Detenida en Granada una empleada investigada por robar joyas en una residencia de mayores

Pendientes recuperados tras un robo en una residencia de mayores del área metropolitana de Granada
Pendientes recuperados tras un robo en una residencia de mayores del área metropolitana de Granada - POLICÍA NACIONAL
Europa Press Andalucía
Actualizado: lunes, 12 enero 2026 12:55

GRANADA 12 Ene. (EUROPA PRESS) -

Agentes de la Policía Nacional han detenido en Granada a una mujer de 41 años como presunta autora de un delito de hurto continuado, tras haberse apropiado al parecer de varias joyas de oro pertenecientes a personas de edad avanzada que se encontraban en una residencia de mayores ubicada en una localidad del cinturón metropolitano y en la que la detenida trabajaba como cuidadora.

Tras apoderarse de las joyas, que la Policía Nacional ha detallado este lunes en una nota de prensa que son una placa-lingote, una alianza y un par de pendientes, esta persona, que ya ha pasado a disposición de la autoridad judicial, las habría vendido en un comercio de compra-venta de oro.

La investigación policial ha conseguido "localizar y devolver todas las joyas a sus legítimos propietarios, excepto una que ya se había enviado para ser fundida". Las pesquisas por estos hechos comenzaron el pasado mes de agosto, cuando se recibió una denuncia por un presunto delito de hurto.

En dicha denuncia el familiar de una mayor informaba de la desaparición del domicilio de la misma de una joya consistente en una chapa-lingote con cinco rubíes en forma de cruz y varias inscripciones identificativas. No obstante, nada más iniciar las primeras averiguaciones, los agentes pudieron comprobar que la desaparición de dicha joya había tenido lugar en la residencia donde se encontraba viviendo en la actualidad.

Continuando con la investigación, los policías también averiguaron que otras dos personas de avanzada edad, usuarias de la misma residencia, también habían sido víctimas de la desaparición de otras joyas de oro. Concretamente se trataba de una alianza con inscripciones y un par de pendientes en forma de flor.

Finalmente los agentes pudieron demostrar que dichas joyas habían sido vendidas en un mismo establecimiento de compra-venta de oro por una única persona, una empleada de 41 años que trabajaba como cuidadora en la residencia donde vivían las víctimas, personas consideradas "especialmente vulnerables".

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