22 de febrero de 2020
 

El Obispo de Santander cree que hay un un clima en la opinión pública "poco favorable hacia los sacerdotes"

Actualizado 19/06/2009 15:45:16 CET

Señala que algunos medios "se hacen eco de los fallos de ciertos sacerdotes", "y no airean la vida entregada de la inmensa mayoría"

SANTANDER, 19 Jun. (EUROPA PRESS) -

El Obispo de Santander, Vicente Jiménez Zamora, señaló hoy que en estos momentos, en general, "hay un clima en la opinión pública poco favorable hacia los sacerdotes", y opinó que algunos medios de comunicación social "se hacen eco de los fallos de ciertos sacerdotes, que generalizan a los demás, y no airean la bondad y la vida entregada de la inmensa mayoría de sacerdotes buenos".

De esa mayoría de sacerdotes, el Obispo de Santander destacó que "viven con alegría su sacerdocio sirviendo a Cristo y los hermanos en la educación, la atención a los niños, jóvenes, adultos y ancianos; dedicados al servicio a los pobres y enfermos; al trabajo por la justicia, por la verdad, por la libertad, por la caridad, por la paz y por la reconciliación".

Jiménez Zamora realizó estas reflexiones durante la homilía que pronunció este mediodía, con motivo de la inuaguración del Año Sacerdotal especial, convocado con motivo del 150 aniversario de la muerte del Santo Cura de Ars, San Juan María Vianney, "modelo luminoso de pastor, entregado completamente al servicio del pueblo de Dios", resaltó.

El prelado, quien destacó en su alocución que "el corazón del sacerdote debe latir al unísono del corazón de Cristo, cuya vida fue una oblación de obediencia libre y amorosa al Padre y una entrega solidaria por los hermanos", señaló que el Año Sacerdotal debe servir también "para que el Pueblo de Dios y la sociedad aprecien la importancia de la vocación y misión del sacerdote".

"Estamos viviendo un momento, marcado por un 'humus cultural descristianizador' y por el riesgo de una secularización serpenteante incluso dentro de la Iglesia, que puede traducirse en un culto eucarístico formal y vacío, en celebraciones carentes de esa participación del corazón, que se expresa en veneración y respeto por la liturgia", dijo Jiménez Zamora.

Indicó que a esta situación, solamente se podrá hacer frente "si cultivamos una profunda vida interior, una vida de oración y de unión íntima con Cristo" y destacó que "urge profundizar cada día más en la verdadera experiencia de Dios y traducirla en una gran coherencia de vida sacerdotal".

El Obispo de Santander resaltó que es necesario "volver siempre a nuestros orígenes, entrar dentro de nosotros y redescubrir continuamente el misterio de nuestra vocación sacerdotal, con el corazón lleno de asombro y gratitud hacia Dios por este don inefable, rememorando cómo el Señor nos llamó por nuestro nombre y nos dijo: sígueme".

Ahora bien --precisó-- el ser "atalaya" no tiene otro fundamento que Jesucristo, "que se nos desvela en la intimidad de la oración, en las oraciones litúrgicas, en la celebración de los sacramentos, sobre todo en la Eucaristía y la Penitencia, y en el ejercicio de la caridad pastoral especialmente con los más pobres". "He aquí el secreto de una vida sacerdotal, que no tiene motivos para temer al futuro, si vuelve continuamente a las fuentes y se regenera en ellas. A los sacerdotes se nos pide ser 'testigos del misterio' y fidelidad a Cristo y a su Iglesia", resumió Jiménez Zamora.

El Obispo de Santander advirtió finalmente que la pérdida del sentido de misterio "nos hace vulnerables a los ataques de los 'maestros de la sospecha', que configuran la cultura actual y nos hacen caer en la 'ideología', que mata la 'mística' y la pasión por el apostolado".

Indicó al respecto que "la oración nos libra de los extremismos que desfiguran el ser sacerdotal (pasotismo-activismo), nos auxilia en los momentos de cualquier tentación y desaliento; nos capacita para aceptar la cruz de cada día y nos hace vivir en el gozo de la gratuidad", subrayó.