Archivo - Zona donde fue hallado el cadáver de Javi - JORGE GIL/EUROPA PRESS - Archivo
VALÈNCIA, 25 Oct. (EUROPA PRESS) -
Elisabeth Gil y Francisco Ruiz. Son las únicas dos personas que permanecen desaparecidas tras la catastrófica dana del 29 de octubre de 2024 y sus familias no pierden la esperanza en encontrarles para poder descansar: "Lo que el ojo no ve, la mente no entiende. Necesitamos encontrarles para cerrar heridas", afirma Ernesto, el tío de Elisabeth. Saray, hija de Francisco, ha querido lanzar un mensaje a la Guardia Civil: "Que sigan buscando".
"Las familias somos conscientes de que es un trabajo muy difícil, que es buscar una aguja en un pajar, pero lo necesitamos para poder cerrar esa herida", ha asegurado en declaraciones a Europa Press mientras que el tío de Elisabeth también lo ruega porque "no se merece nadie estar tirado en una cuneta o en una fosa común". "Queremos saber dónde llorarle o llevarle flores. Esto es una crueldad enorme", ha explicado a Europa Press.
Elisabeth desapareció en la zona de Cheste durante la riada y fue declarada fallecida judicialmente el 30 de mayo de 2025. Con ella iba su madre, que también murió por la riada y cuyo cadáver sí fue localizado en Quart de Poblet a mediados de febrero de 2025.
El segundo desaparecido es Francisco, el hombre de 64 años que murió arrastrado por la corriente tras poner a salvo a sus nietos encima del vehículo en el que viajaban a la altura del polígono de Montserrat. Fue declarado fallecido judicialmente el 25 de marzo de 2025.
La Guardia Civil continúa con las labores de búsqueda en las zonas en las que se les vio o se sabe que estuvieron: en las proximidades del barranco del Poyo y en zonas próximas al río Magro, han concretado a Europa Press fuentes del Instituto Armado.
Las búsquedas se realizan en diferentes jornadas, dependiendo de la disponibilidad de los efectivos de la Guardia Civil, y no hay días previos fijados, han concretado. Pero las labores no cesan y las familias no pierden la esperanza.
Ernesto mantiene contacto con los agentes de la Guardia Civil: "Sé que están buscando. Alguna vez, cuando encuentran algún hueso, me llaman. Cuando lo analizan y ven que corresponde a algún tipo de animal, también me lo comunican y siguen con la búsqueda. Siempre nos mantienen informados de todo lo que van haciendo", ha dicho.
"Me prometieron que iban a encontrar a Elisabeth. Un general de la Unidad Militar de Emergencias (UME) me dijo que no sabían lo que tardarían pero que, por amor propio, tenían que encontrarla. No por disciplina militar, sino 'motu propio', por orgullo. No nos han puesto fecha límite pero nos dijeron que iban a cumplir. Y cuando una persona me mira a los ojos y me promete eso, yo le creo", ha afirmado.
No obstante, lamenta que dos años "ya es mucho tiempo", al tiempo que ha indicado que cada día que pasa, aunque es "muy duro", están aprendiendo a asimilar lo ocurrido y a vivir sin Elisabeth. "Tristemente hay que abrir los ojos y saber que no la vamos a volver a ver. ¡Ójala pudiera ser de otra manera pero no lo es!", ha enfatizado.
Y ha añadido: "Olvidarnos no nos vamos a olvidar nunca. Es imposible. Pero nos vamos acostumbrando a vivir sin ella". "A mi sobrino --ha señalado--, hijo de Elisabeth, le está costando más. Habla de ella en presente", ha dicho.
"Yo soy consciente de que no voy a volver a ver a mi hermana --la madre de Elisabeth-- pero con mi sobrina no ha habido un acto de enterramiento y así no se puede comenzar el luto", ha indicado.
Ernesto ha recordado que a su sobrina desaparecida fue a la última a la que el juzgado dio oficialmente por fallecida puesto que tardaron en ir al órgano judicial a ratificarlo porque su hijo no quería ni veía el momento.
"Yo le decía que era algo que teníamos que hacer porque tenía que cobrar la pensión. Le decía que tenía unos derechos, una indemnización, y que teníamos que ir al juzgado. Finalmente lo conseguí pero nos costó mucho", ha recordado. Ahora solo confía en que el cuerpo de Elisabeth aparezca y puedan, por fin, descansar.
"AGUJA EN UN PAJAR, PERO LO NECESITAMOS"
Por su parte, Saray también reclama "responsabilidades" por lo que ocurrió aquel fatídico 29 de octubre: "La Generalitat, el Gobierno central, la Confederación Hidrógrafica del Júcar (CHJ) y los ayuntamientos tienen que asumir que se actuó mal y que se hicieron mal las cosas. Y esto se ha demostrado con la dana Adam, en la que han fallecido tres personas pero no 233. Los 233 fallecidos el 29 de octubre de 2024 eran muertes evitables si se hubieran puesto los recursos que tocaban", estima.
Así, por un lado, estas familias siguen con la incertidumbre de dónde estará el cuerpo de los desaparecidos y, por otro, esperando a que haya unas responsabilidades "que no llegan", ha lamentado Saray. "Por mucho que hagamos homenajes o efectuemos falsos entierros, no sirven de nada porque sigue faltando recuperar los cuerpos y, hasta que no los encontremos, no vamos a poder cerrar esa herida", ha insistido.
Saray mantiene algo de esperanza en que puedan encontrar a su padre aunque es consciente de que desapareció en una zona muy amplia: "Pensamos que podrían encontrarle en alguna excavación, obras o tras unas lluvias torrenciales, pero es muy difícil. Es duro no saber dónde ir a llorar o dónde están tus familiares. Es una sensación muy rara", ha afirmado.
Sus hijos están "mejor" tras la tragedia aunque siguen recuperándose, ha afirmado. "Algo se va superando pero el golpe es demasiado duro", ha dicho Saray, tras indicar que su hija aún sigue agobiándose cuando llueve, "aunque menos".
JAVIER, DE PEDRALBA
Precisamente hace un año, en octubre de 2025, empleados de la empresa pública Tragsa hallaron en unos trabajos restos óseos que, tras un análisis de ADN, determinaron que correspondían a Javier, un hombre de 56 años que fue arrastrado por el agua en la localidad valenciana de Pedralba y que figuraba como uno de los tres desaparecidos todavía pendientes de localizar.
Esta víctima mortal ya había sido declarada legalmente fallecida mediante un decreto de un juzgado de Primera Instancia de Valencia fechado el 6 de marzo, en el marco de un expediente civil de jurisdicción voluntaria.
Javier desapareció junto a su hija, con síndrome de Down, cuando se encontraba en una vivienda en el campo de la localidad valenciana de Pedralba el 29 de octubre. La Guardia Civil pudo localizar el cadáver de la chica pero no había rastro de su padre. En octubre del año pasado por fin lo hallaron. La búsqueda continúa para Elisabeth y Francisco.