SANTANDER 15 Mar. (EUROPA PRESS) -
La Fundación Bruno Alonso celebra el Día Internacional de la Mujer con una exposición fotográfica de la artista laredana, Lusy Incera. Bajo el título, 'Thar: desierto habitado', la fotógrafa cántabra presenta una serie de imágenes recogidas en esta zona inhóspita, ubicada entre India y Pakistán, para mostrar el modo de vida nómada de poblaciones poco relacionadas con los extraños.
En Thar, la mirada amiga de Lusy Incera traspasa el desierto de la desconfianza para celebrar con sus moradores el alma "arrebatada" por la cámara. En esa complicidad amable, tuvo la suerte de ser invitada a asistir a un parto y poder documentar gráficamente el prodigio de la vida en medio de la nada.
Mujer sola y con cámaras, fotógrafa viajera, que no turista, Lusy Incera (Laredo, 1974) lleva más de veinte años enfocando el mundo desde distintas fronteras conflictivas y hostiles... Narradora de historias, sus disparos sólo persiguen "víctimas en la indiferencia".
Sus inicios fotográficos, en la Casa de Cultura de Laredo en 1992 se convirtieron en vocación cuando a los 23 años se matriculó en la carrera de cine en Alemania. De vuelta en España complementó su formación en un ciclo superior de Fotografía en Barcelona. En la Ciudad Condal decidió investigar nuevos caminos, trasladándose a Italia donde se dedicó profesionalmente a la Fotografía Arquitectónica.
En México D.F., donde trabajó en el mundo de la moda, descubrió su pasión fotográfica por las fronteras. Su punto de partida arrancó entre San Diego y Tijuana. A un lado los EE.UU, al otro los "espaldas mojadas", que no dudaban en echar su vida a suerte, o a muerte. En ese espacio, la chica de Laredo se infiltró en una de las expediciones de la divisoria, para vivir y registrar con su cámara un viaje donde el miedo y la adrenalina, conviven con los disparos disuasorios de la Policía Estadounidense, "La Migra".
Igual de enriquecedor fue más tarde, para Lusy, su reportaje en el enclave indio, conocido como Mcleod Gaj, hogar en el exilio del Dalai Lama y de miles de tibetanos huidos de su tierra por motivos políticos. En ese trabajo descubrió que "las barreras del lenguaje sólo conocen el conflicto de las palabras, porque la comunicación no verbal alcanza la verdad en la mirada".
Como ella misma reconoce, "es en estos viajes donde aprendes sociología y política sobre el terreno, donde aprendes a saber que una frontera sólo se trasciende con lo esencial y estrictamente necesario, que las barreras físicas son más fáciles de derribar que las mentales".
Lusy Incera vive en Laredo, entre viaje y viaje, "entre frontera y frontera", planeando nuevos desafíos. Actualmente trabaja en un proyecto conceptual sobre la lluvia, complementándolo con un trabajo de arquitecturas flotantes, que está realizando en Bilbao, según informa la Fundación Bruno Alonso en un comunicado de prensa.