Archivo - Cae una banda que robó botellas de vino, zapatillas, relojes y hasta pelucas en tiendas del Centro de Madrid - POLICÍA NACIONAL - Archivo
Hay nueve detenidos en Madrid, Cantabria, Alicante y Tenerife, entre ellos el presunto responsable de captar a las 'mulas financieras'
MADRID/SANTANDER, 28 Oct. (EUROPA PRESS) -
El Servicio de Vigilancia Aduanera de la Agencia Tributaria en Cantabria y la Policía Nacional han desarticulado una organización de ciberdelincuentes, liderada desde Cantabria, que blanqueaba el dinero de sus estafas a personas y empresas de Europa, Sudamérica y Asia mediante la compra y exportación de vino español y de maquinaria industrial.
Según ha informado la Policía en una nota de prensa, la operación se ha saldado con nueve detenidos, considerados investigados clave y cabecillas de la red, en Cantabria, Madrid, Alicante y Tenerife. Entre ellos está quien los investigadores consideran responsable de la captación de las 'mulas financieras'.
Asimismo, el volumen de fondos blanqueados supera los tres millones de euros, a los que se suman "numerosas tentativas de estafa adicionales" que también se detectaron.
DE LA CIBERESTAFA AL BLANQUEO
Por un lado, la organización se ocupaba de obtener dinero ilícito mediante fraudes informáticos internacionales, sobre todo el 'Business Email Compromise' (BEC) o 'Man in the Middle', que consiste en interceptar correos corporativos para redirigir pagos, además de estafas de suplantación comercial y 'estafas del amor'.
Entre las víctimas figuran empresas y particulares de Alemania, Finlandia, Portugal, República Checa, Rumanía, Suecia, Taiwán y Perú, entre otros países.
Por otro lado, los fondos estafados se ingresaban en cuentas de sociedades pantalla y de personas que actuaban como 'mulas financieras', facilitadoras de cuentas bancarias, asentadas principalmente en Cantabria y Madrid.
El dinero se fraccionaba después mediante transferencias circulares, envíos de divisas al exterior y retiradas masivas de efectivo en cajeros, una técnica conocida como 'smurfing'.
VINO ESPAÑOL, MAQUINARIA Y VEHÍCULOS A ÁFRICA
Para devolver el dinero al circuito legal, la red recurría al llamado 'Trade-Based Money Laundering', el blanqueo basado en el comercio internacional.
Sociedades exportadoras inyectaban los fondos ilícitos en la compra de mercancías legítimas, principalmente vino adquirido a bodegas nacionales, además de maquinaria y vehículos industriales, que después se exportaban a países africanos.
Los investigadores explican que la organización utilizaba a las propias bodegas proveedoras como exportadoras formales en la aduana, para desvincular a la entidad que recibía el dinero ilícito de la salida física de la mercancía y evitar así la trazabilidad del fraude.
LA INVESTIGACIÓN
La pesquisa arrancó en 2025, a raíz de un informe de inteligencia del Servicio Ejecutivo de la Comisión de Prevención del Blanqueo de Capitales e Infracciones Monetarias (SEPBLAC) que alertaba de operativas financieras sospechosas a través de cuentas 'puente' vinculadas a empresas cuyo principal investigado residía en Cantabria.
Durante casi dos años, los funcionarios de Vigilancia Aduanera de Cantabria rastrearon la actividad fronteriza, tributaria y bancaria de las sociedades implicadas, bajo la supervisión del Tribunal de Instancia e Instrucción número 3 de Santander.
Por la dimensión transnacional de la trama se formalizó un equipo conjunto de investigación con la Unidad Central de Ciberdelincuencia de la Policía Nacional y se activó la cooperación de Europol, con la colaboración de autoridades de Alemania, Portugal, Reino Unido, Países Bajos, República Checa, Italia, Chipre y Macedonia.
REGISTROS Y DETENCIONES
Ante el riesgo de destrucción de pruebas, el 11 de agosto se realizó una primera fase en Torrelavega, con dos detenidos y tres entradas y registros, en los que se incautó documentación, material informático y dinero en efectivo. Uno de los arrestados es el presunto responsable de la captación de las 'mulas'.
El 20 y el 21 de octubre se desplegó la fase final, con siete detenciones más en Madrid, Alicante y Tenerife y cinco registros en domicilios particulares y en la sede de una empresa de Madrid, Fuenlabrada, Las Rozas, Majadahonda y Adeje. Se intervino abundante documentación mercantil, facturas y registros contables, equipos informáticos, teléfonos móviles, joyas de alto valor y dinero en efectivo.
La operación la ha llevado a cabo Vigilancia Aduanera en Cantabria, con el apoyo de las áreas operativas de Madrid, Valencia y Canarias, la Brigada Móvil Central, el GRII y el Área Tecnológica, junto con la colaboración de la Unidad Central de Ciberdelincuencia de la Policía Nacional y la Oficina Móvil de Europol.