ROMA, 3 Sep. (EUROPA PRESS) -
El Papa Francisco ha pedido a los sacerdotes que estén atentos a la realidad que les rodea y no encierren su carisma en una vitrina como si fuese una "pieza de museo".
Así se lo ha propuesto el Papa a los participantes del capítulo general de los Sacerdotes de Schönstatt, un movimiento apostólico fue fundado el 18 de octubre de 1914 por el padre José Kentenich como un camino de renovación espiritual dentro de la Iglesia Católica.
"Un carisma no es una pieza de museo, que permanece intacta en una vitrina para ser contemplada y nada más. La fidelidad, el mantener puro el carisma, no significa de ningún modo encerrarlo en una botella sellada, como si fuera agua destilada, para que no se contamine con el exterior", ha subrayado el Pontífice para invitarles a mantener la mano "en el pulso del tiempo".
En este sentido, ha explicado que "no hay que tenerle miedo a la realidad" y que "hay que escuchar a las personas" y las situaciones que les rodean.
"No son dos oídos distintos. Cuando nos encontramos con nuestros hermanos, especialmente con aquellos que a los ojos nuestros o del mundo son menos agradables, ¿qué vemos? ¿Nos damos cuenta de que Dios los ama, de que tienen la misma carne que Cristo asumió o me quedo indiferente ante sus problemas?", ha preguntado.
Francisco también ha instado a los sacerdotes a no descuidar la oración, o "peor aún, abandonarla con la excusa de un ministerio absorvente". "Sería un grave error pensar que el carisma se mantiene vivo concentrándose en las estructuras externas", ha insistido, al tiempo que les ha pedido que huyan del "escalafonismo".
Asimismo, les ha pedido que estén unidos al resto de sacerdotes y que nunca haya "indiferencia". "Compórtense como hombres; si surgen discusiones o diferencias de pareceres, no se preocupen, mejor el calor de la discusión que la frialdad de la indiferencia, verdadero sepulcro de la caridad fraterna", ha indicado.