Escocia, Cataluña, la economía

MADRID, 18 Sep. (OTR/PRESS) -

   Este jueves, los escoceses despejarán incógnitas respecto al futuro de Europa y, seguramente, el horizonte se verá con menos nubes. Eso, si gana el No, porque si gana el SI, Europa tiene menos futuro que Libia. En Escocia, me decía un amigo que la ha visitado recientemente, el debate ha sido tranquilo, apenas se veía publicidad en las calles, y el Gobierno británico ha tenido presencia activa. La secesión de Escocia o la de Cataluña tienen raíces muy diferentes y apenas coincidencias. En ambos casos, detrás de todo hay un debate sobre los sentimientos que, en Cataluña, ha sido ganado claramente por los independentistas ante la ausencia casi absoluta del Gobierno de la nación. Los ausentes nunca tienen razón.

   Pero, al final, casi todo se juega en dos territorios: la autonomía y, sobre todo, la economía. Cataluña tiene hoy mayor autogobierno que Escocia. Pero Escocia y Cataluña sufrirán una grave crisis económica si, como consecuencia de la secesión, salen de Europa, abandonan la libra y el euro, crean una nueva moneda, dejan de vender, como ahora, la mayor parte de sus productos en Gran Bretaña o en el resto de España, tienen que hacer frente a la deuda contraída y tienen que pagar cada mes a sus funcionarios con sus propios recursos y sin préstamos de nadie. De Escocia se irán, como ya han anunciado, el Bank of Scotland y otras entidades financieras, como en España trasladarán sus sedes matrices Caixabank o el Banco de Sabadell -y otras empresas- so pena de convertirse en entidades residuales en un mercado global. Y no llegarán nuevos inversores extranjeros, o se irán los que están, salvo aquellos que utilicen el chantaje de la imperiosa necesidad. Sumen a eso pasaportes, aranceles, sanidad y educación bajo mínimos, deuda multiplicada, pérdida de confianza y tendrán el panorama real. Un panorama que añadirá una Inglaterra debilitada, una España bajo mínimos y una Europa en proceso de extinción, porque la fiebre separatista, si triunfa en Escocia o en Cataluña, crecerá.

   El problema fundamental al que se enfrentan los escoceses y los catalanes es saber si quieren cambiar independencia por inseguridad, por más pobreza y por más austeridad. Escocia o Cataluña solas, lo tendrán peor que Grecia. En el caso español, la solución peor -que ni Convergencia acepta- es la entrada de ERC en el Gobierno para forzar la vulneración de la Constitución. La siguiente, sería la convocatoria de elecciones anticipadas donde CiU se inmolaría y una victoria previsible de ERC, aunque insuficiente para gobernar en solitario, le forzaría a buscar alianzas. ¿Se imaginan los ciudadanos catalanes lo que podría ser un Gobierno ERC-Podemos, si éstos acaban ganando o empatando con el PSC?  Así que, lo único razonable parece la dimisión de Artur Más, la elección de un nuevo candidato por CiU, un pacto de éstos con el PSC y un proceso de diálogo a nivel nacional con el Gobierno de Rajoy, el PSOE de Pedro Sánchez -y si es con algún partido más, mucho mejor- y la búsqueda de una solución de consenso para que esto no explote en las manos de quien ha puesto la bomba y acabe con todos.


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