Nómadas en busca de pastos abrieron la Ruta de la Seda hace 5.000 años

Torre de vigilancia de la Dinastía Han en la Ruta de la Seda
THE REAL BEAR/WIKIMEDIA
Actualizado 08/03/2017 19:03:52 CET

   MADRID, 8 Mar. (EUROPA PRESS) -

   Hace casi 5.000 años, mucho antes de que las grandes vías comerciales este-oeste de la Gran Ruta de la Seda fueran atravesadas por Marco Polo, nómadas en busca de pastos abrieron este camino.

   Estas redes de interacción transeuropea estaban siendo talladas hace cinco milenios por pueblos que movían sus rebaños hacia pastos de montaña exuberantes, según concluye una investigación realizada por la Universidad de Washington en St. Louis.

   "Nuestro modelo muestra que las estrategias a largo plazo de movilidad de los pastores nómadas de las tierras altas estructuraron rutas duraderas para las migraciones estacionales a los pastos de verano, que corresponden significativamente con la evolución de la geografía de la interacción de la Ruta de la Seda a través de las montañas de Asia", subraya uno de los autores del trabajo, Michael Frachetti, profesor asociado de Antropología en Artes y Ciencias en la Universidad de Washington.

   El estudio, que se publicará en la revista 'Nature', combina análisis por satélite, geografía humana, arqueología y sistemas de información geográfica (GIS, por sus siglas en inglés) para mostrar que el 75 por ciento de los antiguos sitios de la Ruta de la Seda a través de zonas montañosas del interior de Asia coinciden con las veredas que su modelo simula como óptimas para el movimiento de los rebaños hacia y desde los principales prados de montaña.

IDENTIFICADAS NUEVAS VÍAS DE LA RUTA DE LA SEDA

   El enfoque innovador del modelo de rastrear caminos impulsados por pastizales sugiere una serie de rutas alternativas a muchos sitios conocidos de la Ruta de la Seda. También proporciona una cartografía de alta resolución de otras vías de la Ruta de la Seda posiblemente importantes que no se han identificado previamente y se han investigado poco, incluyendo un corredor inexplorado en la meseta tibetana al sur de Dunhuang, China.

   Durante más de un siglo, la Ruta de la Seda --un término acuñado en 1877 por el explorador alemán Baron von Richthofen-- ha intrigado a los historiadores y arqueólogos modernos que desean entender el surgimiento de lo que muchos consideran el sistema de comercio terrestre antiguo más complejo del mundo.

   "Las ubicaciones de ciudades antiguas, pueblos, santuarios y paradas de caravanas han ilustrado durante mucho tiempo puntos claves de interacción a lo largo de esta vasta red, pero definir sus muchas rutas ha sido mucho más difícil de alcanzar --explica Frachetti--. Como resultado, no se sabe mucho sobre las vías detalladas utilizadas durante milenios por comerciantes, monjes y peregrinos para navegar e interactuar a través de las tierras altas del interior de Asia".

   Los estudiosos han trazado previamente los corredores comerciales de la Ruta de la Seda modelando los caminos más cortos "de menor costo" entre los principales asentamientos y los centros de comercio. Este enfoque de conexión de puntos tiene sentido en las zonas de tierras bajas, donde las rutas directas a través de las llanuras áridas y los desiertos abiertos se correlacionan con la facilidad de desplazamiento entre los centros comerciales. Pero no es la manera en que se mueven los pastores de las tierras altas tradicionalmente en las regiones escarpadas de montaña, argumenta Frachetti.

   "Las rutas de interacción de la Ruta de la Seda nunca fueron estáticas, y definitivamente, no en las montañas", dice Frachetti. "Las caravanas que atravesaban Asia estaban dirigidas por diversos factores, sin embargo, en las montañas sus rutas probablemente surgieron de los caminos históricamente arraigados de los nómadas, que eran conocedores y estratégicos en la movilidad por las montañas", subraya.

   Aunque las masivas montañas de Asia interior separaban los asentamientos de las sociedades que vivían en las tierras bajas calientes y áridas, los nómadas de la región se unieron por un desafío ecológico compartido: veranos calurosos que dejaban las tierras bajas secas y áridas. En respuesta, los pastores móviles desarrollaron una estrategia similar para el éxito a través de todo el corredor montañoso: escapar del calor del verano que marchitaba la hierba conduciendo a las manadas de animales a elevaciones más altas, según Frachetti.

   "La arqueología documenta el desarrollo de las economías montañosas en las tierras altas de Asia ya en el 3000 a. C. y nosotros argumentamos que siglos de movilidad ecológicamente estratégica por parte de estos pastores forjaron las rutas fundamentales y la geografía de las antiguas redes de comercio asiático", afirma Frachetti.

SUPERPOSICIÓN GEOGRÁFICA DE VÍAS DE PASTOREO Y SITIOS DE LA RUTA DE LA SEDA

   Para probar esta teoría, Frachetti y sus colegas diseñaron un modelo que simula la movilidad del pastoreo de las tierras altas como "flujos" dirigidos por praderas estacionalmente disponibles. Aunque el modelo se generó sin utilizar los sitios de la Ruta de la Seda en sus cálculos, los caminos que proyecta muestran una notable superposición geográfica con las conocidas localidades de la Ruta de la Seda compiladas de forma independiente por Tim Williams, un experto en la Ruta de la Seda del Instituto de Arqueología del 'University College London' (UCL), en Reino Unido.

   "El desarrollo de las Rutas de la Seda a través de desiertos de las tierras bajas, piamontes fértiles y oasis estuvo influenciado por muchos factores. Sin embargo, la superposición de las rutas de pastizales y sitios conocidos de la Ruta de la Seda indica que las redes de tierras altas de la Ruta de la Seda (entre 750 y 4.000 metros) emergieron en relación con los patrones de movilidad estacional establecidos desde hace mucho tiempo por los pastores nómadas en las montañas del interior de Asia", dice Williams, coautor de este estudio y autor del estudio temático del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (ICOMOS, por sus siglas en inglés) sobre las Rutas de la Seda.

   Frachetti, director del laboratorio de Análisis, Interpretación y Exploración Espacial (SAIE, por sus siglas en inglés) de la Universidad de Washington, ha estudiado las culturas de pastoreo nómadas y sus antiguas redes de comercio en todo el mundo. Ha llevado a cabo excavaciones en sitios de Uzbekistán, Kazajstán y otros países de Asia Central.

   Su trabajo de campo documenta que estas sociedades tenían conexiones intercontinentales extendidas durante miles de años, un fenómeno que trazó hasta la antigüedad de los caminos de cruce de valles que, una vez arraigados, formaron la red de base que se convirtió en la Ruta de la Seda.

   Probar esa teoría es un desafío porque el corredor central de la Ruta de la Seda atraviesa algunas de las cordilleras más remotas del interior de Asia: Hindu Kush en el norte de Afganistán; Pamir en Tayikistán; Dzhungar en Kazajstán; Tian Shan en Kirguistán, Kazajstán y Xinjiang (China); y las montañas de Altai en Kazajstán, Rusia y Mongolia. Su enfoque se basa en la aplicación creativa de las herramientas de SIG y de teledetección normalmente empleadas para simular el flujo de arroyos, ríos y otros drenajes a través de las cuencas hidrográficas.

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para analizar su navegación y ofrecerle un servicio más personalizado y publicidad acorde a sus intereses. Continuar navegando implica la aceptación de nuestra política de cookies -
Uso de cookies