La minera que quiere reactivar Touro no tiene "la más mínima duda" de que se aprobará

Alberto Lavandeira, a la izquierda, en un sondeo para reactivar la mina de Touro
EUROPA PRESS
Publicado 21/03/2018 15:32:09CET

   Afirma que "no va a haber suficiente gente" en los pueblos de los alrededores para los 400 empleos que prevé crear, indefinidos "al 90%"

   SANTIAGO DE COMPOSTELA, 21 Mar. (EUROPA PRESS) -

   Los responsables de la empresa que pretende reactivar la mina situada en los ayuntamientos de Touro y O Pino (A Coruña) dan por hecho que "se va a aprobar" y niegan todas las acusaciones que se están vertiendo contra ella, que atribuyen a "iluminados" y que consideran "puras amenazas sin datos".

   "No tengo la más mínima duda de que se va a aprobar", ha afirmado el consejero delegado de Atalaya Mining, Alberto Lavandeira, quien este jueves ha sido el encargado de presentar el proyecto a un grupo de periodistas, en un contexto de contestación social que a su juicio es "ideológica" y no responde al "apoyo" que están recibiendo de los vecinos de la zona.

   Atalaya Mining (que cotiza en bolsa en Londres y cuyos socios de referencia son un grupo chino y otro con sede en Suiza) y Explotaciones Gallegas (propietaria del terreno, que actualmente extrae áridos y a la que la Xunta abrió varios expedientes) son las compañías promotoras de Cobre San Rafael, que se encuentra en trámites con la Administración autonómica para explotar, en principio, unas 700 hectáreas de superficie.

   Y Lavandeira, máximo representante de Atalaya Mining, es un gallego (de O Carballiño, Ourense) ingeniero de minas con casi 40 años de experiencia en el sector minero y metalúrgico que, entre otros lugares, ha trabajado en el Congo. Desde 2014 lidera el proyecto de reactivación de la mina de cobre de Riotinto, en Huelva.

200 MILLONES EN 15 AÑOS

   "Lo que más me duele es que la gente dude de los técnicos, de la administración y de los sistemas de control". Así ha comenzado su exposición, trufada de reproches a los críticos con la mina, a los que ha querido responder con "hechos".

   Así, sin "nada que ocultar", Alberto Lavandeira ha asegurado haber trasladado el proyecto a colectivos ecologistas, de ahí que vea "curioso" que "la oposición viene de grupos ideológicos". "Deben pensar que los metales nacen en los árboles", ha ironizado.

   Ha reivindicado, en este sentido, los grandes números de la iniciativa: 200 millones de euros de inversión en 15 años de vida ("ojalá sean más") y la creación de "al menos" 400 puestos de trabajo directos.

   Sobre el empleo, ha rechazado que sea "precario". Por el contrario, ha garantizado que será de vecinos de la zona e indefinido en un 90%, aproximadamente. "No va a haber suficiente gente" en los pueblos de los alrededores, ha incidido.

   Cobre San Rafael no ha pedido subvención alguna "ni se van a pedir" y será una industria "con tecnología", que ha contado para el diseño de su desarrollo con la colaboración de universidades y consultoras, según ha añadido.

CASI 600 SONDEOS SOBRE EL TERRENO

   Por el momento y durante los últimos dos años y medio, ha destinado ya unos 5 millones en investigación y lleva casi 600 sondeos realizados, 240 de ellos en fincas de particulares.

   Y es que la empresa dispone ya de unas 400 hectáreas, pero opta a comprar, alquilar o cambiar otras casi 300, la mayor parte bosque de eucalipto, pero también prado y cultivos (que representan un 6% según las cifras de la minera).

   Cuestionado sobre si la mina, en un futuro, se extenderá hacia otros municipios, como Boqueixón, ha señalado que "para eso" está la investigación (con permisos diferentes a los de la explotación), pero que por ahora "no se sabe". No afectará al Camino de Santiago, ha garantizado.

   En lo que entiende "una oportunidad para Galicia" (y reconoce que "es rentable" ya que el precio del cobre está al alza en medio de una demanda creciente), Lavandeira ha recalcado la intención de su equipo de "hacer las cosas bien". "Minería sostenible. Está muy de moda. A mí me gusta más llamarle minería moderna, de calidad, con las mejores técnicas", ha incidido.

