La evolución del cartucho en el mundo de los videojuegos. ¿Lo tendremos de nuevo en 2017?

Actualizado: viernes, 7 octubre 2016 9:12
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   MADRID, 7 Oct. (EDIZIONES/Portaltic) -

   El mundo de los videojuegos no sería lo que es hoy en día sin que nos remontemos a los tiempos en que las consolas utilizaban cartuchos para cargar los juegos. Hasta mediados de los 90 todos los títulos venían en este formato, pero acabaron renegados a las sombras por aquello de la evolución tecnología y los nuevos inventos... O no, porque todo apunta a que Nintendo los traerá de vuelta en 2017 con su nueva consola de sobremesa, la Nintendo NX.

   Hasta mediados de los 90, las videoconsolas funcionaban a través de cartuchos. La primera en incluir este soporte para juegos - aunque considerados como cartuchos "falsos" por tratarse de circuitos de configuración - fue la Magnavox Odyssey, la primera videoconsola de sobremesa, en 1972. ¿Por qué se decantó su creador por los cartuchos en lugar de por otros como los discos ópticos, los disquetes o las cintas? Porque la tecnología de aquel momento no era lo suficientemente avanzada como para que una videoconsola tuviera una gran potencia de hardware y software, de manera que fue necesario buscar un modo de darle a la máquina un pequeño empujoncito.

   No, los cartuchos no eran simplemente esa cosa que no sabías donde guardar porque ocupaba bastante espacio y que había que soplar para que funcionara - aunque ya en la década del 2010 se probó que esto era mucho peor para el soporte -, sino que eran un lienzo en blanco que proporcionaba muchas opciones.

   Los cartuchos han hecho de la industria de los videojuegos lo que es hoy en día. Sin ellos, sin el 'boom' que supusieron las consolas y los juegos que utilizaban este soporte, no habría una masa social tan amplia y potente como la que hay en la actualidad. Hayan desaparecido o no, hay que darles las gracias por todo lo que han hecho posible.

UN POCO DE HISTORIA

Entre lo bien que habían funcionado los cartuchos de la Magnavox y que en 1975 salió al mercado la Channel F, con cartuchos ya considerados como reales, Atari sacó al mercado su Atari 2600 (1977), la primera consola de sobremesa que realmente triunfó entre el público. Este fue el momento en que los cartuchos empezaron a extenderse notablemente en popularidad.

Atari creó un precedente en lo que a videoconsolas de sobremesa se refiere. La Intellivision (1979), la ColecoVision (1982), la SG-1000 (1983) y, por supuesto, la Atari 5200 (1982), todas ellas consolas de segunda generación, también llegaron al mercado con los famosos cartuchos, lo cual suponía un refuerzo ante un sistema técnico que avanzaba muy lentamente.

Pero, ¿por qué esa importancia de los cartuchos? A pesar de que su producción no resultaba tan barata como la de los CDs en años posteriores, la fabricación masiva no tenía un precio elevado, algo que se agradecía en un momento en el que la industria comenzaba a despuntar. Además, y como punto fundamental, los cartuchos permitían la inclusión de chips y de determinadas piezas en su interior, de manera que aunque la videoconsola no llegara a ciertos estándares, los cartuchos podían suplirlos: gracias a ellos se podían ejecutar juegos que requerían más potencia con tan solo introducir dicho soporte en la consola (podían aumentar la capacidad, mejorar el sonido, renderizar ciertas cosas, etc.).

Como añadido, los cartuchos, al no incluir piezas móviles, eran más resistentes a los golpes y al número de lecturas. También eliminaban los tiempos de carga de los juegos y no era necesario hacer nada más que introducirlo para poder jugar al título que hubiera cargado en él.

Todas estas especificaciones supusieron que, tras la crisis de los videojuegos de principios de los 80, el mundo de los videojuegos aún estuviera en manos de los cartuchos. La tercera generación de estas máquinas, con la Famicom o NES (1983), la MasterSystem (1985), la Atari 7800 y la Amstrad GX4000, funcionó enteramente con cartuchos, al igual que buena parte de la cuarta generación, como la Sega Mega Drive (1988) o la Super Nintendo (1990).

A mediados de los 90 la cosa cambió bastante. Pese a que aún había consolas como la Atari Jaguar (1993) o la Nintendo 64 (1996) que aún se mostraban fieles a los cartuchos de juegos, éstos fueron perdiendo poco a poco su fuelle y el CD, más barato de producir y con más capacidad de almacenamiento interno, fue haciéndose con el terreno, sobre todo con la llegada de la PlayStation 1 a las tiendas en 1994.

