Las torres Bermejas son una muestra de la arquitectura defensiva medieval que forma parte del complejo monumental de la Alhambra de Granada. En esta primera fase pretende profundizar en el conocimiento arqueológico del conjunto fortificado por su indudable valor patrimonial. Después de las acciones iniciadas, se diseñará un proyecto de conservación.
El Servicio de Conservación de la Alhambra, junto con profesionales de la arquitectura, la arqueología, la historia y el paisaje, han elaborado estudios previos para conocer al detalle las características topológicas, históricas y las singularidades de la edificación. Después de esta intervención, se conocerá la organización y evolución de Torres Bermejas en base a cinco sondeos arqueológicos previstos.
El Plan Director de la Alhambra, iniciado en 2007 y con fecha hasta 2015, contempla en un futuro la posible apertura de la fortificación, junto con la instalación de una sala de usos múltiples y su integración en las rutas que circulan por el entorno del recinto. Los tres grandes torreones, levantados con tapia de argamasa, están unidos entre sí por una muralla que forma un rectangular patio de armas. El conjunto fue una de las primeras defensas militares de la ciudad palatina que a lo largo de la historia ha pasado por diferentes fases constructivas. Los restos más antiguos corresponden a finales del siglo VIII y comienzos del IX. Después de la conquista cristiana ha sufrido reformas constantemente, aprovechando las estructuras andalusíes anteriores con ampliaciones y restauraciones. En la primera mitad del siglo XIX, Torres Bermejas se encuentra en un estado de abandono y deterioro que obliga a realizar reformas interiores y exteriores en 1854.
Desde 1962 está en manos del Patronato de la Alhambra que ha trabajado sobre la edificación con el fin de conservarla y readaptarla, junto con todas las zonas de distribución exterior. El uso de la fortificación ha variado a lo largo de los años. Desde 1641 las torres fueron usadas como cárcel y cuartel. Después, entre 1769 y 1875 se convirtieron en vivienda para después volver utilizarse como prisión militar. Desde una perspectiva histórica, arquitectónica, paisajística y de uso cultural y turístico, las Torres Bermejas enriquecen el conjunto nazarí.