ROMA 31 May. (EUROPA PRESS) -
El Papa ha pedido que católicos y ortodoxos permanezcan unidos frente la "persuasiva" cultura del odio durante su encuentro con el Patriarca de la Iglesia Ortodoxa de Bucarest, Daniel III, una de las más alejadas de la Iglesia Católica.
"Tenemos necesidad de ayudarnos para no rendirnos a las seducciones de una cultura del odio e individualista que, tal vez no sea tan ideológica como en los tiempos de la persecución ateísta. Es, sin embargo, más persuasiva e igual de materialista", ha declarado el Pontífice durante el Sínodo permanente de la Iglesia Ortodoxa Rumana en el Palacio del Patriarcado, una de las etapas más importantes de esta visita que concluye el dos de junio.
Está previsto que el Papa rece el Padre Nuestro en la nueva Catedral ortodoxa de Bucarest y celebre la Santa Misa en la Catedral católica de San José esta tarde. Francisco ha reflexionado sobre la tendencia actual de considerar que lo necesario para el desarrollo es lo "inmediato y decisivo", cuando en realidad sólo es "indiferente y superficial".
"La fragilidad de los vínculos, que termina aislando a las personas, afecta en particular a la célula fundamental de la sociedad, la familia, y nos pide el esfuerzo de salir e ir a ayudar ante las dificultades de nuestros hermanos y hermanas, especialmente de los más jóvenes, no con desaliento y nostalgia, como los discípulos de Emaús, sino con el deseo de comunicar a Jesús resucitado, corazón de la esperanza. Necesitamos renovar con el hermano la escucha de las palabras del Señor para que el corazón arda al unísono y el anuncio no se debilite".
El Pontífice ha pedido que se deje atrás "la memoria de los males sufridos e infligidos, de juicios y prejuicios" porque, según ha considerado, esto encierra en un "círculo vicioso" que conduce a "actitudes estériles". Así, ha reivindicado "la memoria de las raíces", es decir, los primeros siglos del cristianismo.
"Gracias a Dios, nuestras raíces son sanas y sólidas y, aunque su crecimiento ha sido afectado por las tortuosidades y las dificultades del tiempo, estamos llamados, como el salmista, a recordar con gratitud todo lo que el Señor ha realizado en nosotros, a elevar hacia él un himno de alabanza mutua", ha asegurado.
Por ello, ha llamado continuar hacia el futuro "siendo conscientes de las diferencias", pero sobre todo creando un "ambiente familiar" en el que prevalezca la "memoria de comunión".
En este sentido, ha instado a borrar las "desconfianzas" y expulsar "las reticencias" que impiden a católicos y ortodoxos "testimoniar juntos la nueva vida".
La Iglesia Ortodoxa Rumana es una de las iglesias autocéfalas integradas en la comunión ortodoxa. Pertenecen a ella la mayoría de los rumanos, el 87% de la población. Por el número de fieles (20 millones entre Rumanía, Moldavia y la diáspora), es la segunda de las iglesias ortodoxas autocéfalas, sólo por detrás de la Iglesia Ortodoxa Rusa.
El principal escollo en las relaciones con la Iglesia ortodoxa rumana es la cuestión de la restitución a la Iglesia Greco-Católica de las propiedades eclesiásticas (alrededor de 2.600) que fueron expropiadas por Rumanía y entregadas a la Iglesia ortodoxa.
No obstante, las relaciones mejoraron tras el viaje apostólico de San Juan Pablo II al país en 1999 y después de la histórica reunión con el patriarca Teoctist, sellada por la firma de una declaración conjunta y seguida. Al año siguiente el patriarca ortodoxo Teoctist pidió perdón a los greco-católicos por las injusticias infligidas en el pasado a los católicos greco-rumanos.