MALAGA 14 Ago. (EUROPA PRESS) -
La autopsia realizada al cadáver del niño de dos años y medio revela que falleció por "lesiones traumáticas", según confirmaron desde el Instituto de Medicina Legal (IML) de Málaga, al tiempo que indicaron que fue "una muerte violenta".
Asimismo, señalaron que la autopsia finalizó a las 15.30 horas de ayer y que la realizaron dos forenses, "como corresponde a una muerte sospechosa por malos tratos". En este sentido, manifestaron a Europa Press que el juez tendrá que ver ahora cuál es el origen de esos traumatismos.
El menor, C.G.P., falleció el pasado sábado por una hemorragia interna como consecuencia de presuntos malos tratos por parte de su padrastro, encarcelado desde ayer. El niño, que presentaba numerosos hematomas por todo el cuerpo, además de un fuerte golpe en la frente, ingresó en el hospital Materno Infantil de Málaga con una parada cardiorrespiratoria.
La madre del pequeño, de 19 años, lo había dejado a cargo de su compañero sentimental, M.A.C.M., de 22, mientras iba a comprar y, al regresar a casa, lo encontró tirado en el suelo y muy pálido, ante lo que su pareja le contó que se había caído, golpeándose en la cabeza con el inodoro.
Por ello, la madre llevó al niño a las Urgencias del hospital Materno Infantil, donde, pese a los intentos de reanimación, no pudieron hacer nada por salvar su vida.
Al preguntar la Policía Local al padrastro, dio dos versiones que les parecieron contradictorias, por lo que lo detuvieron como presunto autor de homicidio. Así, dijo que estaba en el salón jugando con la consola cuando escuchó un golpe en el cuarto de baño, por lo que se desplazó hasta allí, encontrándose al menor inconsciente.
Los agentes le pidieron más detalles, ante lo que el joven ofreció una segunda versión, apuntando que el niño se había orinado encima y que, al ir a cambiarlo, se resbaló y se golpeó la cabeza con el inodoro.
Hace unos 20 días una hija de la pareja también recibió asistencia en el Materno Infantil, presentando unas contusiones en la cabeza. Sin embargo, en este caso el forense que examinó al bebé de dos meses no pudo certificar que las heridas fuesen consecuencia de malos tratos.