Calle de Grazalema (Cádiz) normalizando su estampa tras haber sido escenario de graves inundaciones por el pasado temporal. A 20 de febrero de 2026 en Grazalema, Cádiz (Andalucía, España). - Joaquín Corchero - Europa Press
GRAZALEMA (CÁDIZ), 23 (EUROPA PRESS)
Los alojamientos turísticos de Grazalema intentan poco a poco recuperar la normalidad tras el desalojo completo que se efectuó el pasado 5 de febrero debido a las abundantes lluvias que cayeron sobre el pueblo, y tras un fin de semana "tranquilo" y con pocas reservas todavía por el "miedo" generalizado que hay ante la incertidumbre por el estado de las carreteras de la sierra de Cádiz y de la estabilidad del propio pueblo.
El la hospedería La Mejorana, sus habitaciones se están destinando en estos momentos a acoger a algunas de las familias que aún no han podido volver a sus casas, entre ellos los propios regentes de este establecimiento, Andrés y Ana, que, como han contado a Europa Press, esperan el momento en que les digan que pueden volver a su hogar, actualmente en la zona de exclusión.
Sobre su actividad, han acuciado todas las reservas que tenían antes de las borrascas, que han sido canceladas, y aunque ahora están abiertos, no están generando ingresos, ya que están dedicados a alojar a evacuados.
"Lo tenemos todo parado hasta que veamos qué retoma la normalidad", ha indicado Andrés, quien ha señalado que "o cambia mucho o esta semana del puente no abriremos" para sí hacerlo "de cara a primeros de marzo", todo ello teniendo en cuenta que este pasado fin de semana Grazalema ha estado "muy tranquila" cuando los sábados y domingos el pueblo suele bullir de gente que acude a pasar el día o a alojarse para disfrutar del entorno.
Así, ha contado que los bares sí han tenido algo más de actividad, de quienes han venido de visita pero que eso no lo han visto reflejado en los alojamientos, que aún acucian un poco los efectos del temporal.
Para el responsable de esta hospedería "todavía hay un poco de alarma social" porque la gente aún es consciente de que existe una "zona roja" en Grazalema y las carreteras "tampoco están todas muy bien", por lo que "hay algo de turismo pero no es el que estamos habituados ni lo suficiente para que compense el abrir" y asumir gastos como seguros sociales de sus trabajadores. "A lo mejor esperamos y empezamos cuando ya esté todo medio normal", ha apuntado.
La Hospedería Casa de las Piedras, situada fuera de la zona de exclusión, ha comenzado este lunes a "encender ordenadores" y tratar de vislumbrar qué panorama les espera este fin de semana, festivo por el Día de Andalucía, ya que como ha reconocido Estela, cuando fueron desalojados tuvieron que dejarlo todo apagado y no saben qué situación tienen.
Aunque sabe que no habrán tenido nuevas reservas, sí que ha esperado que no haya muchas cancelaciones, ya que antes de que pasara todo esto estaban "completos". "Hoy esperamos encender el ordenador y demás y empezar a gestionar todo", ha señalado.
Otro alojamiento conocido en Grazalema es el Camping Tajo Rodillo, próximo a varios senderos del parque natural. Aquí pudieron abrir el pasado martes y comenzar con las tareas de limpieza y puesta a punto para volver a acoger a clientes este fin de semana. Pese a estar operativos, Pepi, una de sus responsables, ha reconocido que han tenido "pocos clientes" y que para el festivo por el 28 de febrero, que cae en sábado, tampoco hay "ahora mismo" muchas reservas.
La explicación a esto está en el "miedo" que parece haber aún entre los turistas, ya que según ha contado, están recibiendo llamadas preguntando si las carreteras están bien y cómo está la situación en el pueblo. "Hay mucha gente que tiene miedo todavía por las carreteras, por todo esto que ha pasado, pero poquito a poco se irá moviendo la cosa", ha esperado Pepi, que ha contado que desde que pudieron volver a Grazalema han acogido a tres familias desalojadas, las cuales ya han regresado a sus propias casas.
Ahora, en este camping sólo desean que ese "miedo" que parece instalado en la gente se vaya disipando poco a poco y la actividad turística se retome, un sentir que es generalizado en este pequeño municipio de la sierra de Cádiz que a principios de febrero vio trastocado su mundo debido a las borrascas que la azotaron, con casi 600 litros de precipitaciones en tan solo un día.
En la actualidad, quedan 86 personas fuera de sus hogares, por lo que poco a poco se estrecha el cerco de la zona de exclusión, y con ello, el pueblo se acerca a la normalidad perdida.