Los primeros guardias civiles en llegar al accidente de Adamuz (Córdoba): "Venía gente desde la oscuridad"

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Ángel Ayala y Arturo Carmona, los primeros agentes de la Guardia Civil en llegar al lugar del accidente ferroviario de Adamuz.
Ángel Ayala y Arturo Carmona, los primeros agentes de la Guardia Civil en llegar al lugar del accidente ferroviario de Adamuz.- Francisco J. Olmo - Europa Press
Europa Press Andalucía
Actualizado: jueves, 22 enero 2026 19:00

ADAMUZ (CÓRDOBA) 22 (EUROPA PRESS)

El cabo primero Arturo Carmona y el agente Ángel Ayala, los primeros guardias civiles en llegar el pasado domingo al lugar del accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba), que se ha saldado con 45 fallecidos, han explicado este jueves que el maquinista del Iryo siniestrado aún no sabía la magnitud de la catástrofe pues decía "que solo había un tren implicado", a lo que los agentes le trasladaron que "algo gordo" tenía que "haber más adelante porque me están pidiendo refuerzo y mire atrás la cantidad de gente que viene, desde la oscuridad".

En declaraciones a los periodistas en la zona del siniestro, Carmona ha explicado que una vez allí "vimos que se acercaba un grupo de gente por nuestro lado izquierdo, desde una zona oscura", algo que "no cuadraba" a los agentes, dado que dichas personas llegaban desde "la zona contraria a la que se encontraba" el primer tren localizado, el Iryo. Una vez se dirigieron ese grupo "nos dijo un señor que venían de un segundo tren", el Alvia.

Así las cosas, Carmona y Ayala se acercaron hasta el Alvia y "empezamos a rescatar a gente que había incluso atrapado entre lo que es el vagón y el talud", hasta que "en un momento determinado se me acercó un hombre con un chaleco reflectante con un móvil en la mano que se iba alumbrando" y que resultó ser "un tercer maquinista", el de "un tren que estaba a unos dos kilómetros y que no estaba implicado en el siniestro", pero que "se había visto paralizado porque la circulación se había parado".

 Dicho maquinista "pasó el teléfono" a la Guardia Civil "porque el centro de control de Atocha realmente no sabía lo que estaba pasando, sabía que se había producido un siniestro pero no sabía realmente el alcance" del mismo. Así las cosas, el maquinista volvio a su tren "porque lo había dejado solo con gente" y se informó "al centro de control de Atocha", al que se le pidió "la suspensión del suministro eléctrico porque había muchos efectivos ya trabajando sobre las vías y sobre y podía ser en peligroso".

Por su parte, el agente de la Guardia Civil Ángel Ayala ha relatado que el grupo que venía desde el segundo tren en medio de la oscuridad era "muy numeroso, iluminándose con la linterna de los teléfonos móviles". Al principio "nadie sabe que había otro tren", ha dicho, aunque él era consciente de ello porque "me lo dijo ya el compañero por transmisiones" y porque "en retiradas ocasiones me pedía refuerzos".

En este caso, según ha agregado, los sanitarios y los bomberos se preguntaban "¿cómo podemos dejar esto?", refiriéndose a los pasajeros del Iryo, "porque claro, ahí también había mucho trabajo, también había muchas personas que atender". Después "empezó a venir personal civil, que nos ayudó mucho, bomberos y sanitarios, una maravilla a la hora de rescatar a la gente", ha apostillado.

Uno de los pasajeros afectados, que viajaba en el tren Iryo, concretamente en el vagón número 5, filas 1 y 2, mirando hacia atrás, ha relatado que abordaron el tren en Córdoba alrededor de las 19,30 horas del pasado domingo con destino a Madrid. Aproximadamente diez minutos después, "notamos justo debajo de nuestros asientos un golpe seco y metálico muy fuerte, que hizo que el tren empezara a moverse, y acto seguido comenzó a tambalearse de un lado a otro".

Posteriormente, el pasajero vio pasar a otro tren y percibió sus luces. Sin embargo, "no notamos ningún impacto directo", a pesar de la vibración y el ruido que generó el propio tren. "Duró unos segundos, hasta que el tren se detuvo por completo", ha relatado en una entrevista en Onda Cero, consultada por Europa Press.

"NO NOTAMOS NINGÚN GOLPE"

Asimismo, ha señalado que desde su vagón "no notamos ningún golpe, aparte del tremendo movimiento del tren", y que desde el coche 5, justo al lado del 6, "no percibimos que hubiera habido un impacto". Además, ha precisado que cuando finalmente pudieron salir, "no había fuego ni humo" en los vagones afectados, aunque ha hecho hincapié en que abandonaron el vagón una hora después del incidente.

Tras el impacto, el afectado comenzó a escuchar "gritos de ayuda que venían del coche 6, que estaba girado y ligeramente ladeado, como si se inclinara hacia el exterior, hacia la vía por donde pasó el otro tren". Así, ha destacado que "la actuación del tripulante de cabina fue espectacular, porque vino corriendo a comprobar qué había ocurrido y averiguar si había médicos o personal sanitario entre los pasajeros que pudiera ayudar en los coches traseros e intentó calmar a todos los pasajeros y mantener la situación bajo control dentro de la gravedad del momento".

En este sentido, ha recordado que alrededor de las 19,45 horas realizaron la primera llamada al Servicio de Emergencias 112 para avisar de que el tren se había descarrilado y que, según la localización de los mapas del teléfono, se encontraban cerca de Adamuz. "La comunicación duró unos tres minutos, y hasta aproximadamente las 20,15 horas no llegó la primera ambulancia", ha detallado, al tiempo que ha indicado que "nos desalojaron del tren alrededor de las 20,45 horas y nos llevaron a la zona donde se agrupaba a todos los pasajeros que estaban físicamente bien, aunque nadie era consciente de que había otro tren".

"LA GUARDIA CIVIL NO FUE INFORMADA DEL ALVIA HASTA LAS 21,30 HORAS"

Asimismo, ha explicado que "el otro tren ni se veía ni teníamos constancia de que nos hubiera golpeado". Al salir del Iryo, "no se veía el Alvia, solo se veía el coche 6 torcido, el coche 7 prácticamente volcado y el coche 8 en el suelo". Al hilo, ha señalado que "hasta aproximadamente una hora después de salir del tren, entre las 21,30 y las 21,45 horas, apareció por la vía una persona que informó a la Guardia Civil de la presencia del otro tren".

En este contexto, ha relatado que el tripulante subió al coche volcado para pedir que avisaran a la Benemérita de que "había otro tren que está mucho peor que el nuestro". De este modo, ha insistido en que, hasta ese momento, "el personal de emergencias no era consciente de que había otro tren, o al menos solo estaba prestando ayuda a nuestro tren".

Por último, ha especificado que "fue entonces cuando la Guardia Civil, los bomberos y las ambulancias empezaron a correr hacia el otro tren, que estaba accidentado", señalando que "no quiero entrar en conjeturas, pero es comprensible que no hubieran iniciado protocolos sobre ese tren antes, porque nadie estaba prestando ayuda allí".

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