Los acusados de ejecutar el crimen de Roquetas de Mar (Almería) aseguran que su papel era escoltar a la víctima

Juicio con jurado contra los acusados de asesinar a un hombre por un 'vuelco' de droga en Roquetas de Mar (Almería).
Juicio con jurado contra los acusados de asesinar a un hombre por un 'vuelco' de droga en Roquetas de Mar (Almería). - EUROPA PRESS
Europa Press Andalucía
Publicado: miércoles, 4 febrero 2026 15:50

ALMERÍA 4 Feb. (EUROPA PRESS) -

Los acusados de ejecutar el asesinato de un hombre en Roquetas de Mar (Almería) en enero de 2021 por un presunto 'vuelco' de droga han asegurado este miércoles que ellos no persiguieron a la víctima para darle muerte bajo encargo sino que su objetivo escoltarlo mientras tenía una reunión en Aguadulce para preparar un nuevo "trabajo" vinculado al robo de estupefacientes en el que ellos también iban a participar.

Los supuestos autores materiales del disparo que acabó con la vida de la víctima han dado una versión alternativa y alejada de la tesis de la Guardia Civil sin negar su presencia en el lugar del crimen, aunque se han desligado del mismo y han asegurado que ellos pasaron por la zona donde se encontró el cadáver una vez ya había fallecido.

Así, han dado cuenta de que el acusado se encontraba "muy paranoico" dado que estaría amenazado por "unos lituanos", lo que había provocado que en las últimas semanas desplazara su domicilio desde Vera hasta Roquetas de Mar, donde mantenía una "amistad íntima" con varios de los enjuiciados.

Los acusados han dibujado un perfil altamente delictivo de la víctima, ya que según sus testimonios, había participado en decenas de robos y 'vuelcos' de drogas con anterioridad.

"Se dedicaba a robar todo lo que pillaba", ha explicado S.A.M., uno de los hermanos acusados de encargar el asesinato en base a una deuda, quien se ha desligado de cualquier delito vinculado al narcotráfico si bien ha remarcado la estrechísima amistad --"era mejor que mi propio hermano", ha llegado a aseverar-- que tenía con el fallecido.

Así, los supuestos sicarios han explicado que durante la tarde del 3 de enero de 2021 siguieron al acusado para darle protección desde la zona del centro comercial Gran Plaza hasta Las Colinas de Aguadulce, donde tenía una reunión para conocer los detalles del nuevo golpe.

El investigado J.H. ha detallado que la propia víctima le explicó cómo debía seguirlo en el coche. "El me dijo que lo tenía que hacer así", ha indicado ante las instrucciones que recibió, lo que le llevó junto a I.C.C. a explorar en un BMW de este último los alrededores del lugar de la cita mientras que la víctima mantenía el encuentro con su confidente, para así "hacer tiempo" y evitar sospechas entre los vecinos.

Según su versión, apenas transcurrieron 15 minutos hasta que volvieron a la vivienda de Las Colinas y observaron que el coche de la víctima ya no estaba aparcado en el lugar convenido, por lo que pusieron rumbo a una cafetería que habían pactado como sitio de encuentro posterior. Este relato los aleja del coche de la víctima, al que rajaron una rueda mientras estaba reunido.

SE MARCHARON "POR MIEDO"

Fue entonces cuando, al pasar por la rotonda en la que se produjo el crimen vieron a la víctima en su vehículo junto con otros coches en la zona, ante lo que emprendieron la huida en dirección al edificio Carrida donde fueron captados por una cámara de tráfico. El propietario del vehículo ha añadido que siguieron un ruta en la que sabían que había cámaras al entender que no tenían "nada que ocultar".

J.H. también se ha desligado del hachís y las balas del mismo calibre a las que mataron a su amigo encontradas posteriormente en su vivienda, lo que ha justificado al asegurar que eran de la víctima puesto que le hacía de "guardería".

Para el acusado no tendría sentido matar al perjudicado, dada la lucrativa relación que mantenía con él a través de algunos golpes que habían dado. "Con ese hombre he hecho mucho dinero... ¿Cómo voy a ser yo un asesino?", se ha cuestionado ante los miembros del jurado.

