EUROPA PRESS/AYUNTAMIENTO DE MÁLAGA
MÁLAGA, 26 Mar. (EUROPA PRESS) -
Los distritos Centro y Ciudad Jardín, en Málaga capital, con 1.202 y 640 ejemplares, respectivamente, son los que reúnen una mayor presencia de palomas, tras el último censo elaborado.
Así lo ha expuesto en un comunicado el Ayuntamiento de Málaga, que está realizando, a través del Área de Medio Ambiente, un control anual de la presencia de estas aves en la ciudad con el objetivo de conocer la evolución de esta plaga y su incidencia en la salubridad y la conservación del patrimonio.
A los distritos Centro y Ciudad Jardín les sigue Cruz de Humilladero --542 palomas--, Bailén-Miraflores --476--, Carretera de Cádiz --336-- y Este --273--. En el resto, los técnicos municipales han calculado que la presencia de estas aves es inferior al centenar de ejemplares.
Así, los distritos con menos número de palomas son Universidad-Teatinos --91--, Puerto de la Torre --70--, Churriana --28-- y Palma-Palmilla --10--.
El Ayuntamiento de Málaga ha informado de que ha intensificado la gestión del control de esta plaga desde principios de la pasada década, en la que se detectó una presencia generalizada de palomas en todos los distritos de la ciudad, situación que en este momento está superada al haberse comprobado que su presencia ha pasado a ser casi testimonial en algunos de ellos.
Entre las intervenciones que se realizan en esta materia destacan dos tipos de estrategia. A corto plazo, se procede a la captura con jaulas de palomas en aquellas zonas en las que se detecta de forma habitual su concentración y también a demanda de los ciudadanos que denuncian molestias por la presencia excesiva de estos animales.
A largo plazo, el Ayuntamiento promueve el cumplimiento de la Ordenanza para la Garantía de la Convivencia Ciudadana y la Protección del Espacio Urbano en la Ciudad de Málaga, en la que se prohíbe "la alimentación de animales vagabundos o abandonados, en especial a las palomas urbanas en los espacios públicos", actividad que se penaliza con multas de hasta 500 euros.
MULTAS
En este sentido, la Policía Local durante 2013 multó por estos hechos a 34 personas, mientras que en lo que va de 2014, de enero a marzo, el número de sanciones asciende a cuatro.
A la hora de controlar la evolución de la plaga, los expertos consideran "clave" la disminución del número de "alimentadores" de estos animales, lo que ha llevado al Área de Medio Ambiente a la colocación de carteles en los puntos de concentración habitual que se han detectado para recordar la existencia de la ordenanza de Convivencia Ciudadana.
El trabajo realizado por el Ayuntamiento de Málaga en esta materia es tomado como ejemplo en otras ciudades, lo que llevó a la jefa del Servicio de Vigilancia Sanitario Ambiental a ser invitada el pasado mes de octubre a presentar una ponencia sobre el control de aves, en unas jornadas sobre dicha temática celebradas en Valladolid.
PELIGRO PARA LA SALUD
La captura, la concienciación de la necesidad de no alimentar animales en la vía pública y el control de los lugares de nidificación son las principales herramientas con las que puede incidir el Área de Medio Ambiente para aminorar el perjuicio que causa la presencia de palomas, tanto en lo que se refiere a salud pública, como al ejercicio de actividades en la vía pública o a la protección del patrimonio.
Todo ello, como consecuencia del depósito de excrementos que producen las palomas habitualmente mientras están concentradas, deterioro especialmente importante en aquellos puntos que los ciudadanos dedican a su alimentación, en los que permanecen posadas a la espera en poyetes y fachadas próximas.
Las deyecciones de las palomas pueden ocasionar la transmisión de enfermedades como la psitacosis, ornitosis, encefalitis o tenias, además de atraer parásitos como ácaros, pulgas y garrapatas. Además, en la vía pública generan peligro para los ciudadanos, especialmente de resbalones cuando llueve.
El problema se produce también en terrazas de bares situados en espacios públicos abiertos, como plazas peatonales, en las que las palomas ocasionan molestias a los usuarios de estos establecimientos, a pesar de que son los propios clientes quienes las alimentan.
Las palomas causan también un importante deterioro del patrimonio urbano, especialmente el histórico, lo que ha llevado a que en algunas edificaciones se hayan instalado sistemas para evitar que se posen en sus fachadas y cubiertas.