Investigadores de la UMH trabajan en un proyecto para mejorar la resistencia de tomates canarios

Equipo investigador sobre los tomates de canarias
UMH
Publicado 31/07/2018 12:12:58CET

ALICANTE, 31 Jul. (EUROPA PRESS) -

Los profesores del Departamento de Biología Aplicada de la Universidad Miguel Hernández (UMH) de Elche (Alicante) y socios del proyecto europeo Traditom (Traditional tomato varieties and cultural practices), Santiago García Martínez y Juan José Ruiz Martínez, participan en un proyecto para aumentar la resistencia de los tomates Orone, una variedad registrada por la compañía Cultesa, que representa un tomate tipo canario de alta calidad.

Los socios de Traditom CSIC-Ibmcp y la UMH iniciaron una colaboración de tres años con Cultesa para introducir genes de resistencia contra las tres virosis más importantes de este tomate, a través de una estrategia de retrocruzamiento y selección asistida por marcadores, según ha detallado la institución académica.

Cultesa es una compañía del gobierno local de Canarias, Cabildo Insular de Tenerife, Coplaca y Caja Canarias, que se dedica principalmente a la propagación in vitro de plantas para agricultores locales, así como a las propiedades de la planta de tomate.

La línea de tomate parental que proporciona la resistencia es una variedad tradicional, desarrollada en el marco de Traditom, que lleva versiones optimizadas de las resistencias genéticas. Los participantes en este proyecto también han visitado en la Escuela Politécnica Superior de Orihuela (EPSO) de la UMH los invernaderos de la universidad, donde se lleva a cabo el programa de mejora. Esta iniciativa demuestra que TRADITOM atrae el interés de los sectores público y privado y colaboraciones duraderas y fructíferas.

Según los investigadores, la tradición de cultivo de tomate en las Islas Canarias se remonta a más de 100 años y se debió principalmente a una demanda creciente en otros lugares de Europa. Esta importante exportación de tomates dio lugar al famoso puerto Canary Wharf en Londres (Reino Unido), donde los tomates llegaban incluso en invierno para satisfacer las necesidades de los británicos en un momento en que el cultivo de tomates no era posible en otros lugares de Europa continental durante los meses fríos.

La introducción de híbridos mejorados y la tecnología de invernadero en Almería en la década de los años 60 produjeron un cambio completo en las áreas de producción y se desplazaron hacia el sur de España y a una reducción dramática en el cultivo de tomate en las Islas Canarias.