HUELVA 20 Mar. (EUROPA PRESS) -
Los once acusados en el juicio por la reyerta en el barrio de El Torrejón de Huelva en 2020, que acabó con la muerte de un hombre de 48 años, han señalado a la víctima mortal como el autor del inicio de la reyerta al, supuestamente, presentarse en casa del padre del principal acusado con un cuchillo, toda vez que todos han negado participar en su muerte y algunos de ellos, incluso en la trifulca, así como que esta situación les ha obligado a irse de su barrio y se consideran "víctimas" de los hechos.
Así lo han manifestado en su declaración en la sexta jornada del juicio con jurado popular que acoge la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Huelva desde el pasado viernes y en la que solo han contestado a las preguntas de sus abogados y del jurado.
De este modo, el principal acusado ha contado que siempre ha sido vendedor ambulante, pero que en el día de autos se encontraba trabajando en un negocio que había conseguido montar en Isla Chica cuando le llamó su padre para pedirle que fuera a su casa porque había "un problema".
Explica que, cuando llegó, su padre le contó que su hija --de 14 años entonces-- había ido llorando a decirle que el fallecido la acosaba y que la acababa de amenazar con un cuchillo y que cuando ella le dijo que se lo iba a contar todo lo ocurrido a su padre --este acusado-- le manifestó que si se lo contaba "también lo mataría a él".
Asimismo, ha señalado que no tenía conocimiento previo de que esta persona estuviera "acosando a su hija" y que solo lo sabía su mujer que "no se lo contó" para evitar problemas "entre gitanos" porque "las cosas se arreglan entre los mayores", pero que en el barrio "se sabía que era un guarro con las mujeres".
El acusado ha señalado que la situación con su hija se la contó su padre tras reunirse los "mayores" de la familia, acompañados por otros familiares --todos hombres--, con un hermano de la víctima para pedirle que hablara con él, y que "el problema estaba arreglado" porque el hermano había dicho que iba a hablar con el fallecido, que estaba "loco" y que "no le echaran cuenta". Al respecto, ha explicando que esto es así en la "ley gitana", que si el patriarca habla el problema "debería arreglarse".
Este acusado ha contado que, momentos después, el fallecido llegó con un cuchillo "con un mango verde" y "empezó a tirar puñaladas", momento en el que él cogió "un palo con un extremo con un hierro" con el que le daba "para defenderse" del "ataque" y que, en el transcurso de la trifulca, llegaron su hermano y su tío, que intentaron "mediar" pero este "los pinchó", por lo que recogió del suelo a su hermano con la ayuda de otra de sus hermanas --también acusada-- y se marchó a casa de su padre, tras lo que otro familiar lo llevó al hospital.
Al respecto, ha señalado que "no sabía" lo que había pasado después de marcharse y que supo que el hombre había muerto cuando llegó la Policía a la vivienda y se lo llevaron detenido. Asimismo, ha explicado que si en su camiseta había sangre de la víctima sería por los golpes que le había propinado "defendiéndose" y que también había sangre de su hermano porque lo ayudó a llegar a casa tras "el pinchazo".
Finalmente, ha remarcado que él no estuvo presente en la reunión que mantuvo su familia con el hermano del fallecido, sino que llegó después y es cuando tuvo conocimiento de lo que pasaba con su hija, así como ha afirmado que "nunca" había tenido "ningún problema" con la víctima y que las filtraciones de la vecina del tercero "no le habían afectado".
"Nunca he tenido intenciones de matar a nadie, solo me defendía y no tenía antecedentes y nos regimos por la ley gitana, pero me ha fallado y la próxima vez denunciaré. Me han destrozado la vida, me han echado de mi barrio", ha concluido.
"CASAS OKUPADAS POR LA FAMILIA DE LA VÍCTIMA"
Todos los acusados, que han coincidido en el relato de los hechos, o han señalado que ni siquiera estuvieron presentes en el momento de la trifulca, han contado que tras lo sucedido, ni siquiera sabían que el hombre había muerto y que la Policía Nacional acudió a decirles que se tenían que ir "corriendo" porque "los mataban" ya que "había unas 60 personas" que iban a buscarlos porque "la familia" del fallecido es "muy grande", por lo que todos tuvieron que abandonar sus viviendas "sin poder coger nada".
En este sentido, uno de los acusados ha explicado que, tras marcharse del barrio "corriendo", sus casas han sido "okupadas por familiares del fallecido", por lo que no han podido "volver", ya que, además, según ha señalado otra de las acusadas "tienen miedo" y ni siquiera han vuelto a Huelva algunos de ellos.
El segundo acusado, hermano del acusado principal y que presuntamente recibió la puñalada de la víctima, ha contado que llegó a casa de su padre tras llamarlo para alertarle de "un problema" y, tras tener conocimiento de lo ocurrido y de que los mayores reunieran con el hermano del fallecido, "se fueron todos" pero que él se quedó hablando con su hermano cuando el hombre se presentó "con un cuchillo verde" y su hermano "cogió un palo" y él trató de detener la pelea cuando "le pinchó". Después, ha explicado que oyó "muchas voces" de gente pero "estaba aturdido" y que luego lo llevaron al hospital.
"HOMBRE DE RAZONES Y VÍCTIMA"
Igualmente, uno de los tíos del acusado como autor de la puñalada mortal --otro de los acusados y de los mayores que se reunieron con el hermano-- ha explicado que tras volver a su casa después de mantener la reunión, escuchó "jaleo" y cuando se asomó a la ventana y vio la pelea "bajó de su casa sin armas" y se metió entre ambos para "mediar" y que el fallecido también "lo apuñaló".
El hombre ha contado que su hijo --otro de los acusados-- había ido a comprarle agua y tabaco y cuando volvió y se encontró con su padre en el suelo y a su madre intentando ayudarle, por lo que lo montó en el coche y lo llevó al hospital.
Asimismo, ha señalado que a pesar de "la puñalada mortal" que asegura que recibió por parte del fallecido "no perdió el conocimiento" y que cuando se lo llevaron al hospital la víctima "seguía guerreando", así como ha afirmado que en la trifulca había "mucha gente, más de los once" que están acusados. "Yo soy una víctima, desconocía todo y solo quería arreglar el problema", ha dicho antes de asegurar que él y los demás mayores de su familia son hombres de "razones" a los que "siempre" llaman para "arreglar los problemas".
Muchos de los acusados han afirmado que "no conocían de antes" a la víctima mortal y que el acusado principal no estaba cuando se produjo la reunión con el hermano del fallecido, así como que la menor contó que el hombre "le estaba amenazando" y le decía "cosas feas".