MADRID 16 Ene. (EUROPA PRESS) -
Los Bomberos del Grupos Especial de Rescate en Altura (GERA) de la Comunidad de Madrid aconsejaron hoy a los esquiadores de travesía que tengan cuidado, estén el alerta y vayan acompañados o en grupo ante el riego extremo de aludes en algunos parajes de la Sierra de Madrid como el de Peñalará.
Miembros del Grupo Especial de Rescate en Altura (GERA) del Cuerpo de Bomberos de la Comunidad de Madrid observaron ayer y hoy dos desprendimientos de aludes en varios parajes de la sierra de Madrid, como en el paraje de Peñalara, concretamente entre los cerros de Las Dos Hermanas.
También se han observado un desprendimientos en el Ventisquero de la Condesa, en las inmediaciones de la Bola del Mundo, y en La Najarra, tramo de Cuerda Larga, próximo a Miraflores de la Sierra, aunque las condiciones climatológicas de esta jornada han desactivado la alarma en este punto. No obstante, el riesgo es extensible especialmente a toda la sierra, especialmente a las zonas con laderas de mayor inclinación.
El espesor de la placa de las avalanchas de nieve rondaron entre los 50-60 centímetros con un desarrollo longitudinal de unos 200 metros como máximo. Afortunadamente, no se han registrado heridos, aunque sí algunos "revolcones", así como que han provocado la inclinación de los pinos más jóvenes.
Según explicó a Europa Press el oficial jefe del GERA, Luis Rincón, las cuatro avalanchas de nieve que se han registrado en los últimos días fueron ocasionadas por aficionados al esquí de travesía, una modalidad en la que se asciende y desciende por terrenos vírgenes.
"Este fin de semana es de riesgo porque hay una cantidad muy importante de nieve. En las zonas de esquí y bosque no hay problema, pero en las zonas más altas, los esquiadores deben andar con cuidado e ir acompañados por otra personas, guardando una distancia prudencial, para que la otra persona pueda notificarnos la situación del herido", agregó el oficial jefe del GERA.
Los aludes suelen desencadenarse al superponerse capas de nieve en polvo sobre capas de nieve helada caída anteriormente. Antes de que ambas se fundan, la parte superficial no agarra en la capa inferior por lo que, ante cualquier movimiento de esquiadores o por el viento, cae ladera abajo, aumentando su volumen a medida que desciende.
"Es infrecuente que esto ocurra en la Sierra de Madrid y es más propio de grandes cordilleras como los Pirineos o Sierra Nevada. A pesar de todo, los aludes peligrosos y pueden sepultar a alguien o romperles las piernas, como le pasó hace cinco años a un esquiador", indicó.
RECOMENDACIONES
Por ello, recomiendan que es fundamental observar aquellas laderas de gran inclinación en las que se pueda encontrar nieve aún en polvo, y no transitar por allí bajo ningún concepto. En cualquier caso, siempre que alguien planee llevar a cabo excursiones por la sierra madrileña, lo primero que debe hacer, ante el riego de aludes, es informarse debidamente y evitar los parajes con más peligro. Una vez en la sierra, al iniciar una ruta se debe observar que en la zona que se vaya a transitar la nieve se encuentre compacta y bien asentada.
Al elegir el sendero a tomar se deben elegir, preferentemente, las laderas con pendiente inferior a los 30º de inclinación y, por el contrario, evitar aquellas zonas con inclinaciones superiores. Son zonas casi seguras las zonas boscosas y absolutamente seguras las pistas de esquí de la sierra madrileña.
En caso de que se perciba un desprendimiento en alud, y se esté en su trayectoria, se debe intentar liberarse de los bastones o piolets, y escapar huyendo en diagonal, en sentido descendente y hacia el lateral más factible. Si no se consigue salir a tiempo, el excursionista no debe dejar de andar siempre sobre la nieve que vaya cayendo con el fin de intentar mantenerse en la superficie de alud o, cuando menos, en la parte más alta posible.
Cuando el alud haya parado, en caso de quedar atrapados debemos movernos con energía, con movimientos similares a los de la natación, con el fin de crear alrededor de nuestro cuerpo un espacio para respirar.
Probablemente a estas alturas el excursionista ha podido perder la noción de la orientación. En tal caso, debe escupir, ya que la saliva le indicará la dirección en la que está el suelo. Una vez determinado este factor, se debe excavar, aunque fuera con las propias manos, en sentido contrario en busca de la superficie.
Pero la medida más prudente en estas fechas, después de las nevadas sufridas en las últimas semanas y las bajas temperaturas, es evitar excursiones por lugares que no sean absolutamente seguros.
Y como siempre, al salir a la sierra, además de un equipamiento correcto en cuanto a material y ropa, es imprescindible llevar un teléfono móvil, con la batería cargada y, ante cualquier eventualidad, avisar al Centro de Emergencias Comunidad de Madrid 112.