Actualizado 20/08/2021 09:02 CET

Los cuidadores de Bioparc Valencia salvan a una cría de una especie de gacela en peligro crítico de extinción

Cría de gacela Mhorr
Cría de gacela Mhorr - BIOPARC VALENCIA

La gacela Mhorr llegó a estar extinta en su hábitat y sobrevive gracias a la movilización de instituciones conservacionistas

VALÈNCIA, 20 Ago. (EUROPA PRESS) -

La vida y la muerte forman parte del ciclo de la naturaleza y estos días Bioparc ha sido testigo de esa dicotomía. Una gacela Mhorr (Nanger dama mhorr) nacía dentro del Programa internacional de reproducción en cautividad (EEP) de esta especie que se dio por extinta en la naturaleza y que continúa en peligro crítico en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Pocas horas después de un laborioso parto, la madre finalmente murió y se activó el protocolo para la crianza a mano de la recién nacida, con la responsabilidad añadida de saber que cada nueva gacela Mhorr representa "esperanza" para la supervivencia de su especie, según ha informado el recinto valenciano en un comunicado.

Los cuidadores la alimentan con biberones, los primeros del nutritivo y energético calostro, que se adquiere a propósito y que es fundamental para su sistema inmune. Ahora se han establecido cinco tomas diarias de leche y la aceptación del sustento está resultando óptima.

Los "mimos" y métodos para garantizar su máximo bienestar implican que, después de la toma, se realiza una estimulación imitando a su madre. Se pasa una gasa humedecida con agua templada por la zona genital para incitar que orine y expulse las heces. En la observación de su comportamiento, por la forma orinar, parece que es un macho. También se induce su actividad motriz, pues es primordial que se mueva para que sus articulaciones vayan fortaleciéndose.

Si continúa su positiva evolución, en unas semanas podrá incorporarse a su "familia" formada por dos machos, dos hembras y una cría.

En Bioparc Valencia habita un grupo reproductor de gacela Mhorr desde 2015 en la zona que recrea la sabana, en un característico recinto multiespecie, donde conviven con los antílopes Addax (Addax nasomaculatus), una tortuga sulcata (Centrochelys sulcata) y grullas coronadas cuelligris (Balearica regulorum). Cada año trae alegrías al programa internacional de conservación ex situ, pues ya se han producido 20 nacimientos.

El traslado a otras instituciones zoológicas se produce una vez alcanzan la madurez con la finalidad de continuar su urgente recuperación. Con ello, el parque valenciano se ha convertido en centro de referencia en la salvación de la gacela Mhorr. La gacela Mhorr es un ejemplo real de la necesaria actuación bidireccional de la conservación.

Si la reproducción en cautividad está garantizando su supervivencia con la suficiente variabilidad genética, las actuaciones 'in situ' tratan de hacer lo propio en la naturaleza.

Actualmente hay una población de gacelas viviendo en diversas instituciones europeas, norteamericanas y sudafricanas y se continua el ambicioso plan de reintroducción en distintos proyectos del norte de África, su hábitat de origen.

El esfuerzo coordinado está siendo "imprescindible", pero igualmente necesario es la concienciación hacia la protección de la biodiversidad de nuestro planeta, concluye Bioparc Valencia.

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