Papamoscas cerrojillo. - CONSEJO SUPERIOR DE INVESTIGACIONES CIENTÍFICAS
SEVILLA 25 Jun. (EUROPA PRESS) -
Un equipo científico internacional, con participación de la Estación Biológica de Doñana (EBD), centro del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha descubierto que las áreas de invernada africanas del papamoscas cerrojillo, una pequeña ave migradora, dependen tanto de factores genéticos como de las condiciones de su desarrollo temprano.
El estudio, que ha sido publicado en la revista 'Science', constituye una de las primeras pruebas experimentales del mundo sobre cómo las especies migratorias solitarias seleccionan sus destinos invernales, según ha explicado CSIC Andalucía y Extremadura en una nota.
Para descifrar este comportamiento, los investigadores han realizado un experimento de cinco años entre los Países Bajos y Suecia mediante el traslado de huevos de papamoscas neerlandeses a nidos suecos situados a 500 kilómetros de distancia.
Los polluelos adoptivos, criados por progenitores locales, han sido marcados con pequeños sensores de luz geolocalizadores antes de abandonar el nido, un procedimiento que también se ha aplicado a ejemplares nacidos en Suecia con ascendencia genética mixta.
Los resultados de los dispositivos han revelado que las aves neerlandesas criadas en el entorno sueco se han establecido en posiciones geográficas intermedias, mientras que los ejemplares con ascendencia mixta se han aproximado todavía más a las áreas de la población local sueca.
Este hallazgo ha demostrado que el destino invernal de estos viajeros está determinado por una combinación de factores genéticos y ambientales, sugiriendo que la genética codifica la duración del programa migratorio y que el ambiente lo modifica a través del calendario de viaje.
Asimismo, el rastreo de poblaciones desde España hasta Siberia occidental ha constatado una espectacular ruta de casi 13.000 kilómetros para este pájaro de apenas 12 gramos, que viaja de noche y converge siempre en la península ibérica antes de cruzar a África.
La investigadora de la Universidad de Groningen y primera autora del trabajo, Koosje Lamers, ha señalado que este desvío, que añade unos 4.500 kilómetros innecesarios respecto a una ruta directa por el Mediterráneo oriental, ha de interpretarse como un "vestigio evolutivo" de cuando la especie estaba restringida al oeste de Europa.
Finalmente, el trabajo ha evidenciado que las áreas de invernada quedan fijadas de forma definitiva durante la primera migración otoñal y que los individuos regresan fielmente a las mismas regiones año tras año.
El especialista en migración de la EBD, Carlos Camacho, ha incidido en que la comprensión de este acoplamiento entre zonas de cría e invernada resulta clave para predecir la capacidad de adaptación de la fauna al rápido calentamiento global y para diseñar estrategias de conservación transcontinentales eficaces.