Actualizado 12/09/2016 12:08

Misioneros: Mujeres y hombres de carne y hueso, no héroes

Hermanas Misioneras De La Caridad Junto A La Carpa Para La Adoración
EUROPA PRESS

   MADRID, 11 Sep. (EUROPA PRESS) -

   El director nacional de Obras Misionales Pontificias, Anastasio Gil, ha afirmado que las condiciones en las que viven de los cerca de 13.000 misioneros españoles, hombres y mujeres, repartidos por el mundo "son las mismas en las que viven los grupos sociales donde son destinados".

   "Los misioneros se identifican con su gente, también en el modo de vivir para descubrir e identificarse con su cultura. Desde esta "encarnación" tratan de hacer ver a sus nuevos coetáneos que Dios es su Padre y que el rastro de Dios está en su ser. Esta es el camino de la Evangelización. No el de "captar" clientes, sino la de ayudarles a descubrir el amor de Dios mediante la propuesta de la fe", ha explicado Gil en una entrevista concedida a Europa Press, tras el asesinato de la misionera española Isabel Solá, en Puerto Príncipe (Haití).

   Según ha explicado el director nacional de Obras Misionales Pontificias, la mayoría de los misioneros españoles se hallan en el continente americano "por razones culturales y lingüísticas", aunque también hay más de 1.500 que están "gastando su vida en África, cerca de 1.000 en Asía y medio centenar en Oceanía".

   "Ellos y ellas son sin duda los mejores embajadores de España en el mundo. Ojalá la sociedad española descubra que los misioneros españoles es la mejor 'Marca España' que poseemos", ha defendido Gil.

   Al ser preguntado sobre si reciben algún tipo de apoyo económico o institucional a la hora de realizar su labor, ha respondido que los misioneros españoles "han sido enviados por la Iglesia y una madre nunca abandona sus hijos, sino que cuida de ellos, a pesar de la escasez de medios". Así, ha señalado que "hay que tener en cuenta que el 38% de las circunscripciones eclesiásticas (diócesis, vicariatos, etc.) son territorios de misión, que necesitan de la ayuda de las demás para poder subsistir y cumplir el encargo de Jesús".

   De este modo, ha señalado que la próxima Jornada Mundial de las Misiones (DOMUND 2016) tiene como finalidad "promover entre los fieles el deseo de compartir con los demás" y ha subrayado que su tarea pasa por "implicar a personas, grupos e instituciones que ordinariamente no tienen ninguna vinculación con la fe cristiana, pero que descubren la labor humanitaria de los misioneros y desean solidarizarse con ellos y con su trabajo". "La ayuda que reciben es claramente insuficiente", ha apostillado.

LOS MISIONEROS "NO SON HÉROES"

   No obstante, Gil sí cree que la labor de los misioneros españoles tiene el reconocimiento que se merece. "La sociedad es perfectamente sensible al trabajo que realizan los misioneros y lo valoran sobradamente, aunque hay que reconocer que los misioneros son hombres y mujeres de carne y hueso como nosotros. No son héroes. Son personas normales que han descubierto esta vocación --don de Dios-- y tratan de responder con generosidad", ha recalcado.

   En este sentido, ha explicado que, en ocasiones, se dan grupos sociales y personas que "admiran mucho" a los misioneros, pero son "poco o nada generosos para colaborar con ellos". "Admiración y colaboración son actitudes perfectamente compatibles y que se pueden incrementar en este tiempo próximo de la Jornada Mundial de las Misiones (DOMUND 2016)", ha remachado.

   Tras el asesinato de Isabel Solá, el director nacional de Obras Misionales Pontificias ha revelado que, "además de la familia y las religiosas de Jesús y María", los más afectados por su muerte son los compañeros de la misionera en Haití y en el resto de países más cercanos como es el caso de la República Dominicana.

   "Los sentimientos de dolor e impotencia de estos misioneros ante esta respuesta son de perdón y de fidelidad al trabajo iniciado. Una vez más comprobamos que estas personas saben bien qué es el dolor y el desprendimiento. Un día partieron para estar, vivir, y si fuera preciso morir, con aquellos que están más necesitados de nuestra cercanía y de nuestro amor. En definitiva del amor de Dios", ha explicado.

   Sobre si acontecimientos como este les infunden temor y les impulsa a volver a España, Gil ha asegurado que "todo lo contrario". "Claro que el dolor y el temor es libre y afecta a cada persona", ha manifestado, al tiempo que ha insistido en que "su casa es aquel país al que partieron, al que fueron enviados".

   De este modo, Gil ha señalado que "cuando un misionero llega a un territorio de misión sabe que esa es su tierra y esa es su gente" y ha apuntado que "nadie", ante la muerte de Isabel, se ha planteado repatriar el cadáver y "ha sido enterrada en la tierra donde vive para siempre".

   "No es deseable que sucedan estas cosas, pero cuando suceden se comprueba que es como un verdadero revulsivo para otros que muestran su deseo de partir para ocupar su puesto. Estoy seguro que muchas religiosas de Jesús y María han manifestado a su superiora el deseo de ir a Haití para continuar la labor de Isabel", ha comentado.

   Respecto a las palabras de recuerdo para Isabel, que el Papa Francisco pronunció el pasado domingo, el director nacional de Obras Misionales Pontificias ha manifestado que el Sumo Pontífice "tiene una especial cercanía con los que entregan su vida al servicio de los más pobres y vulnerables".

   "Él mismo nos da ejemplo de esta sensibilidad y necesidad. Sus palabras fueron como una bocana de oxigeno en los momentos que se experimenta la angustia y la tristeza ante esta terrible situación. Escuchar esta mención a Isabel fue un motivo para seguir esperando y confianza en el trabajo misionero. Además, me consta del afecto que Francisco tiene a la cooperación misionera de España, sobre todo en vocaciones misioneras", ha asegurado.

   También con motivo del fallecimiento de Isabel Solá, el programa de temática religiosa de La 2, 'Pueblo de Dios', la recuerda con la reemisión, este domingo a las 11.30 horas, 'Haití, la tragedia olvidada', un reportaje grabado en Haití hace dos años.

   Con declaraciones en primera persona, este reportaje recoge la obra social y asistencial que Isabel llevó a cabo durante los seis años de misión, a lo largo de los cuales vivió difíciles capítulos como el terremoto de 2010, según ha informado RTVE.