MADRID, 20 Sep. (EUROPA PRESS) -
El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, aseguró hoy que el Papa Benedicto XVI ha "estado muy claro" en su "precisión" a la intervención que tuvo en una universidad alemana --que entre otras cosas, incluía alusiones a supuestos errores del Islam-- y le manifestó, en ese sentido, su "plena comprensión y respaldo".
En declaraciones en los pasillos del Congreso, el jefe del Ejecutivo, hizo un "llamamiento a todo lo que representan las sociedades musulmanas donde ha podido haber inquietud y en algunos casos algunas iniciativas o acciones, a la tranquilidad para que prime el entendimiento".
Zapatero se mostró "plenamente convencido" de que el Papa "en ningún momento" quiso "provocar una polémica, una confrontación o una crítica a la confesión y a las personas que profesan la confesión islamista".
EL PAPA INVITA AL DIÁLOGO
El Papa Benedicto XVI volvió hoy a pronunciarse sobre la polémica suscitada en el mundo islámico por su discurso en Ratisbona y repitió que su deseo era invitar al diálogo entre las religiones en el mundo moderno y a respetar profundamente las religiones, y en particular a los musulmanes, durante la audiencia general en la plaza de San Pedro.
"Quería invitar al diálogo entre las religiones en el mundo moderno. También invité al respeto profundo por las religiones y en particular para los musulmanes, con los que adoramos al único Dios y colaboramos para defender derechos y paz", matizó el Pontífice.
El Papa dijo además que confía en que "después de las reacciones de un primer momento, mis palabras puedan constituir un empuje a un diálogo positivo, también autocrítico, entre las religiones".
"He sido malinterpretado. Quería explicar que la religión no es violencia pero que religión y razón van juntas", continuó, repitiendo las palabras del pasado domingo en las que se mostraba apenado por que su discurso no hubiese sido entendido.
El Papa explicó que en su lección en la Universidad de Ratisbona, donde enseñó durante años, el tema que había elegido era "la cuestión de la relación entre fe y razón". "Para introducir el argumento, he citado una frase del emperador bizantino Manuel II Paleólogo, que se refería al diálogo cristiano-islámico, al problema de la relación entre religión y violencia. Esta cita, por desgracia ha podido prestarse a una mala interpretación", comentó.
Benedicto XVI continuó explicando que el contenido polémico de estas palabras no expresaba sus convicciones personales. "Quería explicar que religión no es violencia sino que religión y razón van juntas. El discurso de Ratisbona iba justo en la otra dirección", añadió.
Una de las preguntas que el emperador bizantino Manuel II planteaba a un ciudadano persa --"muéstrame lo nuevo que ha traído Mahoma y ahí sólo encontrarás cosas malas e inhumanas como que ha ordenado difundir con la espada la fe que predica (...). A Dios no le gusta la sangre"-- pronunciada por el Papa en su discurso fue lo que desencadenó las protestas en el mundo islámico.
La intervención de hoy del Papa ha sido acogida con los aplausos de las decenas de miles de fieles que se reunieron en la Plaza de San Pedro para asistir a la audiencia, a pesar de las amenazas de algunos grupos terroristas la afluencia a la cita de los miércoles ha sido la misma que otras semanas.
Benedicto XVI, como cada miércoles, cuando la audiencia se celebra en la plaza, ha dado algunas vueltas en un jeep blanco descapotable y se ha acercado a saludar a los fieles de las primeras filas.