PAMPLONA, 9 Ago. (EUROPA PRESS) -
El doctor Ramón Angós, especialista del Servicio de Digestivo de
la Clínica Universitaria de Navarra, advirtió hoy sobre los riesgos
que comportan las comidas al aire libre propias de la época estival,
y recordó que esta cosntumbre es responsable, junto con el desorden
dietético, del considerable aumento de las afecciones digestivas.
"Las afecciones digestivas aumentan consideradamente durante el
verano motivadas, sobre todo, por el típico desorden dietético que se
suele llevar en esta época del año y porque muchas de las comidas se
realizan al aire libre, con el riesgo que conlleva, si no se toman
algunas medidas preventivas, el hecho de estar en contacto con
bacterias, parásitos o virus", afirmó.
Según el especialista, ello no quiere decir que no se pueda
disfrutar del campo, de la montaña, del mar..., en definitiva de la
naturaleza, sino que conviene adoptar algunas precauciones para
evitar problemas en el aparato digestivo.
Entre los procesos digestivos más frecuentes está la diarrea. "La
diarrea aguda -señala Angós- es más frecuente en verano en relación
sobre todo con ciertos patógenos. Se adquiere generalmente por vía
oral con la ingesta de alimentos o bebidas contaminadas. Puede ser
originada por bacterias (E. coli, Salmonella, Shigella,
Campylobacter...), parásitos (Giardia lamblia, Entamoeba
histolytica...) o virus ( Rotavirus, Norwalk...)".
Cuando se desencadena este tipo de procesos es fundamental impedir
que la persona afectada se deshidrate, añade, lo que originaría una
pérdida importante de electrolitos, sales minerales, etc., que son
muy necesarios para el correcto funcionamiento del organismo con el
consiguiente riesgo para la vida del paciente.
"Para evitar la deshidratación -explica el especialista- es
preciso ingerir soluciones preparadas que venden en las farmacias o
limonada alcalina casera. Este tipo de limonada se prepara mezclando
en un litro de agua, el zumo de uno o dos limones y añadiéndole una
cucharada sopera de bicarbonato, dos de azúcar y un poco de sal.
Estos líquidos se deben tomar poco a poco".
"Cuando el número de deposiciones sea menor se puede iniciar una
dieta astringente consistente en arroz blanco, jamón de york,
plátano, zanahoria... Si existieran vómitos, fiebre muy elevada,
deterioro del estado general, enfermedades sistémicas
concomitantes... debe ser valorado por un médico. El uso de
antidiarreicos o de antibióticos no es recomendable salvo en
determinadas circunstancias y siempre indicados por el médico",
informa.
NIÑOS Y ANCIANOS SON MÁS SENSIBLES A LA DESHIDRATACIÓN
Especial cuidado se debe tener cuando los procesos diarreicos
afectan a los niños, a los ancianos y a las personas con enfermedades
crónicas como insuficiencia renal, cardíaca, pulmonar, enfermos
oncológicos, etc., ya que son más sensibles a la deshidratación. En
estos casos el especialista de la Clínica Universitaria de Navarra
recomienda que sean valorados por un médico que, según la intensidad
de los síntomas, recomendará el ingreso hospitalario para instaurar
dieta absoluta y fluidoterapia.
Ya que en este tipo de procesos diarreicos la fuente de infección
más frecuente son los alimentos, existen unas medidas generales que
hay que extremar en verano como: lavar y pelar las frutas, echar una
gota de lejía en el agua donde lavemos las verduras y hortalizas que
vayamos a consumir crudas, comprar los huevos y el pescado bien
frescos, beber agua potable o en su defecto hervirla o consumir agua
mineral embotellada, no utilizar mahonesas caseras, comprar bollería
del día y helados que ofrezcan garantías de buena conservación con
las adecuadas medidas de refrigeración. Ante la sospecha o duda del
buen estado de un alimento o bebida es mejor no tomarlo.
Otro de los problemas típicos de la época estival son los llamados
"cortes de digestión" que no sólo se producen al bañarse después de
las comidas, sino que también pueden originarse al beber líquidos muy
fríos o exponerse a temperaturas bajas. "Los llamados "cortes de
digestión", asegura Angós, se deben al contraste brusco de
temperatura durante el proceso de la digestión, bien por la ingesta
de bebidas muy frías o por la inmersión brusca en piscinas, ríos o
mar inmeditamente después de comer".
"Los síntomas son muy variables y pueden consistir en cuadros de
enlentecimiento del tránsito intestinal, dolor abdominal, vómitos,
diarrea, hipotensión y pérdida del conocimiento con el consiguiente
riesgo para la vida de la persona si ésta se está bañando... El
tratamiento se dirigirá a mejorar los síntomas que presente el
paciente, siendo preferible tomar medidas encaminadas a evitar el
desarrollo de este cuadro", explica.
Por otra parte los pacientes con enfermedad inflamatoria
intestinal (colitis ulcerosa y enfermedad de Crohn) deben de seguir
las medidas higiénicas anteriormente descritas para prevenir los
procesos infecciosos ya que de no hacerlo pueden empeorar su
situación clínica. Asimismo, para aquellas personas con enfermedades
esófago-gástricas como enfermedad por reflujo y úlcera
gastroduodenal, el doctor Angós les aconseja que sigan las medidas
posturales y alimenticias recomendadas durante todo el año,
procurando no hacer excepciones por el sólo hecho de estar de
vacaciones ni abandonar el tratamiento médico que vengan tomando.
En definitiva, y a modo de resumen, dice el experto, si deseamos
durante el verano prevenir los problemas propios del aparato
digestivo es necesario evitar los contrastes de temperatura durante
la fase de digestión; beber abundantes líquidos, sobre todo, si la
temperatura ambiente es elevada; ingerir mayor número de ensaladas y
frutas; y tomar las medidas profilácticas con los alimentos y bebidas
que vayamos a tomar.
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09-Ago-2002 18:45:06
(EUROPA PRESS)
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