura que la literatura fantástica hizo frente a tabúes a través de la sugerencia

Europa Press Sociedad
Actualizado: martes, 24 julio 2007 16:17

SANTANDER, 24 Jul. (EUROPA PRESS) -

La profesora titular de Filología Francesa de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) y experta en literatura y cine fantásticos, Alicia Mariño, aseguró hoy que "todo aquello que trata el terror y el erotismo en el terror exorciza, cura al hombre de sus propios miedos", al igual que "los cuentos maravillosos" preparan a los niños "para la vida".

La profesora, que imparte el curso magistral 'El erotismo y el terror como claves del discurso fantástico en la literatura y el cine' en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) de Santander, explicó en rueda de prensa que "el gran temor del hombre es la muerte", ya sea física o mental.

Así, apuntó que, por ejemplo, uno de "los grandes temas del relato del terror" es "la locura", es decir, cuando "el hombre pierde el contacto con su yo y su enclave en el mundo". Otro de los miedos del ser humano, añadió, es "el amor carnal" porque "supone la pérdida en el otro".

"Hay una especie de vértigo al amor, al sexo realmente", que hace que terror y erotismo estén unidos en multitud de creaciones artísticas, como ya lo están desde la tradición clásica (eros y tanatos).

"El miedo, la angustia y el vértigo existencial forman parte del ser humano desde que es hombre, desde que tiene capacidad de simbología" y "de ahí en adelante se inventa algo para explicarse el mundo". Hoy en día, aseguró, "el artista sigue manifestando ya sea en literatura, pintura o en cine esa angustia y ese temor de vivir o simplemente al más allá, la trascendencia y lo desconocido".

Por lo que respecta a la literatura y el cine fantásticos, Mariño explicó que en el siglo XIX, en una sociedad dominada por "los tabúes" y en la que la "religión, la moral y las costumbres" no se podían transgredir, el género fantástico lo hizo a través de la sugerencia.

En ese escenario, el vampiro "realmente posee -sexualmente- a la chica", a pesar de que se utilice para ello la metáfora de la mordedura. Así, Drácula clava sus colmillos en la yugular de una joven, que pasa entonces de la inocencia y la moral victoriana al "deseo", expresado posteriormente en el cine, también de forma sutil. "Lo único que se ve es una cara que cambia de semblante", indicó.

La profesora aportó, como un ejemplo más de transgresión a la moral decimonónica, el caso de 'Carmila', de Joseph Sheridan, que describe a la primera mujer vampiro de la literatura y también la "primera relación lésbica". "Pero tampoco se nota, todo está sugerido, porque si no habrían sido obras censuradas en su momento", recalcó.

"Lo que tiene el género fantástico es que siempre transgrede un tabú, a veces para disfrazarlo lo explica diciendo que el personaje estaba loco o estaba bajo el efecto de las drogas o estaba dormido", apuntó Mariño, para quien el género fantástico ha ayudado al hombre a enfrentarse a sus miedos. "Solamente enfrentándose al miedo uno deja de tenerlo, como sólo enfrentándose a los propios fantasmas dejan de molestar", concluyó.

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