SEVILLA 29 Mar. (EUROPA PRESS) -
Un testigo del caso de la muerte de una mujer de 25 años, Josefa D. H., en la barriada Cerro Blanco de Dos Hermanas (Sevilla) el 12 de noviembre de 2003, Antonio A. C., alias 'El Mosquito', declaró ante la Sección Séptima de la Audiencia Provincial de Sevilla, que juzga el caso, que no forcejeó con el acusado, Miguel C. V., tal y como éste último ha defendido argumentando que el disparo con la escopeta que portaba y que acabó con la vida de la citada mujer fue fortuito, fruto del supuesto forcejeo con 'El Mosquito', que éste niega. La vista oral por el caso se inició el pasado lunes y se reanudó hoy, estando previsto que mañana quede visto para sentencia.
Según explicaron fuentes judiciales a Europa Press, la declaración ante el tribunal realizada por 'El Mosquito' no ha correspondido con lo mismo dicho por el mismo hasta ahora, "pues él fue el primero que habló ante la Policía del citado forcejeo en el hospital al que fue trasladado por las heridas que sufrió en una mano", producidas también supuestamente por la escopeta del acusado, con la que éste ultimo pretendía defender a su padre, que había sido apuñalado instantes antes, según declaró en el juicio.
Preguntado si no es cierto que también habló de un forcejeo con el procesado en su declaración inicial ante el juez, 'El Mosquito' aseguró que no lo dijo él, pues, entre otras cosas, en el acta que se levantó no figura su firma, aunque sí la de su abogado, según precisaron las citadas fuentes.
Así las cosas, en la sesión de hoy, también prestaron declaración más policías nacionales que intervinieron en el caso, la mayoría de los cuáles confirmaron que el padre del acusado sí sufrió daños. Para mañana, en la última sesión del juicio, según lo previsto, está previsto que presten declaración nuevos peritos, como forenses y psicólogos, así como que las partes procederán a la lectura de sus informes finales.
Según el escrito de acusación provisional del fiscal, al que tuvo acceso Europa Press, los hechos se originaron por una discusión entre Antonio C. A., alias 'El Nono' --tío del acusado--, y Antonia A. C., aglutinándose en la zona numerosos vecinos de ambos y familiares de la mujer, si bien se refleja que la discusión no llegó a mayores entre ambos. Al conocer los hechos, el padre del procesado, Miguel C. A. acudió al lugar para preguntar qué había pasado, según su hijo, siendo objeto entonces de agresiones por personas allí congregadas y una puñalada en el costado.
Miguel C. V., según relató ante el Tribunal, comenzó a apuntar con su escopeta a los presentes, "pero Antonio A. C. --alias 'El Mosquito'-- se enganchó conmigo y, en el forcejeo, hubo dos disparos que no sé dónde impactaron. El arma se cayó y yo me fui corriendo". También agregó, tras reconocer que 'El Mosquito' resultó lesionado en una mano por el forcejeo, que había tomado "una o dos pastillas" y negó que tuviera la escopeta en el coche a bordo del que llegó su padre al lugar, así como que fue su padre quien le indujo a disparar, como se recoge en el escrito de acusación provisional de la fiscalía.
"No apunté a nadie, sólo tenía intención de que dejaran a mi padre. No quise matar a esa mujer. No disparé contra ella ni contra nadie. El que chorreaba sangre era mi padre", lamentó, al tiempo que reconoció que, tras lo ocurrido, huyó con un tío suyo a El Arahal, donde después fue detenido.
En la sesión inicial del juicio declararon también el pasado lunes nueve policías nacionales que se hicieron cargo del caso con distinto grado de implicación, algunos de los cuáles declararon que el procesado no mostró resistencia alguna en su detención, que se mostró colaborador y que les dijo, cuando fue detenido, dónde había tirado la escopeta, lo que permitió la inmediata localización del arma. También añadieron que, cuando se encontraba en los calabozos, después de que se practicara un registro en su domicilio, alertó a la Policía de que tenía una pistola guardada en lo alto de un armario, arma que también pudo ser así localizada.
