Rueda de prensa de Mossos y Guardia Civil para informar del operativo - EUROPA PRESS
BARCELONA, 27 May. (EUROPA PRESS) -
La Divisió d'Investigació Criminal (DIC) de los Mossos d'Esquadra y la Guardia Civil han desarticulado una trama empresarial que, bajo la venta de productos de growshop, "nutrían" con material necesario a un conjunto de redes criminales que cultivaban y traficaban marihuana, cuya actividad empresarial desarrollaban principalmente en poblaciones de Tarragona y Granada.
Lo han explicado este miércoles en rueda de prensa el subinspector Marc Bayon y sargento Xavier Tenorio de la DIC de Tarragona, junto con el capitán Jesús Valero y el sargento Alberto Sánchez de la Unidad Orgánica de Policía Judicial de la Guardia Civil de Tarragona, que han indicado los detalles de una investigación que se inició en 2023 y que culminó en abril de este año con 13 entradas y registros y la detención de cuatro personas, dos de ellas en prisión provisional.
Doce de los registros se llevaron a cabo en Torredembarra, Salou, Perafort y Tarragona, en domicilios de los investigados y sedes físicas de la empresa, así como otro en Peligros (Granada), donde también estaba ubicada una sede física.
Estas empresas operaban de forma discreta, sin actividad comercial visible al público, y funcionaban habitualmente a puerta cerrada salvo en momentos puntuales de carga y descarga de mercancías, ya que ofrecían este servicio a los grupos criminales a los que vendían el material para el cultivo de marihuana, como focos, ventiladores, fertilizantes y otros instrumentos necesarios.
Además, lograron habilitar una filial en Alemania, desde done se replicaba la misma operación ilegal, cuya delegación permitía ampliar el alcance del negocio a nivel europeo y facilitar grandes cantidades de dinero en efectivo, aprovechando la diferencia normativa de este país, así como en Países Bajos por su proximidad.
GARANTIZABAN EL ANONIMATO
Bajo la apariencia legal de la venta de productos growshop, la emopresa establecía relaciones comerciales con redes criminales --hasta seis, de procedencia albanesa-- a las que aseguraban su anonimato para evitar 'narcoasaltos' de otros grupos, evitando la trazabilidad entre la empresa y dichas estructuras delictivas.
Las ventas se efectuaban mayoritariamente en efectivo, sin emisión de factura, con el objetivo de evitar la trazabilidad de las operaciones.
Los investigadores han acreditado la existencia de una doble contabilidad: una oficial, declarada ante la administración; y otra paralela, vinculada a los ingresos procedentes de las ventas ilícitas.
El capital de la contabilidad paralela ascendía a 13 millones de euros, que almacenaban y posteriormente redistribuían dentro de la misma trama para pagar a proveedores y gastos personales, así como para ir introduciéndolo en el circuito legal.
No obstante, desde que iniciaron su actividad en 2023, los investigadores han logrado esclarecer movimientos de capital por un valor de 80 millones de euros, mientras que la actividad declarada no llegaba a los 15.
"CENTRIFUGADORA" DE BLANQUEO DE CAPITALES
Los investigadores han puesto en valor el hecho de haberse encontrado por primera vez con un entramado empresarial dedicado a esta actividad, que además funcionaba como una "centrifugadora" de blanqueo de capitales.
En este sentido, Bayon ha catalogado de "golpe" contra una empresa que ha prestado servicio a diversas redes criminales que han logrado llevar a cabo el cultivo y el tráfico de marihuana, centenares de plantaciones que, según ha explicado, se podrán ir desmantelando y se evidenciará la relación con esta empresa en un futuro.
Para blanquear el dinero, y al no realizar facturas, "reinyectaban" el efectivo en la misma actividad para proveerse de nuevo y así ir expandiéndose, con el objetivo de poder retirarse en unos años, ha indicado uno de los investigadores del Instituto Armado.
"Si no atacamos la economía o intentamos contenerla, no hay forma de revertir el negocio del narcotráfico", ha indicado Bayon, que ha resaltado el nivel de discreción y modestia de los delincuentes, autóctonos y sin antecedentes que no levantaron sospechas ni siquiera a los vecinos de los polígonos donde llevaban a cabo su actividad.
La investigación sigue abierta ya que, según los investigadores, en un futuro pueden surgir vínculos entre redes criminales dedicadas al cultivo de marihuana con el entramado empresarial.