MADRID, 17 Nov. (EUROPA PRESS) -
La capacidad de correr marca gran parte de la evolución de las características físicas del cuerpo humano y no su capacidad de caminar erguido, según un estudio de investigadores de las Universidades de Utah y Harvard (Estados Unidos) cuyas conclusiones se publican en la revista "Nature".
Según los científicos, a lo largo de la historia evolutiva del ser humano, desde los chimpancés hasta el 'Homo erectus', el hombre actual ha reunido una serie de características físicas que permitieron a nuestros antepasados evolutivos competir por alimentos con rápidos carnívoros de cuatro patas. Estas propiedades han dado lugar al cuerpo que hoy posee el ser humano.
Los científicos se refieren a características como un pequeño pliegue en la base del cráneo, hombros desacoplados de la cabeza, una amplia serie de tendones elásticos en la parte posterior de piernas y pies o unos glúteos bien definidos que han supuesto ventajas evolutivas para el ser humano en su capacidad para ser un buen corredor.
Las proteínas y la grasa de las presas son consideradas por los expertos una excelente fuente para el crecimiento del cuerpo y el cerebro de los predadores. Los científicos sugieren que poder correr supuso para el hombre un suministro de energía fundamental para el crecimiento de su cerebro ya que pudo conseguir con una mayor facilidad proteínas y grasa animal.
Los fuertes hombros de los chimpancés y los austrolopitecus se encuentran conectados a sus cráneos, añaden los científicos, lo que les permite subir a los árboles y balancearse en sus ramas con mayor facilidad. En el caso de los humanos, los hombros se encuentran separados del cráneo lo que les permite correr de una forma más eficaz.
En lo referido por ejemplo a las nalgas los científicos destacan que los fósiles de los austrolopitecus revelan que sus pelvis, como las de los chimpancés, sólo podían sustentar unos glúteos más modestos que los humanos. Unas nalgas mayores aportan una mayor estabilidad al tronco durante la carrera. Según los investigadores, una carrera es como una caída controlada y los glúteos ayudan en este control.
Según los científicos, la capacidad de correr ha sido lo que ha proporcionado al hombre su aspecto actual y no su capacidad de caminar erguido sobre dos piernas, ya que durante 2,5 a 3 millones de años el australopitecus tuvo esta característica bípida sin haber conseguido parecerse a los humanos.