Beitia convierte su prórroga en oro

La atleta española Ruth Beitia
REUTERS
Actualizado 21/08/2016 3:28:32 CET


   MADRID, 21 (EUROPA PRESS)

   La atleta española Ruth Beitia alcanzó este sábado la gloria que tanto se le había resistido, la olímpica, después de ganar la final del salto de altura en los Juegos de Río de Janeiro, decimocuarta medalla para España en el evento, la mitad doradas.

   Beitia, de 37 años, salió decepcionada hace cuatro años de Londres. El cuarto puesto era un golpe para la cántabra, a la que sólo le faltaba en su palmarés un éxito en unos Juegos, y parecía que la capital inglesa era su última oportunidad para hacerlo. Pero no, la de Santander se dio una prórroga, que no pudo ser más exitosa y que tuvo el fin deseado, el preciado metal, de valor doble por ser de oro.

   La veterana atleta partía como una de las favoritas. Sin embargo, en los concursos hay que estar al nivel correcto en el momento adecuado y no importan las calificaciones y Beitia, sin deslumbrar, estuvo perfecta al inicio y desde ahí labró su medalla de oro, decidido después de que ninguna de las cuatro candidatas que llegaron a los dos metros superasen este listón. Pero la española ya había hecho bien los deberes antes y nadie le arrebató lo que tanto tiempo buscaba.

   Desde que decidiese aplazar su 'jubilación', Beitia no había perdido un ápice de su competitividad. El Europeo de Ámsterdam, un mes antes de los Juegos, lo había vuelto a dejar claro con su tercer título continental consecutivo al aire libre, después de una espectacular final.

   La de la ciudad holandesa era su decimotercera medalla internacional, seis de ellas logradas después de los Juegos de Londres, sin olvidar el haber hecho historia también al ganar la Liga de Diamante, pero Río de Janeiro era el gran objetivo para la pupila de Ramón Torralbo, ese técnico con el que ha formado una pareja casi indestructible y del que la santanderina responsabiliza en gran parte de sus triunfos.

   Beitia había dado buenas sensaciones en la calificación, pero junto a ella, había otras 16 finalistas, una gran cantidad, y con muchas que habían pasado en 2016 los 2.00 metros como la estadounidense Chaunté Lowe o la alemana Marie-Laurence Jungfleisch, más rivales peligrosas como la experimentada croata Blanka Vlasic o la polaca Kamila Licwinko.

   Sin embargo, la cántabra empezó sólida y dejando claro que quería medalla. Superó, sin fallo ni suspense, sus tres primeras alturas (1.88, 1.93 y 1.97) para afianzar sus opciones y 'respiró' cuando vio el corte que se hacía para pelear por el podio. Lowe, Vlasic y la búlgara Mirela Demireva serían sus obstáculos para el oro, pero todas ellas ya arrastraban nulos de otros intentos.

   De este modo, Beitia tenía la 'tranquilidad' de partir con esta ligera ventaja, pero Lowe ya había superado la altura y Vlasic, pese a estar lastrada por lesiones en los últimos años, sabía manejarse en este tipo de situaciones. La saltadora cántabra no superó ninguno de sus saltos sobre 2.00 metros y, al ser la primera, le tocó esperar a que lo hicieran las demás.

   Fueron minutos tensos tras cada uno de sus saltos. Primero falló Demireva y le dio el bronce, luego Vlasic para tener la plata, y por último, Lowe, para coronar su longeva y exitosa carrera con un oro. Su sempiterno compañero de pista, Ramón Torralbo, fue el primer destinatario de su alegría.

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