Los expertos de Unespa abogan por vincular la pensión a la esperanza de vida

Actualizado 03/05/2013 14:03:17 CET

MADRID, 3 May. (EUROPA PRESS) -

En el futuro habrá más jubilados entre los que repartir los recursos de la Seguridad Social por el aumento de la esperanza de vida, con lo que será necesario reformar el sistema para hacerlo más sostenible, a partir de una fórmula de cuentas personales que vinculen cotizaciones aportadas y esperanza de vida de cada jubilado, a complementar con otros productos de ahorro privados.

Este es el diagnóstico que sostiene el Grupo Consultivo de Reflexión sobre Políticas Públicas, que ha elaborado un informe a encargo de la patronal de las aseguradoras Unespa, sobre el factor de sostenibilidad que se debatirá en el Pacto de Toledo y que ya está en manos del Gobierno.

Según ha indicado el presidente de este grupo, Juan Manuel Eguiagaray, en declaraciones a TVE recogida por Europa Press, la idea de partida es que el Fondo de Reserva de las Pensiones, que cuenta actualmente con 63.469 millones de euros, "está bien", pero sólo alcanzaría a pagar las pensiones durante menos de un año.

En paralelo, la esperanza de vida avanza a razón de cuatro años por década, con lo que la previsión es que cada vez haya más pensionistas y mayor gasto para el sistema. "Esta mayor esperanza de vida, que es una bendición puede ser un problema y hay que acomodarlo al sistema de pensiones", ha advertido.

Así pues, tras la reforma de las pensiones que ha entrado en vigor en enero de 2011, que los expertos consideran "insuficiente", hay que hacer otra pero con un horizonte amplio, que abarque a las próximas generaciones, y desvinculado de la crisis.

Y ante otra posible reforma paramétrica, que incida de nuevo en la edad de jubilación, los años cotizados o la indexación de la pensiones, que, asegura, está sugiriendo el Gobierno, los expertos de Unespa solicitan la ampliación de la edad de jubilación, pero apuestan por una reforma más cualitativa.

Proponen hacer pivotar el nuevo modelo en un sistema contributivo público que siga la reforma emprendida por Suecia, en que las futuras pensiones se fijen de acuerdo con lo que se denominan "cuentas nocionales".

De acuerdo con este modelo sueco cada trabajador acumula una cuenta de cotización a lo largo de su vida que, en el momento de la jubilación, "a los 65, 67 o 68 años", se divide entre el número de años que se estima que vivirá de acuerdo con su grupo de edad, y el resultado es la pensión que le quedará por cobrar.

De esta forma, según Eguiagaray, se corrige el principal problema del actual sistema español de pensiones, que "genera expectativas de derechos que no son las que derivan de los ingresos de la Seguridad Social".

A su juicio, un sistema a la sueca tiende a la sostenibilidad y permite diferenciar la parte meramente contributiva del sistema de la compensación social de las prestaciones mínimas, que se financiaría vía impuestos.

PERO HABRÁ QUE COMPLETAR LAS PENSIONES

Además, el presidente del grupo de expertos asegura que este sistema de cuentas nocionales es más "claro y transparente", ya que permite a los trabajadores saber en cada momento cuánto le quedará finalmente de pensión.

Sin embargo, el grupo patrocinado por Unespa estima en este punto que, en un contexto de salida de la crisis, en los próximos 20 años el poder adquisitivo volverá a crecer y también la cuantía de las pensiones, pero puede que no la proporción en la que estas prestaciones sustituyen a los salarios en activo del trabajador jubilado.

En consecuencia, "seguramente en el futuro si el sistema público no puede atender con la misma intensidad a los jubilados, se tendrá que pasar de un mecanismo de ahorro distinto", en el que, como añade, aunque el sistema público siga siendo "el bloque central", existan fórmulas de "incentivación, no sólo fondos de pensiones, que puedan servir para complementarlo". "Será necesario combinar distintas formas de ahorro", resume.

NO ES UNA REFORMA URGENTE

Con todo, el presidente del grupo de expertos cree que "las pensiones no están en peligro" y asegura que, aunque es preciso empezar a reformar el sistema desde hoy para que las próximas generaciones no lo tengan que hacer de manera más traumática, el nuevo sistema debería ponerse en marcha en un horizonte de "años".

Para empezar, ha señalado que entre un sistema y otro sería preciso establecer "un mecanismo de transición razonable, que implicaría utilizar más recursos públicos para hacer frente a las actuales insuficiencias del sistema", recursos que no ha determinado, aunque ha reiterado que "esto no se va a hacer en una tarde".

Dado que hay margen de tiempo, Eguiagaray también confía en que se pueda alcanzar un gran acuerdo político al respecto, como "un Pacto de Toledo II", al margen de la coyuntura económica.

"Esto es un proceso largo, debemos hacerlo con generosidad y perspectiva, porque es un problema que no hay que resolverlo para mañana, no es un problema de la crisis", ha añadido para lanzar por último un mensaje de tranquilidad: "Hay que eliminar alarmas porque no se va a dejar que el sistema se hunda".

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