Los acusados del ejecutar el crimen han alegado que el "miedo" derivado de la situación les llevó a intentar ocultarse para evitar represalias hacia ellos mismos, sentido en el que han justificado que apenas un par de horas después del crimen cambiaran sus tarjetas telefónicas.

De igual forma, J.H. ha aseverado que si el estudio de antenas de la UCO lo captó en la zona del crimen en los momentos posteriores, no fue porque acudiera al lugar a asegurarse de que la víctima había fallecido, sino porque atravesó dicho punto al circular por la A-7 camino a Almería para comprar cocaína y consumirla como forma de evadirse de lo sucedido.

UNA DEUDA DE 45.000 EUROS

El acusado S.A.M. también ha rechazado que él encargara el crimen aunque ha reconocido que la víctima le adeudaba unos 45.000 euros que le había prestado meses atrás y cuya devolución le había exigido en múltiples ocasiones a través de mensajes de Messenger.

El supuesto autor intelectual del crimen ha afirmado que el dinero que le prestó a la víctima por amistad provenía de su trabajo como futbolista y como dueño de una tetería que atravesaba problemas debido al cierre derivado de la pandemia de covid-19 por entonces.

Así, ha apuntado que los mensajes que le remitía para pedir la devolución del dinero no constituían una amenaza real sino que iban destinados a presionarle para que le reintegrara la cantidad adeudada: "Le escribía de esa forma para que me devolviera el dinero".

El acusado, quien ha rechazado que él borrara los últimos mensajes de ese chat, ha explicado que vio por última vez a la víctima el 31 de diciembre de 2020 --tres días antes del crimen-- en un centro comercial, con sus familias, donde se comprometió a devolverle el dinero.

En esta línea, su hermano M.A.M. ha rechazado que la cita que mantuvo con la víctima apenas media hora antes del asesinato fuera algún tipo de señuelo para mantenerlo localizado y poder darle muerte después. Según su versión, por entonces mantenían una fuerte adicción a las drogas y simplemente se había citado con la víctima para otros asuntos.

Los hermanos han coincidido en que supieron de la muerte de la víctima un rato después del crimen a través de las redes sociales, lo que en algún caso les llevó a hacer "búsquedas en Google" ante los "rumores" que circulaban. Al respecto, S.A.M. ha incidido en que, en el momento de los hechos, se encontraba en el puerto deportivo de Aguadulce tomando unas copas con unos amigos, de modo que ha rechazado que hubiera contactos entre todos ellos encaminados a verificar que el supuesto encargo se había cumplido.

Por otra parte, los dos acusados de actuar como cooperadores y dar apoyo a los ejecutores del asesinato se han desligado por completo del crimen y han asegurado que si sus teléfonos fueron captados en una zona cercana a la del crimen fue porque pasaban por allí al acudir a comprar droga tras abandonar momentáneamente el taller que uno de ellos tiene en La Mojonera.

No obstante, el acusado E.Z.M. no ha podido explicar por qué su terminal telefónico dejó de funcionar a las 18,19 horas, conforme a la investigación de Guardia Civil; esto es, a la misma hora que el del acusado J.H. y justo unos minutos después del crimen.

En este punto, el fiscal ha modificado sus conclusiones definitivas para señalar que el apoyo que los dos acusados de cooperar en el plan pudieron dar apoyo y cobertura a los atacantes por teléfono.

El propio E.Z.M. ha reconocido que se hizo con una de las nuevas tarjetas de móvil que le ofrecieron los otros dos acusados de perpetrar el crimen apenas dos horas después del tiroteo cuando todos ellos coincidieron en La Mojonera, aunque ha afirmado que la aceptó porque por entonces contaba con pocos recursos económicos.

Los acusados, que se enfrentan a penas de entre 23 y diez años de prisión por estos hechos, enfrentan este jueves la recta final del juicio en el que las partes expondrán sus informes para, posteriormente, facilitar a los miembros del jurado el objeto de veredicto para su deliberación.

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