SEVILLA 15 Sep. (EUROPA PRESS) -
La organización agraria Asaja Sevilla pidió a la ministra de Agricultura, Pesca y Alimentación, Elena Espinosa, que solicite a la UE un incremento de la ayuda para los cultivos energéticos "toda vez que la Comisión Europea renuncia a incrementar la prima por hectárea, dando la espalda a los cultivos bioenergéticos".
En una nota, la organización agraria recordó que Espinosa participará el lunes en Bruselas en el Consejo de Ministros de Agricultura de la Unión Europea, primero que se celebra tras el parón estival.
En dicho Consejo se debatirá la propuesta de reglamento de apoyo a los cultivos energéticos, "una propuesta que, contra todo pronóstico, no eleva la ayuda por hectárea que desde 2004 se concede a estos cultivos".
En ese sentido, los servicios Técnicos de Asaja-Sevilla estimaron que, "para lograr los objetivos de la Estrategia Europea de Biocombustibles, la prima a estos cultivos debería situarse entre 100 y 120 euros por hectárea, toda vez que la prima actual, 45 euros por hectárea, se ha mostrado totalmente insuficiente para incentivar a los agricultores a orientar sus explotaciones hacia estos cultivos".
"La falta de apoyo comunitario a estos cultivos resulta sorprendente, sobre todo cuando se tiene en cuenta que la Estrategia Europea de los Biocarburantes, en su eje cuarto, plantea entre sus prioridades la de la ampliación de la superficie de cultivos bioenergéticos en la propia UE, así como la revisión y mejora de la prima por hectárea a estos cultivos".
Asaja precisó que en los dos años en los que ha estado vigente esta ayuda, "en España tan sólo se han acogido a ella 6.800 hectáreas en el ejercicio de 2004 y algo más de 27.000 en el de 2005, una cifra absolutamente ridícula, que está muy lejos de los casi dos millones de hectáreas necesarias para cumplir con el objetivo del Plan Nacional de Impulso a la Biomasa y los Biocarburantes".
Para la organización, de aprobarse esta propuesta sin un incremento sustancial de la ayuda, "el sector agrario andaluz y español sufrirá un nuevo varapalo y verá rotas todas las expectativas que desde la Administración nacional y autonómica se han creado entorno a estos cultivos, que se vendían como la alternativa a la remolacha azucarera y al algodón, en grave crisis tras sus respectivas reformas, y como la solución definitiva para las tierras de secano menos productivas".