Un estudio liderado desde Andalucía demuestra por primera vez que un planeta puede influir en su estrella

Imagen de como un planeta puede influir en una estrella.
Imagen de como un planeta puede influir en una estrella. - INSTITUTO DE ASTROFÍSICA DE ANDALUCÍA (IAA-CSIC)
Europa Press Andalucía
Publicado: jueves, 25 junio 2026 20:35

GRANADA 25 Jun. (EUROPA PRESS) -

Un estudio publicado en Science y liderado por el Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC) ha demostrado por primera vez que un planeta puede influir directamente en la actividad de su estrella, aportando la evidencia "más sólida" hasta la fecha de la existencia de un campo magnético en un exoplaneta.

"En particular, hemos observado que GJ 436 b, un exoplaneta similar a Neptuno que orbita muy cerca de su estrella, provoca cambios regulares en el brillo y la energía que emite la estrella en ciertas longitudes de onda", ha explicado Daniel Revilla, investigador del IAA-CSIC que lidera el estudio en el marco de su tesis doctoral en una nota.

Además, al analizar cómo y cuándo se producen estas variaciones en la estrella, el equipo ha logrado estimar la intensidad del campo magnético de un planeta de este tipo, abriendo una nueva vía para estudiar las propiedades y la habitabilidad de mundos más allá del sistema solar.

CAMPOS MAGNÉTICOS MÁS ALLÁ DEL SISTEMA SOLAR

Según el IAA-CSIC, la presencia de un campo magnético puede influir en la evolución de un planeta, ya que regula la interacción entre el viento estelar y su atmósfera, influyendo en procesos ligados a su habitabilidad. La Tierra constituye un ejemplo de esta protección natural. En contraste, Marte perdió hace miles de millones de años su campo magnético global, un proceso que favoreció la progresiva desaparición de su atmósfera y de gran parte del agua que albergó en el pasado. Por ello, determinar si los exoplanetas cuentan con campos magnéticos resulta clave para evaluar su potencial para albergar vida.

En este contexto, el estudio liderado por el IAA-CSIC ha analizado 16 años de observaciones espectroscópicas de alta resolución del sistema GJ 436, una estrella de baja masa alrededor de la cual orbita GJ 436 b, un planeta similar a Neptuno que orbita muy cerca de su estrella. Los resultados aportan nuevas claves sobre la presencia de campos magnéticos en mundos situados más allá del sistema solar.

"Hasta hace poco se pensaba que era principalmente la estrella la que influía en el planeta, pero nuestros resultados aportan la evidencia más clara hasta la fecha de algo que ya se venía sospechando: que también puede ocurrir lo contrario y que un planeta cercano puede alterar el entorno de su estrella", ha señalado Rafael Luque, investigador del IAA-CSIC que participa en el estudio.

Los resultados muestran que, aunque las estrellas suelen dominar la relación con sus planetas a través de su gravedad, radiación y campo magnético, un planeta que orbita muy cerca de su estrella también puede influir en ella. En el caso de GJ 436 b, esta interacción deja señales observables que han permitido inferir la existencia y la intensidad de su campo magnético.

Las observaciones, obtenidas con los espectrógrafos Carmenes --instrumento coliderado por el IAA-CSIC e instalado en el Observatorio de Calar Alto (CAHA)-- y HARPS, revelan que el campo magnético de GJ 436 b interactúa con el de su estrella e inyecta energía en la cromosfera, una de las capas altas de su atmósfera, aumentando su actividad. Este proceso genera un fenómeno comparable al de las auroras terrestres, pero a escala estelar.

UN PERIODO CLAVE

La institución ha explicado que esta interacción entre el planeta y la estrella no se produce de forma continua. De hecho, el fenómeno solo se ha detectado en 2008, 2016 y 2024, en tres episodios separados por intervalos de ocho años. Esta periodicidad coincide con el ciclo de actividad magnética de GJ 436, lo que apunta a que la interacción alcanza una mayor intensidad --o resulta más fácil de detectar-- cuando la estrella atraviesa determinadas fases de dicho ciclo magnético.

La comparación de estas observaciones con modelos teóricos ha permitido al equipo estimar una propiedad extremadamente difícil de medir en un exoplaneta: la intensidad de su campo magnético. "A pesar de su menor tamaño, GJ 436 b tendría un campo magnético entre 2,33 y 27 veces más intenso que el de Júpiter", ha señalado Pedro J. Amado, coautor del trabajo e investigador del IAA-CSIC.

Este resultado abre una oportunidad única para estudiar los campos magnéticos de planetas situados fuera del sistema solar. Su análisis permite conocer mejor cómo conservan sus atmósferas, cómo es su estructura interna y cómo evolucionan a lo largo del tiempo.

"Hasta ahora medir el campo magnético de un exoplaneta era extremadamente difícil. Esta propiedad es clave para saber si un planeta puede proteger su atmósfera y, en última instancia, si podría llegar a albergar vida", ha concluido Revilla.

Además del IAA-CSIC, en el estudio participan el Centro de Astrobiología (CAB, CSIC-INTA), el Institut d'Estudis Espacials de Catalunya (IEEC), el Instituto de Ciencias del Espacio (ICE-CSIC), el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) y la Universitat de les Illes Balears (UIB). El trabajo reúne asimismo a investigadores de Estados Unidos, Italia, Israel, Alemania y Chipre.

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