El RACC propone eliminar peajes a camiones en la AP-7 en Girona para reducir accidentes en la N-II

L. Puerto y M.Nadal (RACC)
EUROPA PRESS
Actualizado 29/11/2012 14:24:09 CET

Calcula que una liberación total para camiones supondría un coste de 15 millones anuales

BARCELONA, 29 Nov. (EUROPA PRESS) -

La Fundación RACC ha propuesto eliminar o reducir los peajes en la autopista AP-7 a los vehículos pesados entre Maçanet de la Selva (Girona) y la frontera francesa para disminuir el volumen de camiones en la N-II, que son la principal causa de accidentes en esta vía, ya que están involucrados en entre el 40 y el 75% de los accidentes graves y mortales, según el RACC.

Los cálculos de la fundación, presentados este jueves en rueda de prensa, indican que una liberación total de los peajes para los camiones supondría un coste de 15 millones al año, lo que estiman que provocaría que un 60% de los vehículos pesados que circulan en estos momentos por la N-II, debido a la crisis, lo harían por la autopista.

Si la reducción del peaje fuera de un 50%, los costes se reducirían hasta 7,5 millones anuales, una cantidad "muy, muy asequible" según ha considerado el director técnico del RACC, Lluís Puerto.

Al ser preguntado por quién debería asumir este coste, el director de la Fundación RACC, Miquel Nadal, ha señalado que "se deberían respetar los contratos que hay con las concesionarias", pero ha remarcado que debería haber una discusión entre las administraciones y las compañías concesionarias sobre si el desvío de camiones a la AP-7 supone o no un beneficio adicional.

Nadal ha recordado que entre enero y mediados de noviembre ha habido 15 muertos y ocho heridos graves en accidentes en la N-II, mientras que en la AP-7 a su paso por Girona ha habido dos muertos y un herido grave.

"Estamos ante un problema que se repite, que es previsible, y que, por tanto, debe tener una solución; es evitable si se toman algunas medidas bastante elementales", ha manifestado Nadal, que ha explicado que desde 2007 ha habido un desvío evidente de camiones hacia Francia de la AP-7 a la N-II para evitar el peaje.

Nadal ha considerado que hay que introducir mejoras importantes en el mantenimiento de la N-II, que es "muy deficiente", siendo la principal vía de comunicación para el tráfico rodado entre Europa y la Península, y ha propuesto mejoras económicas y fáciles de llevar a cabo.

Entre estas figura limitar a 90 Km/h la velocidad máxima en todos los tramos de la N-II no desdoblados; prohibir los adelantamientos con una doble línea continua excepto en los tramos con tres carriles; pacificar más el tráfico en las travesías urbanas con semáforos y bandas transversales reductoras de velocidad, y mejorar la señalización.

El Ministerio de Fomento hace años que asumió el compromiso de desdoblar la N-II a su paso por Girona, por donde pasan más de 30.000 vehículos diarios, pero hasta ahora solo se han desdoblado ocho kilómetros, entre Caldes de Malavella y Riudellots de la Selva; y este año ha revocado el proyecto --aprobado en 2009-- de desdoblar el tramo de 8,9 kilómetros entre Tordera (Barcelona) y Maçanet de la Selva por su excesivo coste.

RIESGO CINCO VECES SUPERIOR

En la nacional, el riesgo en los tramos de la A-2 y la variante de Figueres ha bajado de forma importante los últimos cuatro años, coincidiendo con la finalización de las obras de la autovía, mientras que en el resto de tramos no desdoblados se ha mantenido constate o ha aumentado.

Según el RACC, la probabilidad media de tener un accidente circulando por los tramos no desdoblados de la N-II es cinco veces superior que en la AP-7, debido a la capacidad, entre dos y tres veces superior en la autopista, y al estado de la vía, "muy deficiente" en la nacional, según Nadal.

El RACC calcula que si se consiguiera que el nivel de riesgo de la N-II fuera similar al de la AP-7, se obtendría un beneficio por la reducción de los accidentes de unos 35 millones de euros anuales, teniendo en cuenta el coste estimado por víctima --según datos de la Dirección General de Tráfico (DGT)-- en accidentes mortales, graves y leves.

La fundación ha estimado, partiendo de la media de víctimas mortales, heridos graves y heridos leves en la N-II entre 2008 y 2011, que el coste total de la siniestralidad en la vía es de 44 millones anuales.

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