"NO SOMOS DELINCUENTES"

   Al respecto, ha comprometido "hacer un gran proyecto" con sus centros de dirección en España, y ha cargado contra los que advierten de consecuencias medioambientales, con las aguas de los ríos de la comarca en el punto de mira. "¡Dicen que vamos a acabar hasta con la merluza del gran Sol!", ha exclamado, antes de defender los requisitos que implica una industria "moderna".

   "No somos delincuentes sino todo lo contrario", ha resuelto, antes de lamentar que se les tilde de ser "sospechosos" de distintas cuestiones. "De crear 4.000 o 5.000 puestos de trabajo", ha apostillado.

   De este modo, ha entrado en la gestión de lo que en jerga técnica se denominan "estériles", que son las rocas que "no valen". Hay dos tipos: la de escombrera, que no se procesa y se utiliza para recubrir los "huecos" previamente creados para extraer el material; y la que es resultado del procesamiento en planta, que es la que mezclada con agua da lugar a lo que comúnmente se denominan lodos.

   El consejero delegado de Atalaya Mining ha negado que su voluntad sea hacer "megaminería" al explicar que la actividad se hará en varios espacios equivalentes a lo que sería una cantera grande, "nunca de más de 100 metros".

   De hecho, los promotores denominan este tipo de minería de transferencia, que es la que va extrayendo y cubriendo de manera simultánea. Sus cálculos en Touro-O Pino sitúan en 85 los millones de toneladas de mineral y estériles secos en el periodo de 15 años (ya que la ratio de mineral-estéril es 1/1).

LOS LODOS

   También ha desmentido que haya "metales pesados" en los lodos, porque no los tiene la roca, según ha argumentado, y ha agregado que el proceso químico para obtener el cobre tampoco aporta "para nada" elementos tóxicos.

   Los lodos acaban en un depósito que ha equiparado a un vertedero industrial, antes de mostrar una fotografía suya en Huelva caminando por encima de ellos. La "desgracia" de Aznalcóllar ocurrió "hace 20 años", ha subrayado, sobre el desastre producido por un vertido de residuos tóxicos en el parque de Doñana, por la rotura de la presa de la balsa de decantación de la mina.

   Precisamente, acerca de la balsa de decantación ubicada en la parroquia de Bama, en Touro, que con las últimas lluvias torrenciales se desbordó, ha asegurado que "está diseñada para que rebose", ya que es, ha indicado, "un humedal".

   En resumen, ha dicho que "no existe riesgo", si bien ha admitido que hay "un pasado" y "un pasivo" que la empresa asume y del que tendrá que "hacerse cargo". "Vamos a tener que arreglarlo y dejarlo mejor", ha destacado, preguntado por la detección de niveles altos de acidez en aguas de la zona.

   Con anterioridad puso como ejemplo de recuperación una actuación en Asturias en la que una mina fue regenerada y actualmente en esos terrenos se cultivan manzanos y kiwis. También recordó que hace años la normativa no contemplaba exigencias como las que están vigentes a día de hoy.

   Preguntado por el momento en el que se encuentra la tramitación con la Xunta, ha explicado que se están recibiendo alegaciones e intentan "mejorar" el proyecto, que se presentó y puso a información pública en 2017. Esto, según ha precisado, "no altera el proyecto", sino que "lo mejora".

VALORIZACIÓN

   También ha roto "una lanza" a favor de Explotaciones Gallegas, que afrontó "un pasivo gigantesco" y se dedicó desde entonces a producción de áridos y restauración de terrenos.

   En lo que se autodenomina como centro de valorización de Touro-O Pino también desarrollan sus labores Tratamientos Ecológicos del Noroeste, centrada en el compostaje y que fabrica tecnosoles; Tecnología y Reciclaje de Materiales, especializada en reciclaje de plásticos, y el centro de valorización ambiental del norte, dedicado a la investigación, desarrollo e innovación en materia medioambiental. En un momento de su intervención, el consejero de Atalaya Mining ha informado de que "dos se van a trasladar", aludiendo a plásticos y tecnosoles.