El falso cura de Bárcenas simuló la crisis nerviosa y es expulsado

Actualizado 09/04/2014 13:58:40 CET

MADRID, 9 Abr. (EUROPA PRESS) -

   Enrique O.G, el falso cura que entró en octubre en la casa de Luis Bárcenas y retuvo a su familia y a la criada con un arma, ha simulado este miércoles una crisis psíquica y nerviosa durante su intervención en el juicio que se celebra por estos hechos en la Audiencia Provincial de Madrid, según ha manifestado el médico que le ha atendido.

   El juez ha tenido que ser suspendido una hora y media a los diez minutos de empezar porque el encausado ha sufrido una aparente crisis nerviosa y haya empezado a gritar: "Condénenme a lo que quieran, firmo lo que sea; estas voces no me dejan en paz, lárguense de mi cabeza".

   El doctor Cartagena, que ha atendido posteriormente al procesado, ha indicado que de la exploración que le ha realizado se desprende que tiene pulso, reflejos y tensión normales. "Los síntomas de mareo y deambulación que hace que no ande autónomo, sino ayudado,  no se corresponden con ninguna patología clínica", ha señalado.

   El médico ha destacado la "absoluta negatividad y falta de colaboración" del acusado. "La oscultación pulmonar y cardiaca realizada no se corresponde con ningún cuadro clínico ni con su negatividad. No hemos podido diagnosticar trastorno de tipo físico y psíquicos", ha dicho.

   Además, ha aclarado que no existen antecedentes médicos de dicha crisis y que el ansiolítico que ha tomado en una pausa de un declaración no he podido hacer efecto de ningún tipo por el escaso tiempo que pasó hasta la supuesta crisis nerviosa.

   El doctor también ha negado que se haya tratado de un trastorno de personalidad, ya que dicha dolencia "no altera en absoluto la inteligencia y no produce un cuadro como el que ha manifestado". Por todo ello, ha concluido que no se ha producido trastorno clínico alguno, sino que se ha tratado de una simulación.

   Tras la declaración de Cartagena, el magistrado ha preguntado al procesado si quiere continuar con su declaración, interpelación a la que ha hecho caso omiso, con la mirada desviada y una actitud pasiva. "Su actitud es inconveniente y si persiste en ella le expulsaré de la sala", ha advertido el juez que tras, tres intentos más, ha ordenado retirar al detenido de la sala.

LA SUPUESTA CRISIS

   La vista oral ha comenzado minutos después de las 11 horas. Enrique O.G., en aparente buen estado físico y psíquico se ha confesado "culpable con reparos" y ha relatado que acudió al domicilio de Bárcenas ese día, y que localizó el piso ya que "todos los medios de comunicación sabían dónde estaba".

   "Le dije que era el padre Enrique. Iba vestido de negro con un alzacuellos, en apariencia como un cura. Dije una mentira, que iba de parte del obispado para hacer una averiguación y me permitieron subir, a si que usted se equivocó cuando me dicho que era allanamiento de morada", le ha espetado al fiscal.

   Asimismo, el falso cura ha manifestado que le abrió la puerta de la calle la criada y que la mujer de Bárcenas, Rosalía Iglesias, "le invitó a entrar". "Le dije que iban a tratar el tema de la posible libertad de su marido. Accedí al salón y me senté con ella. No había más personas en el salón", ha indicado.

   Tras otra pregunta del fiscal, el falso cura le ha amonestado y le he pedido que "pregunte lo que quiera, pero que él le respondiera lo que quiera".  A continuación, le ha advertido que haga las preguntas para que él conteste sí o no. "Yo me acuerdo de muchas cosas ahora y mi cabeza está en una nebulosa. Tengo la cabeza alta y el corazón limpio", ha aseverado con el procesado con un tono más elevado que anteriormente.

   En ese momento, el acusado ha sido interrumpido por el juez, que le ha advertido que no debe dar indicaciones al fiscal. Tras ese rapapolvo, el falso cura ha entrado en una crisis nerviosa y ha pedido agua, que le ha sido dado para tomar una pastilla ansiolítica.

   "Sabe lo que le digo, que me condenen a lo que quieran. Firmo 20 años o lo que me digan. Estas voces no me dejan en paz. Por favor, no quiero oírlas más, lárguense de mi cabeza, déjenme en paz, por favor. Estas voces no me dejan en paz, fuera de mi cabeza", ha repetido gritando el procesado en varias ocasiones.

   Por todo ello, el juez decidió suspender temporalmente el juicio y desalojar la sala, para que el encausado fuera tratado por un médico. Según el escrito fiscal, padece un trastorno de la personalidad de rasgos paranoides narcisistas y antisociales, por lo que sus facultades cognoscitivas y volitivas en relación con los hechos que se juzgan se hallan afectadas, al menos de forma moderada.

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