SEVILLA 6 Nov. (EUROPA PRESS) -
Las compañías Nueva Rumasa y Ebro Puleva plantean hacerse con SOS Corporación Alimentaria "al completo" y no sólo por su división arrocera, mientras que la intención del Grupo es "desprenderse de todos sus negocios, a excepción del aceite", asunto que se está convirtiendo en "el mayor escollo de la negociación", según explicaron a Europa Press fuentes cercanas a la operación.
Las mismas fuentes indicaron que la intención del grupo perteneciente a la familia jerezana Ruiz Mateos, Nueva Rumasa, ha cobrado fuerza en los últimos días, después de que el pasado 22 de octubre la propietaria de marcas como Dhul, Clesa, Trapa, Elgorriaga, Cacaolat, Apis y Fruco planteara una alianza con SOS Corporación Alimentaria para "asociarse con su división de alimentación y crear el mayor grupo del sector en España".
Ya entonces el grupo andaluz destacó que, con esta unión, SOS evitaría que la venta de parte de sus marcas, activos y áreas de negocio mermen su tamaño, al tiempo que "aseguraría el mantenimiento de todos los puestos de trabajo con que cuenta en la actualidad".
Al hilo de esto, las mismas fuentes indicaron que este tipo de negociaciones se llevan a cabo "o por el interés real en el negocio o para eliminar competencia", posibilidad esta última con la que "desaparecerían muchos puestos de trabajo".
En este sentido, el secretario general de la Federación Agroalimentaria de UGT en Andalucía, Pedro Marcos, llamó la atención a los posibles compradores de SOS porque "ningún grupo viene a contar sus perspectivas de empleo para el futuro" cuando es "lo más importante".
Por último, otras fuentes consultadas señalaron a Europa Press que tanto el Grupo SOS como los trabajadores están "a punto de iniciar las negociaciones" por el Expediente de Regulación de Empleo (ERE), después de que la compañía anunciara que solicitaría permiso a la autoridad laboral para presentar un ERE temporal sobre toda su plantilla que le permitiría cumplir su plan de negocio y asegurar su viabilidad, lo que implicará el paro de todos sus centros de trabajo en España por hasta seis meses y dentro de los doce meses siguientes a la fecha de autorización del ERE.