La tecnología relacionada con los videojuegos estaba despuntando notablemente. Las máquinas ya no eran tan “débiles” en lo que a hardware o software se refiere y podían ejecutar, por sí solas, gráficos más potentes, por lo que ya no había ese necesidad de aprovechar las posibilidades de los cartuchos, sino que más bien se necesitaba algo con mucho almacenamiento porque los juegos iban pesando cada vez más.

Aún así, los cartuchos como tal no han muerto y no parece que vayan a hacerlo a corto plazo. Dentro del mundo de las videoconsolas portátiles los cartuchos se han mantenido fieles gracias al monopolio de Nintendo y de sus aparatos en este sector. Desde la primera Game Boy, todos los juegos de bolsillo han llegado en este soporte y, aunque los cartuchos han ido adaptándose a los tiempos – la Nintendo DS usa un “cartucho” reformulado como SD card -, siguen presentes en una cantidad de hogares para nada desdeñable.

CARTUCHOS ANTIGUOS A PRECIOS DE ORO

   El coleccionismo existe en prácticamente cualquier ámbito de la vida artística y cultural. Infinidad de cuadros, muebles, libros antiguos y hasta videoconsolas o videojuegos son sumamente cotizados por aquellos que quieren contar en sus vitrinas con piezas únicas y antiguas de las que quedan pocas (por no decir ejemplares sueltos) por el mundo.

Uno de los títulos más caros del mundo es un juego antiguo de cartucho, concretamente el Nintendo Campus Challenge 1991, que se llegó a vender por eBay por 20.100 dólares. Muy cerca de esa cantidad está la edición dorada del Nintendo World Championships, que se vendió por 17.500 dólares.

Ambas cifras son de esas que quitan hasta el hipo al verlas, pero en general todos los juegos caros y cotizados lo son porque son ediciones de muy pocas unidades (y, además, muchas de ellas han desaparecido) que se vendieron durante un periodo de tiempo mínimo.

Y eso no es todo. El Air Raid se llegó a vender por 33.400 dólares, el Birthday Mania se adquirió por 35.000 dólares y el Gamma Attack por 50.000 dólares, todos ellos juegos de la Atari 2600.

Parece estar claro que cuanta más antigua es la consola, más cotizados son sus juegos para los coleccionistas, pero también llama la atención el hecho de que no hace falta tener el juego con su caja y en perfectas condiciones, sino que también se pueden encontrar compradores que buscan adquirir solo el cartucho, esté como esté, o incluso la caja sin nada dentro.

Para ser un coleccionista hay que saber buscar, conocer bastante bien la historia de estos preciados cartuchos y juegos y, por supuesto, tener más dinero del que vas a necesitar para vivir diariamente.

¿2017 SERÁ EL AÑO DE SU VUELTA A LA SOBREMESA?

   Aunque muchos cartuchos se coticen a precio de oro y de que hace un par de décadas que no se ven en consolas de sobremesa, los últimos rumores que han surgido sobre la próxima videoconsola de Nintendo, la Nintendo NX, señalan que la cosa cambiará en 2017.

Por todos es sabido que Nintendo funciona por cuenta propia. Cuando el CD hizo acto de presencia, Nintendo siguió aferrada a los cartuchos; cuando el CD empezó a competir con las descargas digitales y a perder algo de fuelle, Nintendo se introdujo en el mundo de los discos ópticos. La compañía japonesa no parece seguir modas nunca, por lo que no es de extrañar que busque hacer un regreso al pasado para darle un vuelco a esta industria.

El fabricante chino de memorias encargado de los chips de la Nintendo 3DS, Macronix, está a la espera de que los pedidos de chips ROM por parte de Nintendo aumenten, según informaciones de Screen Critics.

Además, la compañía parece que tiene en mente aumentar la capacidad de esos chips para hacer frente a la demanda de los nipones, pasando de los 8 GB de capacidad actual a los 32 GB, un almacenamiento más decente para una videoconsola de sobremesa – o híbrida -, como sería el caso de la Nintendo NX.

De esta manera, Nintendo volvería a apostar por los cartuchos antiguos, solo que adaptados a la demanda de hoy en día gracias al avance de las nuevas tecnologías y softwares. Los cartuchos no han parecen haber muerto, solo se estaban preparando para su vuelta estelar a los ruedos.