TRIPOLI, 28 Nov. (Reuters/EP) -
El líder de la milicia islamista que controla la capital, el Consejo Militar de Trípoli, Abdel Hakim Belhadj, ha advertido de que no aceptará ninguna fecha para que las fuerzas bajo su control entreguen sus armas al Gobierno provisional.
"Aún es pronto", ha explicado en una entrevista a Reuters realizada en Trípoli. "En estos momentos no está en nuestra agenda. Es una solución de dos partes (...). Pedimos al Gobierno que reclute a los revolucionario en los ministerios e instituciones públicas", ha añadido.
Sin embargo, Belhadj ha insistido en que apoyan al Gobierno de transición, incluso pese a que ningún miembro de su grupo ha sido elegido para ocupar ningún cargo relevante.
El Consejo Militar de Trípoli cuenta con unos 25.000 hombres fuertemente armados y su sede se encuentra en un hotel de lujo que domina el puerto de Trípoli. Allí es donde se ha realizado la entrevista con un periodista de la agencia Reuters.
La tensión con el Gobierno procede al parecer de que el primer ministro, Abdurrahim el Keib, ha cedido el cargo de ministro de Defensa a un rival de Belhadj. "Espero que (el nuevo Gobierno) tenga todo el apoyo necesario para llevar a cabo su labor. Estoy al tanto de ciertas opiniones que acusan al Gobierno de un desequilibrio en términos de representatividad de las regiones, pero espero que se le permita llevar a cabo sus funciones", ha explicado.
El propio Belhadj ha asegurado que él no se ha postulado para ningún cargo ministerial, pero sí reconoce que ha sido consultado sobre los cargos más importantes.
"Como revolucionarios, apoyamos a este Gobierno y a todos los ministros, incluido el ministro de Defensa. Nos coordinaremos y cooperaremos con el Ministerio de Defensa (...). Nuestras relaciones con el ministro de Defensa son buenas", ha asegurado.
Belhadj fue miembro del Grupo Islámico de Combate, un grupo insurgente que combatió contra el régimen de Muamar Gadafi durante la década de 1990. Además, pasó un tiempo con las milicias islamistas en Afganistán, aunque mantiene que en ningún momento fue aliado de Al Qaeda.
En 2004 fue capturado en Malasia por el espionaje occidental y torturado en una prisión secreta de la CIA en Bangkok (Tailandia), acusado de ser miembro de Al Qaeda, antes de ser entregado a Libia, donde permaneció en prisión hasta 2010, cuando fue indultado a cambio de su renuncia a la violencia.