Alarma en la oposición de RDC ante los constantes fallos de las máquinas de votación

Máquina de votación en RDCongo
REUTERS / ROBERT CARRUBBA
Publicado 09/03/2018 12:41:38CET

DAKAR/NAIROBI, 9 Mar. (Reuters/EP) -

La oposición y algunos donantes internacionales han manifestado su preocupación ante el pésimo funcionamiento de las máquinas de votación de cara a las próximas elecciones de República Democrática del Congo, cuya presencia es condición indispensable, según la Comisión Electoral, para que se celebren finalmente unos comicios constantemente aplazados y aliviar la crisis política reinante.

La Comisión Electoral Nacional, la CENI, ha defendido que las máquinas son imprescindibles porque reducen costes, aceleran el recuento de votos y, sobre todo, limitan la posibilidad de fraude en un país donde la corrupción electoral ha sido el desencadenante de brotes de violencia.

De momento, la fecha de los comicios se mantiene para el próximo 23 de diciembre. Quedan todavía nueve meses para saber quién será el sucesor del presidente del país, Joseph Kabila. Aunque su mandato expiró a finales de 2016, el dirigente ha decidido mantenerse en el poder a costa de las críticas de la oposición y de exacerbar la tensión en el país. Sin embargo, y a juzgar por los resultados de las primeras pruebas de las máquinas, nadie pone la mano en el fuego con la fecha actual.

De hecho, una de estas máquinas fue probada recientemente ante una comisión parlamentaria en Kinshasa y se rompió en plena presentación, según diputados presentes en el ensayo. "Si esto ocurre ahora, en la capital, no sé qué podemos esperarnos para el resto del país", ha lamentado a Reuters un diputado.

No fue un caso aislado. Otra máquina dejó de funcionar durante un ensayo realizado el mes pasado ante dos partidos opositores, la Union para la Nación Congolesa y el Movimiento para la Liberación del Congo.

Para las elecciones se espera el desembarco de 100.000 de estas máquinas, de pantalla táctil, en un país de área equivalente a la del oeste de Europa, mal comunicado, sin nada que garantice el constante suministro eléctrico en sus zonas más remotas.

Dado que la CENI ha avisado de que sin máquinas no hay elecciones, los opositores temen que los errores favorezcan un nuevo pretexto para retrasar (otra vez) los comicios hasta que pueda organizar un referéndum que perpetúe a Kabila en el poder, caso de Ruanda.

TRANSICIÓN PACÍFICA

El peor resultado posible es que a Kabila se le termine de escapar la situación de las manos. El presidente, de 46 años, gobierna el país desde el asesinato de su padre en 2001. La RDC es el principal productor de cobre de África y la fuente de la mitad del cobalto mundial; riquezas objetivo de milicias que han incrementado sus ataques en los últimos meses conforme han percibido la debilidad del Gobierno central.

Las máquinas plantean además un dilema a los aliados internacionales del país africano: o bien respaldan una votación difícil, o retiran su apoyo al mandatario africano. Esta última opción parece casi descartada, porque se están aferrando a la más mínima posibilidad de que salga bien, que Kabila respete los resultados y que el país africano celebre su primera transición pacífica de poderes.

"No podemos torpedearlo todo, por mucho que la CENI parezca interesada en ello. No queremos descartar las máquinas porque es posible que quieran usarlo como un pretexto para retrasar las elecciones", según fuentes diplomáticas extranjeras.

Sin embargo, los donantes solo han desembolsado una parte de los 123 millones de dólares prometidos por la ONU para el desarrollo de los comicios y han avisado de que se reservarán el resto del dinero hasta que no queden satisfechos con la fiabilidad de las máquinas.

Desde Naciones Unidas se recuerda lo sucedido en Kenia, un país mucho más desarrollado, donde las consecuencias del fracaso de este sistema en 2013 perduraron hasta el año pasado, cuando el Tribunal Supremo ordenó la repetición del recuento electoral por la falta de fiabilidad.

UN DOLOR DE CABEZA

Según un cálculo de Reuters: 100.000 máquinas durante 11 horas de votación implica que cada votante solo dispondría de minuto y medio para elegir candidatos a la Presidencia, al Parlamento y a los gobiernos locales.

La mayoría de los votantes no han visto un sistema así en su vida, una cuarta parte de ellos son analfabetos y necesitarán ayuda, y nadie sabe cómo rendirán las máquinas en los lugares más alejados no solo por la falta de electricidad, sino por la fuerte humedad.

La CENI todavía no ha dicho qué medidas va a tomar para el mantenimiento de las máquinas, ni cómo actualizarán el software original surcoreano. De hecho, ahora mismo solo hay 208 máquinas en todo el país, sin fecha definitiva de llegada para el resto.