La galaxia NGC 4889, hogar de un gigante dormido

 NGC 4889
NASA & ESA
Publicado 11/02/2016 18:36:04CET

   MADRID, 11 Feb. (EUROPA PRESS) -

   La apariencia plácida de NGC 4889 puede engañar al observador desprevenido. Esta galaxia elíptica, aquí captada por el telescopio Hubble, esconde uno de los mayores agujeros negros conocido.

   Situada a unos 300 millones de años luz de distancia en el Cúmulo de Coma, la galaxia elíptica gigante NGC 4889, la galaxia más brillante y más grande de esta imagen, es el hogar de un agujero negro súpermasivo sin precedentes, informa la ESA en su web del Hubble.

   Con 21.000 millones de veces la masa del Sol, este agujero negro tiene un horizonte de eventos - la superficie a la que ni siquiera la luz puede escapar de su tirón gravitatorio - con un diámetro de aproximadamente 130.000 millones de kilómetros. Esto es alrededor de 15 veces el diámetro de la órbita de Neptuno del Sol. En comparación, el agujero negro supermasivo en el centro de nuestra galaxia, la Vía Láctea, se cree que tiene una masa de unos cuatro millones de veces la del Sol y un horizonte de sucesos sólo una quinta de la órbita de Mercurio.

   Pero el momento en que el agujero negro de NGC 4889 tragaba estrellas y devoraba polvo ha pasado. Los astrónomos creen que el agujero negro gigantesco ha dejado de alimentarse, y actualmente está en reposo después de un banquete en la cocina cósmica de NGC 4889. El ambiente dentro de la galaxia es ahora tan tranquilo que se están formando estrellas a partir de su gas restante y que orbitan inalteradas alrededor del agujero negro.

   Cuando estaba activo, el agujero negro de NGC 4889 fue impulsado por un proceso de acreción caliente. Cuando el material galáctico - como el gas, polvo y otros residuos - cayó lentamente hacia dentro, hacia el agujero negro, se acumula y forma un disco de acreción. En órbita alrededor del agujero negro, este disco giratorio de material se vio acelerado por la inmensa atracción gravitacional del agujero negro y se calentó a millones de grados. Este material también expulsa chorros gigantescos y muy energéticos, y habría emitido hasta un millar de veces la producción de energía de la Vía Láctea.

   El disco de acreción satisfizó el apetito del agujero negro supermasivo hasta que se agotó el suministro de material galáctico cercano. Ahora, está latente a la espera que su próxima merienda celeste.

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