Jilgueros. - SEO/BIRDLIFE
MADRID, 16 Ene. (EUROPA PRESS) -
Investigadores de universidades españolas, así como centros del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y de SEO/BirdLife, han firmado una carta publicada en la revista 'Science' en la que denuncian que Madrid y Andalucía están autorizando capturas de fringílidos (jilgueros, pardillos, verderones y verdecillos) "bajo una falsa cobertura científica con el objetivo de volver a autorizar una práctica prohibida por la Unión Europea (UE)".
De acuerdo con la normativa europea, está prohibido estrictamente la captura y tenencia de aves silvestres, salvo en circunstancias científicas muy limitadas y rigurosamente justificadas. En 2018, España suspendió la captura de siete especies de fringílidos "tras años de conflictos con federaciones de caza que defendían esta práctica como un derecho tradicional".
En la carta publicada en 'Science', los expertos indican que, sin embargo, la Comunidad de Madrid autorizó a partir de 2018 permisos denominados de "anillamiento científico" para cazadores, con validez anual y aplicables incluso dentro de espacios protegidos y que Andalucía lo comenzó a hacer en 2024.
Estos permisos se han canalizado a través de programas con los que se pretendía evaluar si las poblaciones de estas aves podrían sostener en el futuro una captura "sostenible" por los mismos voluntarios del proyecto de anillamiento científico, algo que a juicio de los firmantes "genera un conflicto de intereses inherente, incompatible con una práctica científica creíble y con los objetivos de conservación".
De forma paralela, también denuncian que este enfoque no puede equipararse a la investigación ornitológica legítima, que en Europa está sujeta a protocolos estandarizados, revisión ética estricta y supervisión independiente, a través de los esquemas nacionales de anillamiento coordinados por la organización coordinadora de los programas europeos de anillamiento de aves EURING.
"Tanto las iniciativas gubernamentales de Andalucía como las de Madrid autorizan la captura de un número potencialmente elevado de aves sin cumplir los estándares científicos o éticos esenciales. Estas acciones carecen de transparencia metodológica, supervisión independiente y publicación de datos abiertos, todos ellos requisitos fundamentales para una ciencia reproducible y fiable", concluyen.
Desde el punto de vista de los investigadores, la "apropiación" del lenguaje científico para "legitimar" la captura tradicional o recreativa corre el riesgo de "erosionar" la confianza pública en la ciencia de la conservación y pone en peligro el cumplimiento de la legislación de la UE. Por ello, piden a las autoridades españolas que "toda investigación que implique la captura de fauna silvestre se adhiera a protocolos transparentes, revisados por pares y validados científicamente".
"Los permisos deben expedirse exclusivamente a investigadores cualificados y anilladores con licencia que operen bajo supervisión ética institucional. España debe salvaguardar la integridad tanto de la investigación científica como de las políticas de conservación", recalcan.
La misiva publicada en 'Science' está encabezada por Juan José Negro de la Estación Biológica de Donaña (CSIC) y cuenta con la firma de 20 investigadores pertenecientes al Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (CSIC-Universidad de Castilla-LaMancha), la Estación Experimental de Zonas Áridas (CSIC), el Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC), la Universidad de Huelva, el Museo de Ciencias Naturales de Barcelona, la Sociedad Científica Aranzadi y SEO/BirdLife.
"Europa y España ya cuentan con un sistema sólido y consensuado de anillamiento científico, basado en protocolos comunes acordados por todas las comunidades autónomas y coordinados a escala europea. Saltarse esos mecanismos y crear vías paralelas pone en riesgo décadas de trabajo riguroso, cooperativo y transparente. La conservación y la ciencia no pueden depender de atajos ni de excepciones interesadas", ha denunciado a raíz de este texto la directora ejecutiva de SEO/BirdLife, Asunción Ruiz.