MADRID 7 Dic. (EUROPA PRESS) -
Tras conquistar la escena catalana, el cuarteto barcelonés se prepara para su desembarco en Madrid con un concierto en el Teatro Lara el 12 de diciembre. Será su pica en Flandes con 'Espècies per catalogar', su último trabajo, del que ya han vendido más de 25.000 ejemplares y con el que girarán por toda España.
En activo desde 2005, Els Amics de les Arts alcanzó el éxito entre el gran público con su segundo trabajo, Bed & Breakfast (N57/Discmedi, 2009) tras dos demos autoeditadas y el álbum de estudio Castafiore Cabaret (Pistatxo Records, 2008).
"Hemos pasado de actuar en centros cívicos con una edad media de 60 años a actuar en el Palau de la Música o en las fiestas de Barcelona frente a 50.000 personas", explican durante una entrevista Dani Alegret, Joan Enric Barceló, Eduard Costa y Ferran Piqué, que admiten no haber salido de su asombro todavía.
"No sabemos qué hemos hecho. Lo hemos hecho lo mejor que hemos podido, hemos mimado a nuestro público, que es una pieza clave para nosotros, y nos hemos apasionado con nuestra música", explican los cuatro jóvenes, que no hace tanto que ofrecían conciertos a cambio "de un plato de tortilla".
El éxito que obtuvieron con Bed & Breakfast les ha convertido en unos de esos pocos "privilegiados" que pueden vivir de la música, lo que ha supuesto que se hayan podido permitir "dedicar todo el tiempo y la energía" a su tercer álbum, Espècies per catalogar (Discmedi, 2012).
Ese tiempo ha marcado la diferencia: "el tiempo, los arreglos, las letras más trabajadas, las voces, las armonías". "Bed & Breakfast era pura energía, sacar todo lo que llevábamos dentro y lo grabamos en dos semanas. Este es un disco más racional, más pensado, cada palabra está en su sitio y es fruto del tiempo que hemos tenido para mimarlo y de la responsabilidad de decir: 'ahora me dedico a esto, le voy a echar todas las horas que tengo al día para que sea lo mejor que puedo hacer'".
Las historias de Espècies per catalogar alardean de cierto tono agridulce, una fina ironía que lleva las letras a una dicotomía entre la caricatura y la tristeza que se mueve al son de melodías luminosas. "Este disco es un retrato de este último año que hemos vivido un poco alejados de los escenarios y de las cosas que nos han pasado", explican.
"Hay gente que ve en el disco un retrato sobre la vida a los 30, otros que destacan las canciones relacionadas con el hecho de viajar. La clave es que somos muy generacionales y hablamos de lo que nos rodea; queremos representar lo que estamos viviendo", añaden los músicos.
Los cuatro participan "desde cero" en la creación de la canción, que nace por "una progresión de acordes o una rima". "El debate al que sometemos el trabajo de cada uno es duro, pero es la única manera de crecer, despegarte de tu obra y ponerla ahí, para encontrar el punto de equilibrio entre los cuatro".
En la búsqueda de ese equilibrio juega un papel clave Spotify, ya que es la herramienta mediante la cual los cuatro jóvenes intercambian referencias musicales para buscar el sonido que desean en cada una de las producciones. "Los coros de Bon Iver, la percusión de Josh Rouse, el tratamiento de la acústica de Iron & Wine, los pianos de The Divine Comedy, el minimalismo de Micah P Hinson", las referencias se entremezclan en las canciones de Espècies per catalogar, aunque quizá las más evidentes sean Crosby, Still & Nash y los Beach Boys, el a-b-c de cualquier grupo que juegue con las armonías vocales, afirman.
El éxito de Els Amics de les Arts, junto a otros grupos de Cataluña, como Manel, Standstill o Love of Lesbian, hace que los cuatro barceloneses admitan el "momento dulce" que vive la escena musical catalana. "Hay una escena muy potente, aunque ponerle una etiqueta resulta algo peligroso", señalan respecto a ese epíteto que les acompaña como parte de 'la nueva ola del folk-pop catalán'.
Sea como sea -sean lo que sean- lo que sí parecen haber roto Els Amics de les Arts es la barrera idiomática, aunque ellos no la consideren como tal. "Hay una serie de prejuicios que a lo mejor se comentan en el ascensor, pero no en el cara a cara. Creo que somos una cultura muy cercana, en España somos todos vecinos y la gente es inteligente y sabe valorar la música y el arte y diferenciar qué es política y qué no lo es".
"Lo que pasa en España tiene que ver un poco con el desconocimiento. En Cataluña no sabes lo que pasa en Galicia, culturalmente hablando, y en Andalucía pocos saben lo que pasa en País Vasco. Todo lo que sabemos llega por unos canales determinados y controlados por ciertos intereses. El día que desvanezcamos eso y fluya la comunicación será genial", consideran.
Ahora que ya saben lo que es vivir de la música, Els Amics de les Arts no se plantean otra forma de existir. "Vivir de tu pasión es algo que todo el mundo tendría que poder hacer al menos durante un tiempo en su vida", señalan estos cuatro jóvenes, que admiten haberse reencontrado con su pasión en un momento que ya no lo esperaban.
"Cuando buscas el punto espiritual a todo esto, porque en el fondo casi todo es piel, te das cuenta de que la gente llega y se lo pasa bien con tu música y reconoce tu trabajo. El mejor regalo es que te digan que te están recordando cada minuto, que estás en su vida y que sabes que tu legado perdurará", explican, antes de concluir: "sin la música seríamos menos felices".