Archivo - (Foto de ARCHIVO) Varios militares en una calle de Paiporta, a 6 de noviembre de 2024, en Paiporta, Valencia (Comunidad Valenciana). - Rober Solsona - Europa Press - Archivo
MADRID, 17 Nov. (EUROPA PRESS) -
El cambio climático afectó a diez de los eventos meteorológicos extremos más graves de la última década en España: tres olas de calor (en 2022, 2023 y 2025), tres sequías repentinas (en 2022 y 2023), dos episodios de incendios (en 2022 y 2025), una ola de frío y una dana-- la que impactó sobre Valencia en 2024.
Esta es la principal conclusión de '10 años, 10 fenómenos extremos: cómo el cambio climático golpea a España', un informe de Greenpeace publicado este domingo en el ecuador de la Cumbre del Clima (COP30) que se está celebrando estos días en Belém (Brasil).
Por esta parte, el responsable de Cambio Climático y delegado de Greenpeace España y Portugal en la Cumbre, Pedro Zorilla ha destacado que este estudio vuelve a recordar que la huella del cambio climático será "cada vez más destructiva" si no se actúa. "Exigimos al Gobierno de España que asuma un mayor liderazgo en esta COP y reduzca sus emisiones tres veces más rápido para evitar los peores escenarios de la crisis climática y salvar vidas", ha indicado.
El texto está basado en un estudio encargado a investigadores de la Plataforma Temática Interdisciplinar para el clima y los servicios climáticos (PTI-CLIMA) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Para llegar a esa conclusión, emplea un método de atribución de eventos extremos para determinar la influencia del cambio climático en diez de los peores eventos extremos ocurridos entre 2015 y 2025.
Según ha explicado CSIC, la investigación compara cómo sucedieron en la realidad estos diez eventos extremos con cómo hubieran ocurrido en un mundo alternativo donde el calentamiento global fuese menor o inexistente. De esta manera, señala que las olas de calor estudiadas registraron temperaturas medias entre 1,3 y 2,2°C superiores a las que se habrían producido en un clima sin calentamiento global.
Además, durante estos sucesos se duplicó o triplicó el territorio afectado por calor extremo. Por otro lado, las sequías repentinas afectaron hasta un tercio del territorio nacional. Asimismo, mostraron déficits hídricos hasta un 20-25% mayores que en el pasado y un 25% más de superficie afectada. En lo que respecta a los incendios, el texto revela que los dos episodios recogidos situaron a una cuarta parte más del país en situación de riesgo crítico.
Asimismo, estuvieron estrechamente asociados a unas condiciones de calor y sequedad extremas, con incrementos del riesgo meteorológico de incendios superiores al 15-20% atribuidos al cambio climático. Por otra parte, la investigación apunta a que la intensidad de la dana de Valencia aumentó hasta un 20% debido al cambio climático y el área con precipitación muy intensa creció un 10% en comparación con un periodo preindustrial.
5.000 FALLECIDOS Y 23.000 EUROS EN DAÑOS
De acuerdo con Greenpeace, la mayoría de sucesos más intensos han tenido lugar en los últimos cinco años, lo que "sigue confirmando la tendencia observada por la ciencia hacia la intensificación de estos fenómenos y la aceleración del cambio climático". Asimismo, señala que estos eventos están "interrelacionados y suceden de forma simultánea": es decir, las olas de calor agravan las sequías y disparan los incendios y las lluvias torrenciales tras periodos de sequedad extrema multiplican el riesgo de erosión e inundaciones.
"Esta tendencia, como indica el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés), seguirá aumentando en el área mediterránea", ha advertido la ONG.
A lo largo del texto, explica que los diez eventos meteorológicos recogidos en la investigación dejaron alrededor de 5.000 personas fallecidas, más de 370.000 afectadas y más de 23.000 millones de euros en daños. Esta última cifra es "conservadora" ya que se han incluido datos oficiales y costes publicados por el sector asegurador para los activos y bienes cubiertos, pero no los costes no asegurados u otros sectores e impactos indirectos no cuantificados.
Desde el punto de vista de Greenpeace, esto pone de manifiesto cómo el cambio climático eleva los costes humanos y económicos de los eventos meteorológicos extremos. Con todo esto, la ONG ha avisado de que el clima de España se dirige hacia un aumento de las temperaturas, mayor aridez, sequías más severas, lluvias extremas más intensas y mayor riesgo de incendios forestales si continúa la tendencia actual de emisiones y uso de combustibles fósiles.
Por todo ello, ha demandado una acción climática urgente y ambiciosa, a la escala necesaria, aumentando los objetivos para poder limitar el calentamiento global a 1,5ºC. Para conseguirlo, ha instado a acelerar la reducción de emisiones y el abandono de los combustibles fósiles y aplicar una fiscalidad justa que grave a la industria fósil, a otros grandes contaminadores y a multimillonarios para financiar las políticas climáticas.
A su vez, ha subrayado la necesidad de avanzar en una adaptación climática que reduzca la exposición al riesgo y la vulnerabilidad ante olas de calor, sequías, incendios y precipitaciones extremas. Por último, ha recalcado la urgencia de conseguir que el Pacto de Estado ante la emergencia climática "abarque la crisis ecosocial".
Desde su punto de vista, el acuerdo debería reconocer que la emergencia climática es fruto de "un modelo de producción que agota los recursos" y que proteja la naturaleza y la salud de las personas sin depender de ideologías ni ciclos políticos. Además, ha exigido asegurar que este Pacto esté apoyado "en la mejor ciencia disponible" y que cuente con procesos de democracia participativa.