Actualizado 26/03/2015 19:25 CET

El carbono del fitoplancton llega a las profundidades del océano

Fitoplancton
Foto: GORDON T. TAYLOR, STONY BROOK UNIVERSITY

MADRID, 26 Mar. (EUROPA PRESS) -

   Una nueva investigación revela que las corrientes de los remolinos trasladan el carbono producido por el fitoplancton al fondo del océano.

   Igual que la floración de los narcisos indica el inicio de una estación más cálida en la tierra, un evento similar de 'enverdecimiento', una floración masiva de fitoplancton, sucede cada primavera en el Oceáno Atlántico desde las Bermudas hasta el Ártico.

   En la floración del Atlántico Norte, millones de plantas microscópicas utilizan la luz solar y el dióxido de carbono (CO2) para crecer y reproducirse en la superficie del océano.

   Cuando las plantas mueren o son consumidas por los animales marinos, parte de su materia orgánica se transfiere a las profundidades del océano, eliminándola de la atmósfera para los próximos años. Esta llamada bomba biológica hace que el Océano Atlántico Norte sea eficiente en la absorción de CO2 del aire, siendo responsable de más del 20 por ciento de la captación por parte de todo el océano del CO2 generado por el hombre, por lo que es un factor crucial para el clima.

   "Gran parte de este carbono orgánico particulado, especialmente las partículas más grandes, más pesadas, se hunden. Pero hemos querido averiguar qué sucede con las pequeñas células de fitoplancton que no se hunden. Entender la dinámica de la floración y lo que le sucede al carbono producido por ella es importante, sobre todo para predecir cómo los océanos afectarán al CO2 atmosférico y el clima", afirma Melissa Omand, que hizo este estudio como investigadora postdoctoral en el Laboratorio de Amala Mahadevan en la Institución Oceanográfica Woods Hole (WHOI, por sus siglas en inglés).

   Ahora profesora asistente en la Escuela de Graduados de Oceanografía de la Universidad de Rhode Island, Estados Unidos, Omand es la autora principal de un artículo que se publica este jueves en la revista 'Science' que destaca el papel significativo que las corrientes de remolinos o torbellinos tienen en empujar el carbono que no se hunde hasta las profundidades del océano.

   Durante el trabajo de campo en 2008, los investigadores utilizaron un flotador para seguir una de agua de mar de Islandia y observar la evolución de la floración haciendo mediciones de múltiples plataformas de una manera que no se había hecho antes. Se empleó un conjunto de planeadores autónomos equipados con sensores para recopilar datos, como la temperatura, la salinidad y la información acerca de la química y la biología de la floración en sí, el oxígeno, nitrato, la clorofila y las huellas ópticas de la materia en partículas.

   Comenzando justo en el momento de inicio de la floración y tras su desarrollo más de un mes, los cuatro planeadores reunieron 774 reseñas a profundidades de hasta 1.000 metros. El análisis de los perfiles mostró que alrededor del 10 por ciento mostró inusualmente altas concentraciones de propiedades de floración de fitoplancton en las profundidad, así como altas concentraciones de oxígeno que se encuentran típicamente en la superficie.

   Mahadevan, oceanógrafa de de la Institución Oceanográfica Woods Hole, utilizó modelos de ordenador en tres dimensiones analizar la dinámica de los remolinos oceánicos. Mediante el uso de la información recogida en el mar por los coatores Mary Jane Perry, de la Universidad de Maine, Estados Unidos; Eric D'Asaro y Craig Lee, de la Universidad de Washington, Estados Unidos, esta experta modeló las corrientes y los remolinos oceánicos y su efecto sobre la floración de la primavera y el fitoplancton.

   "Lo que vimos era que el agua superficial, rica en carbono de fitoplancton, estaba siendo sumergida o transportada hacia abajo por las corrientes", dice Mahadevan. A su juicio, fue algo "un tanto sorprendente" porque los remolinos no eran antes una forma significativa por la que la materia orgánica se mueve en el océano profundo.

   "Pero hemos demostrado a través de observaciones y modelos, que este tipo de subducción impulsada por torbellinos podría ser responsable de un importante movimiento hacia abajo del carbono del fitoplancton pequeño de la floración. Además, tenemos una manera de cuantificar este transporte, que se puede aplicar a otras regiones", destaca esta experta.

   "Ha sido un reto estimar la exportación de carbono desde las aguas superficiales del océano a sus profundidades basándonos ??en mediciones de propiedades como el carbono del fitoplancton", destaca David Garrison, director del programa en la División de Ciencias Oceánicas de la Fundación Nacional de Ciencia, que financió la investigación. "En este trabajo se describe un mecanismo que realiza ese transporte", añade.

   En un trabajo relacionado publicado en 2012 en 'Science', el equipo de investigación encontró que los remolinos actúan como desencadenante inicial de la floración del Atlántico Norte. Antes de que el sol comienza a calentar el océano, los remolinos ayudan a mantener el fitoplancton en aguas menos profundas, donde pueden conseguir un montón de luz solar para realizar la fotosíntesis y crecer, lo que contribuye a la absorción oceánica del dióxido de carbono.