Tras reconocer que carece de licencia y permiso de armas, el inculpado aseguró que cuando volvió con la escopeta su padre aún estaba siendo agredido. También declaró el padre del procesado, quien dijo que llegó a perder el conocimiento y aseguró que su hijo no viajaba con él en el coche y que no llevaba la escopeta en el mismo.
DECLARACION DE LA MADRE DEL INCULPADO
Por su parte, la madre del procesado declaró que, cuando ocurrieron los hechos, estaba en casa con sus hijos --el matrimonio tiene ocho hijos-- haciendo la comida y que salió a la calle al oír las voces. Allí, vio cómo su marido estaba siendo agredido y, cuando se acercó a él, recibió un disparo y, aunque quedó malherida, sí pudo ver cómo uno de los presentes salió corriendo detrás de su hijo Miguel. También aseguró haber visto que "allí se sacaron tres escopetas" --contando con la de su hijo-- y remarcó que "no teníamos nada" contra la fallecida.
También declaró una sobrina de la fallecida, hermana de 'El Mosquito', quien declaró que se disparó a su tía que pasaba por allí "y no dijo nada", así como que aseguró no recordar haber visto a su hermano, que venía de tomar un café, forcejear con el procesado.
La mujer fallecida tenía entonces 25 años, estaba casada y tenía tres hijos de 7, 6 y 1 año. En el escrito provisional, el fiscal mencionaba también que la escopeta utilizada por el acusado había sido modificada en sus características esenciales y que éste tenía también una pistola con una modificación sustancial, armas ambas para las que el acusado carecía de las pertinentes licencias.
Para la acusación pública los hechos son constitutivos de un delito de homicidio consumado, dos de homicidio en grado de tentativa y uno de tenencia ilícita de armas, de los que considera que el acusado es su autor. Así, la pena solicitada asciende a 30 años de cárcel, 13 por el homicidio consumado, siete para cada de los delitos supuestos de homicidio intentado y tres por la tenencia ilícita de armas. De indemnización, pide 5.661,69 euros para Antonio A. C., 93.166,95 euros para el esposo de la fallecida y 38.819,56 euros para cada uno de sus hijos menores de edad.
Por su parte, la acusación particular, representada por el letrado Joaquín Medina, inculpa también en su escrito provisional a Miguel C. A., padre del inculpado por el fiscal, argumentando que el presunto autor material de los disparos "comenzó a dar tiros contra las personas que allí se encontraban por así habérselo mandado" su padre.
En el escrito de acusación, se refleja que además de la muerte de la mujer, Antonio A. C. perdió parte de los dedos de la mano afectada, lo que le ha incapacitado en la actualidad para el desempeño de su trabajo.
También se destaca que ambos acusados por esta parte son "personas peligrosas para la sociedad" y que el supuesto autor material se encontraba disfrutando de un permiso carcelario en el momento en que ocurrieron los hechos. Para la acusación particular, los hechos son constitutivos de un delito de homicidio consumado, otro intentado y otro de tenencia ilícita de armas, considerando autores al inculpado por el fiscal y su padre. Así, para cada uno solicita penas de 28 años de prisión. Medina ha calificado el hecho como homicidio consumado y pide, al menos provisionalmente, 15 años por el homicidio consumado, diez años por el homicidio intentado y tres años por la tenencia ilícita de armas.
Por su parte, la defensa de Miguel C. V., a cargo de Estanislao López, considera en su escrito provisional que de las actuaciones no se desprende comisión de delito alguno, si bien añade que, en todo caso, concurrirían las circunstancias modificativas de responsabilidad criminalidad muy cualificada de legítima defensa, arrebato, obcecación u otro estado pasional de entidad semejante, por lo que pide su libre absolución.