Especialista de Quirónsalud apunta al estrés crónico y falta de sueño en episodios de sordera en jóvenes

El otorrinolaringólogo Diego Rodríguez Contreras, especialista del Centro Médico Quirónsalud en el Campo de Gibraltar
El otorrinolaringólogo Diego Rodríguez Contreras, especialista del Centro Médico Quirónsalud en el Campo de Gibraltar - QUIRÓNSALUD
Europa Press Andalucía
Publicado: viernes, 27 febrero 2026 18:51

LOS BARRIOS (CÁDIZ), 27 (EUROPA PRESS)

El otorrinolaringólogo Diego Rodríguez Contreras, especialista del Centro Médico Quirónsalud en el Campo de Gibraltar, ha apuntado que el estrés crónico y la falta de sueño pueden provocar sensación de zumbidos y episodios de sordera súbita en personas jóvenes.

Como ha explicado Quirónsalud en una nota, la hipoacusia es, con carácter general, la disminución de la capacidad auditiva por debajo de los umbrales considerados normales (0-20 decibelios), que se da en personas de edad avanzada debido al propio envejecimiento pero que en los jóvenes se desarrolla fundamentalmente de forma "conductual" y, por lo tanto, es "prevenible".

El doctor Diego Rodríguez ha detallado que las causas principales de la hipoacusia en adolescentes y adultos jóvenes se dividen en tres grandes bloques. Por un lado el trauma acústico crónico como causa más frecuente, vinculado al uso de auriculares intraurales a volúmenes excesivos, y que genera una exposición continuada a niveles de presión sonora "superiores a los 85 decibelios", lo que "daña irreversiblemente las células ciliadas de la cóclea".

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 50% de los jóvenes de entre 12 y 35 años utilizan sus dispositivos de audio a niveles de riesgo. Así, no se produce una sordera repentina, sino "un desgaste progresivo que suele empezar en las frecuencias agudas", como ha matizado el especialista.

En segundo lugar se sitúan las infecciones y patologías del oído medio y externo. En adolescentes, todavía se arrastran secuelas de otitis medias mal curadas en la infancia o disfunciones de la trompa de Eustaquio. Este especialista ha indicado que también ve casos de otosclerosis (una fijación del hueso estribo) que suele debutar en la etapa de adulto joven (20-30 años), especialmente en mujeres, y que tiene "un fuerte componente genético".

Por último, están los factores de estilo de vida y toxicidad, esto último por el uso de fármacos ototóxicos, así como "el impacto del tabaquismo o el consumo de alcohol, que afectan a la microcirculación del oído interno".

Además, el estrés crónico y la falta de sueño en jóvenes profesionales están correlacionados con la aparición de acúfenos o percepción de ruidos --zumbidos, pitidos o latidos-- en los oídos o cabeza sin fuente sonora externa, y con episodios de sordera súbita, una urgencia médica que cada ven cada vez más en pacientes de 30 años, sin olvidar que el cortisol alto y el estrés mantenido pueden provocar espasmos vasculares, como ha recordado el facultativo.

En la inmensa mayoría de los casos de adolescentes y adultos jóvenes, la hipoacusia no es reversible. Las células ciliadas, que son las que transforman el sonido en electricidad para el cerebro, no se dividen ni se regeneran. Solo es reversible si la causa es mecánica, como un tapón de cera, líquido por una otitis o una fijación de los huesos que se pueda operar, o si se trata de una sordera súbita cogida a tiempo con corticoides en las primeras horas.

Estas son algunas señales de alerta que son motivos de consulta inmediata al otorrinolaringólogo, el fenómeno "oigo, pero no entiendo". Esto es que el joven detecta el sonido pero no descodifica las palabras. Así se aprecia especialmente en ambientes con ruido de fondo, como una reunión con amigos, un restaurante o un aula.

Por otro lado, está la fatiga auditiva al final del día. "Si tras una jornada laboral o de estudio sientes un cansancio mental extremo, dolor de cabeza o irritabilidad, puede ser que tu cerebro esté haciendo un sobreesfuerzo agotador para compensar lo que el oído no capta", ha explicado el doctor Rodríguez.

Además, ha apuntado a que "si tus amigos o familiares te comentan que tienes el volumen demasiado alto, o si tú mismo notas que cada vez necesitas subir un punto más el volumen para sentirte cómodo, has cruzado el umbral de seguridad".

En referencia al tinnitus o acúfeno, si después de una exposición a música alta o al final del día se nota un pitido o zumbido en los oídos, es que "hay daño celular", según ha advertido, indicando que "aunque el pitido desaparezca al día siguiente, el daño en las células ciliadas es acumulativo".

Con un acúfeno persistente de más de 24 horas, ha recomendado acudir "lo más pronto posible" al otorrino. En adición, ha señalado que "si sientes durante más de dos semanas que tienes un tapón o que el sonido llega amortiguado, especialmente después de un resfriado o de un concierto, o si experimentas una pérdida de audición súbita en un solo oído, lo cual es una emergencia médica, es imperativo realizar una audiometría".

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