Publicado 18/04/2020 11:28CET

Maeztu llama a vigilar las necesidades que se avecinan en torno a la solidaridad, equidad y desigualdad ante el Covid-19

Imagen de la toma de posesión de Jesús Maeztu como Defensor del Pueblo Andaluz el pasado
Imagen de la toma de posesión de Jesús Maeztu como Defensor del Pueblo Andaluz el pasado - María José López - Europa Press - Archivo

Señala que las quejas y consultas "no solo no han disminuido durante este periodo, sino que han aumentado, y el ritmo de atención también"

SEVILLA, 18 Abr. (EUROPA PRESS) -

El Defensor del Pueblo andaluz y Defensor del Menor de Andalucía, Jesús Maeztu, insta a estar atentos y vigilantes ante las nuevas necesidades y exigencias que se avecinan respecto a la solidaridad, la equidad y las "brechas" de la desigualdad como consecuencia de la crisis del Covid-19.

En una carta abierta en la web de la institución destaca que desde hace una mes sus atribuciones de defensa de los derechos y libertades de la ciudadanía "está adaptadas" a la nueva situación generada por la expansión del coronavirus, para añadir que las quejas y consultas "no solo no han disminuido durante este periodo, sino que han aumentado, y el ritmo de atención a dichas quejas y consultas también se ha incrementado".

En dicha carta, consultada por Europa Press, señala que este mes han prestado "especial atención" a muchos colectivos que habitualmente solicitan la ayuda del Defensor y que, con el confinamiento y la pandemia, "se han visto especialmente necesitados de nuestro amparo", como son las personas solicitantes de la renta mínima de inserción por falta de ingresos, aquellas sin acceso a los suministros básicos de energía y agua, las personas mayores, dependientes, las solicitantes de ayudas para alquiler de vivienda o los trabajadores migrantes establecidos en los asentamientos de Huelva y Almería.

Pero también, entre otros, los niños beneficiarios de programas de garantía alimentaria y los menores con alteraciones conductuales, el personal sanitario y la necesidad de que cuenten con los equipos y garantías de protección y "nuestra constante preocupación por la situación especial por los cortes de luz de la zona norte de Granada", enumera Maeztu.

Además, expone que la institución ha abierto quejas de oficio, informado a los medios de comunicación, elaborado guías de derechos explicando dudas y ampliado la atención telefónica a las consultas respondiendo a la ciudadanía, "sin menoscabo de que fuese Jueves o Viernes Santo". En definitiva, "hemos estado en primera línea, dando soporte y ayuda a aquellos más necesitados en estos momentos, sin olvidar a todas aquellas otras personas que se han dirigido a la Defensoría por cualquier otra razón no directamente relacionada con el Covid-19", subraya.

Pero, destaca, "no solo tenemos que reafirmarnos en lo que se espera de nosotros y cuál debe ser nuestro papel en esta crisis como Defensor del Pueblo. Esta pandemia está siendo dura, cruel, universal y va a modificar nuestra visión de la vida, nuestra manera de relacionarnos y nuestras prioridades. Todos estamos bajo la misma lluvia pero no todos tienen el mismo paraguas protector".

Por todo ello, Jesús Maeztu apunta que "debemos estar atentos y vigilantes ante las nuevas necesidades y exigencias que se avecinan respecto a la solidaridad, la equidad y las brechas de la desigualdad", porque, a su juicio, "así tendremos más claro cuáles son las nuevas prioridades y por dónde tiene que caminar una salud de calidad; qué significa una educación inclusiva que trabaja por y para la equidad; una vivienda digna; unas prestaciones sociales adecuadas y la exigencia de nuevos cuidadores para erradicar la pobreza infantil y el logro de un verdadero envejecimiento activo de nuestros mayores".

DESTACA LA "POTENCIA" DE LA MEDIACIÓN

Insiste, de este modo, que el Defensor del Pueblo "es una voz cualificada que debe arrojar luz en los derechos y necesidades de los que no tienen voz", para añadir que "estamos compelidos a denunciar y exigir de los poderes públicos que remuevan los obstáculos que impiden a la ciudadanía vivir en paz y en igualdad". "Es también papel del Defensor acoger, impulsar y acompañar a los más débiles en su camino de transformación y debe impulsar cambios normativos que aboguen por la justicia y la igualdad de todos", asegura.

Para ello, el Defensor recuerda que "potencia" la mediación como "pilar fundamental" en su intervenciones. Precisamente, añade, "esta situación de confinamiento está evidenciando la necesidad de contar con una comunicación adecuada y la importancia de gestionar emociones en situaciones críticas", expone.

Por tanto "lo que más se exige por parte de la ciudadanía es que le pongamos voz, que instemos a los poderes públicos a que cumplan las leyes, remedien las injusticias y den satisfacción a las exigencias dimanantes de sus derechos. Es un limitado pero sin duda importante y básico grano de arena", concluye Maeztu en esta carta abierta, en la que subraya que "todos somos granos de arena que, desde ángulos y objetivos diversos, aspiramos a conseguir este cambio de sociedad en paz, equidad y libertad".

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